Os hablaremos de los dulces de convento. En concreto de los de las Hermanas Clarisas del convento de la Purísima Concepción de Chinchón, en Madrid. Hace tiempo que no traía una prueba o “cata” de unos dulces y ya era hora. Pero, ¿por qué os traigo estas cajitas de dulces de convento hoy? Para nosotros, María y yo, se ha convertido en algo divertido…

Nos gusta viajar mucho, nos gusta coger el coche y hacer de nuestros viajes unos “road trip” de cercanía. Sí, nos gusta viajar, hacer kilómetros y conocer nuestro entorno más cercano. De momento hemos hecho algunos, por ejemplo: Portugal en 6 días, recorrimos desde Madrid a Lisboa. De allí a Sintra. Después a la zona de Faro. Volvimos por Huelva y Mérida. También hemos hecho nuestras escapadas a ciudades cercanas: León, Toledo, Segovia, etc. Hemos hecho algún recorrido más: Málaga, Cádiz, Extremadura, León y Asturias. Hemos estado en Teruel, Cuenca, Lleida, etc. Bueno, la verdad que llevamos cuatro años y no hemos parado y esperemos que siga así.

En casi todos los sitios en los que hemos estado o hemos pasado ha habido conventos de clausura. En todos venden dulces de convento. Aunque os extrañe, al principio cada vez que íbamos era muy curioso porque intentábamos comprar y siempre llegábamos a horas o días en los que estaban cerrados. Así que, para nosotros es todo un logro llegar a un sitio, que haya un convento y que podamos comprar los dulces.

Dulces de convento: qué son para nosotros

Mantecados

Mantecados hojaldrados

Nosotros no somos creyentes. Y, entonces, podéis pensar que por qué compramos esto. Podría decir que para nosotros, los dulces de convento, son algo así como parte esencial del conocimiento de un sitio. No creo que sea tanto eso de comprarle unos dulces a unas señoras que viven en clausura. De hecho, hemos visto un poco de todo. Recuerdo en el convento de Arcos de la Frontera como venden los dulces a través de un torno. No se tiene contacto alguno, nada más que de voz, con la hermana del convento. Y, en este último, sin embargo atienden a través de un cristal y en todo momento se ve a la hermana. Aunque, reconozco que la liturgia tiene un cierto morbo, entendido este como curiosidad.

En cualquier caso, lo que nos gusta es reconocer el trabajo hecho con dedicación. Además, utilizando materias primas, que sin conocerlas de primera mano, pensamos que son mejores a otros sitios donde pueden utilizar conservantes, etc. El hecho de la irregularidad de los mismos, para nosotros, es un valor en alza del producto. ¿Podríamos comprar más barato? Sí, por supuesto. Las cajas son caras, pero después solemos (nosotros no) ir a pastelerías cuquis en el centro de las capitales o a cafeterías de franquicia y no nos importa gastarnos 3 euros en un cruasán o 5 euros en un café. Así que, gastar 5 euros en cada caja de la foto, tampoco es para tanto.

En definitiva, para nosotros, sin duda alguna constituye algo divertido, algo rico y algo que merece la pena dentro de nuestra propia tradición de viajar y conocer rincones de nuestro mundo.

Dulces de convento de las Hermanas Clarisas

Rosquillas de convento

Rosquillas de convento

Los dulces de convento nacieron como una forma de intercambio con la sociedad. La elaboración de estos dulces constituía la forma en las que los conventos, las comunidades de monjas, devolvían la cortesía de agradecimiento a los benefactores y protectores que donaban productos, bienes y servicios a las monjas. Hoy en día, constituyen algo diferente ya que permiten a las monjas tener acceso a ingresos para el mantenimiento de sus comunidades.

Esto, a mí me lleva a pensar en la tradición de que a las clarisas se las conozca por esa tradición de llevarles huevos para que el día de tu boda no llueva. Es algo que entronca directamente con un motivo económico. Es decir, probablemente de todos los ingredientes que llevan los dulces de convento, son los huevos los que más caros salían en un pasado. ¿Qué mejor forma hay de abaratar costes de elaboración que el crear la fórmula: traednos huevos que rezamos por vosotros? Al final, se obtiene, todas las partes, lo que necesitan.

Aunque lo mejor de hablar de estos dulces es recitar un párrafo del libro de Sor Isabel de la Trinidad, hermana Franciscana-Clarisa de Santa Isabel de Valladolid. El libro es, “Dulces y postres de las monjas”:

Nuestros dulces están elaborados con la sencillez de nuestras manos porque nuestro quehacer diario tiene como fin la sencillez de la vida. El secreto de nuestros dulces y nuestra repostería está basado en el amor. (…)

Rosquillas y mantecados de las Clarisas de Chinchón

El hojaldrado de los mantecados

El hojaldrado de los mantecados

Ya los habéis ido viendo. Compramos, en concreto dos tipos de dulces de convento. Unos mantecados y unas rosquillas. Hay algo, que por lo general estos dulces comparten: el sabor. Casi todos se hacen con unos básicos de ingredientes: manteca de cerdo, limón, huevos, harina, azúcar… Obviamente, hay de todo. También venden magdalenas, a las que obviamente no les van a poner manteca de cerdo.

A mi hijo, los mantecados no le gustaron. Es cierto que tienen un sabor diferente a otros que él ha probado. Estos tienen aguardiente y zumo de limón. Este último supongo que lo utilizan como conservante natural. Le da un sabor ligeramente ácido y el paladar de un niño no suele estar acostumbrado a este sabor. Lo que más me gusta de los mantecados de las clarisas de Chinchón es su hojaldrado. Les da un toque realmente ligero. Yo he intentado alguna vez hacerlos y nunca he conseguido ese hojaldrado en unos mantecados.

Las rosquillas le encantaron a mi peque (y a nosotros). No son rosquillas fritas, de hecho tienen casi los mimos ingredientes que los mantecados. Me dio la sensación que deben hacer una masa similar, con más harina, y de ahí forman las rosquillas y las hornean como si fuese galletas. Quedan blandas, muy tiernas y jugosas. Un acierto total.

Dónde está el Convento de las Clarisas de Chinchón

Dirección: Calle de Abapies, 37, 28370 Chinchón, Madrid (Entrada a la tienda por la calle de los huertos 37).
Horarios: De comercio (de 9 a 14 y de 16 a 19 horas).
Web: Ciudad de Chinchón