Esta semana ha salido en algún que otro medio de comunicación una noticia relacionada con comer insectos. En concreto, sobre que en un centro comercial, una gran superficie, ha puesto a la venta una serie de productos elaborados con insectos o directamente insectos listos para ser comidos. Entre esos insectos, de hecho, hay grillos, gusanos… Hay, hasta barritas energéticas elaboradas con insectos molidos.

Si os preguntáis por mi opinión al respecto, cosa que a lo mejor os da igual, os debo decir que me parece genial. Ahora bien, no me parece genial por el hecho de que se vaya, yo, a dejar de comer proteína animal “tradicional”, sino porque todo lo que sea experimentar, probar, etc., me parece genial. Ahora, hay algo que me parece peligroso en todo esto y es que se nos venda el comer insectos como la necesidad del futuro. Es decir, se nos está empezando ya a vender esa necesidad, que no tenemos en la actualidad, como la solución a determinados problemas medioambientales. Y yo, me pregunto, ¿qué intereses hay realmente detrás de esto? Por lo mismo, ¿qué intereses hay en mantener la dieta actual basada en proteína animal de vacuno, porcino, pescado, etc.?

En esta entrada no voy a dar respuesta a esas preguntas. Desde que el sistema capitalista existe, en el que vivimos y nos relacionamos todos, prácticamente todo el consumo se ha habituado a realizarse de una manera: a través de la creación de necesidades. Creas una necesidad y ya tienes una serie de productos dispuestos a saciar esa necesidad. No ocurre nada, son las normas a los que nos hemos acostumbrado y forman parte de nosotros. De hecho, hasta los “anticapitalistas” si se parasen a pensar un poco, se darían cuenta que son tan capitalistas como el resto.

Los beneficios de comer insectos según la FAO, que algo sabrá… o no, no lo sé

Según la FAO, uno de los beneficios de comer insectos es que contribuyen a la seguridad alimentaria. También, tiene ventajas significativas en los habitats utilizados donde se “cosechan”, se han apreciado menor incidencia de incendios, etc. Esa misma cosecha, ayuda a que la mano de obra (las personas) subsista en mejores condiciones. También, la FAO, dice que comer insectos, mejor dicho, producirlos para hacer piensos con los que coman los animales será algo del futuro.

Ahora bien, en este otro documento, tenéis a vuestra disposición todo el abanico completo de ventajas sobre lo que supondría comer insectos. Algunas ya mencionadas, pero en cuestión medioambiental, los insectos consumen menos agua que el ganado tradicional, producen más cantidad de proteína por alimento consumido que el ganado tradicional, y un largo etc.

Entonces, ¿si tan beneficioso sería comer insectos por qué no lo hacemos?

Razones por las cuales comer insectos no está bien visto

Hace unos meses leí un libro de Marvin Harris, uno de mis antropólogos preferidos. Creo que no os lo he dicho, estoy estudiando Antropología en la UNED, así que de vez en cuando me da por leer etnografía y otros libros relacionados. Este en concreto, “Bueno para comer” trata sobre las razones ocultas de por qué comemos lo que comemos. Es decir, por qué hay culturas que comen animales domésticos y nosotros no. Porque otras culturas comen insectos y nosotros no. Por qué nosotros comemos cerdo y otras culturas no.

Y así, una serie de relatos muy instructivos y por la forma de contar las cosas de Harris, fácil de leer. Harris tenía la facilidad de hacer lo complejo sencillo. Algo que en ámbitos académicos no es que esté muy bien visto. En estos ámbitos se entiende que simplificar lo complejo, en muchas ocasiones, no es el camino. Pero bueno, ahí queda. Os aconsejo el libro, no hacen falta muchos conocimientos específicos de antropología para entenderlo.

Pues bien, en el capítulo 8 de este libro, llamado “Bichitos” hay una explicación sobre por qué los europeos o los noreamericanos no comen insectos. Eso de comer insectos está visto como cualquiera diría: “Los insectos son repugnantes y están llenos de gérmenes”. Como si las vacas o cerdos no estuviesen llenos de gérmenes… Él da una primera respuesta a esto.

La razón de que no los comamos no consiste en que sean sucios y repugnantes; más bien, son sucios y repugnantes porque no los comemos.

Esta referencia a limpieza tiene mucha importancia en los estudios antropológicos, pero Harris no se queda en esto, va más allá para explicar esto de comer insectos.

Comer insectos en el mundo

“A lo largo y ancho del mundo,” prosigue diciendo en otra página, haciendo referencia a que en todos los continentes hay zonas donde se comen insectos. “Las gentes parecen especialmente aficionadas a las mangostas, saltamontes, grillos, hormigas, termitas, (…). En algunas sociedades, los insectos rivalizan a menudo con los vertebrados como fuente de grasas y proteínas animales“. Y esta es la idea, por la cual, indico que lo de ahora no es que lo necesitemos, sino que están empezando a crearnos la necesidad de que en un futuro tendremos que alimentarnos de insectos. Aunque en la FAO, realmente, indican que comer insectos estará dentro de una dieta con más fuentes de proteína. No solo insectos. (Por cierto, el kilo de grillos está a 500 euros… así un poco caro, cuando el de ternera está en torno a los 10-30 euros, dependiendo la pieza).

Chapulines

En otro lado, indica la cantidad de calorías, de por ejemplo 100 gramos de termitas africanas. Realmente geniales porque tienen 610 calorías. Casi, diría, que si nos diese por comer filetes de termitas (si los inventan) o pasta elaborada con harina de termita, tendríamos un problema de sobre peso incluso mayor del que tenemos ahora por comer más carne de la debida. 100 gramos de carne de hamburguesa tienen 245 calorías. Y, en general, la proporción de grasas y proteínas es más o menos similar que la carne (dependiendo piezas). Incluso, en aminoácidos los insectos están casi a la altura. Vamos, que para satisfacer, a base de proteína, las necesidad de una persona bastaría con comer una sexta parte, en cantidad, de insectos, que de gambas, por ejemplo.

Todo parecen ventajas sobre comer insectos. Decir, entonces que lo de comer insectos no es del todo beneficioso sería una tontería. Y seguramente lo sea. El problema, a lo mejor sea ligarlo a la creación de esa necesidad.

Teoría de la caza/recolección para comer insectos

Esta teoría la aplica Harris en diferentes partes del libro, con diferentes fuentes de proteína animal, para explicar por qué no se comen o sí se comen qué. Y consiste, más o menos, a ver si soy capaz de explicarlo bien, en indicar que no es la abundancia de una fuente de alimentos lo que hace que se coman o no, sino la eficacia en cazarlo o recolectarlo. Es decir, según esta teoría, las fuentes de alimentos: vacas, cerdos, animales domésticos, bichos, etc., se disponen en una especie de lista de más a menos consumidos.

En esta lista, los primeros animales o las primeras proteínas, los más consumidos, son las que ofrecen un nivel mayor de eficacia a la hora de cazarlos o recolectarlos (o criarlos como ganado) en relación a los aportes calóricos y de nutrientes necesarios para la vida. Por ese motivo, indica que a pesar de que los insectos sean abundantes en todo el globo, haya zonas donde directamente no se consuman porque hay otros animales que ya aportan las proteínas necesarias de una forma más eficaz.

En libro pone varios ejemplos, tanto de sociedades que sí consumen, como de sociedades que no consumen insectos. Esta, sería para él, y a mi me parece muy bien argumentada, por la cual lo de comer insectos no es una necesidad de nuestra cultura.

Pedagogía a la hora de comer insectos

Repito lo que dije antes, a mí lo de comer insectos me parece genial. De hecho yo he comido los grillos, las hormigas culonas, etc., y me han gustado. No les veo ningún problema, aportan algo especial, exótico y a quién le gusta experimentar, seguro que le gustarán. Ahora, hace falta mucha pedagogía, y pienso, que esta no tendría que venir por medio del marketing que nos crea la necesidad de necesitarlo por encima de todo.

La pedagogía debería enseñarnos que los insectos que consumiríamos están criados como el ganado, y no son esos insectos “detestables a los ojos de los occidentales, llevan una vida furtiva en estrecha proximidad de los humanos; penetran en casas, retretes, armarios,…”.

Dicho esto, a lo mejor, lo que habría que hacer es enseñar a la gente a comer bien, de forma más saludable. A lo mejor, se debería dejar de comer tanta cantidad de proteína animal, comer más verdura… En especial en épocas donde el crecer ya no es lo importante porque hace tiempo que dejamos de crecer. Y, después, ya… si eso, pues que creen la necesidad de comer insectos.

Por cierto, la teoría de antes, es la que hace que nosotros, por ejemplo, no comamos animales domésticos. Pero hay culturas que sí los comen como algo normal. Yo no sé, qué pensaréis vosotras, pero realmente, a mí, lo que me molesta es el bombo y platillo asociado a que un centro comercial se ponga a vender insectos. Hace falta profundizar en el tema, no que nos lo vendan por los ojos como que es lo que necesitamos ahora para salvar el planeta y nuestra alimentación.

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