La mantequilla en pomada es algo que os encontraréis en un montón de recetas de pastelería y repostería. La verdad que el propio nombre ya es muy gráfico y demuestra a la perfección qué es y cómo se podría conseguir que la mantequilla adquiera esa consistencia, la de pomada. Pero vayamos por partes. Por cierto, este post entra dentro de la categoría del curso de repostería que podéis ir siguiendo en el blog.

Qué es la mantequilla en pomada

Es un estado que necesitamos en la mantequilla para poderla mezclar con otros ingredientes. Por lo general, siempre con azúcar. Este estado es un estado cremoso, blando, pero no derretido. De hecho, es un estado que se consigue antes del punto de fusión de la mantequilla. Este se sitúa en los 33º C. A más temperatura, la mantequilla se derrite y ya no nos interesa. Así que para conseguir la mantequilla en pomada tendremos que quedarnos cerca, pero no pasarnos del punto de fusión.

Cómo se puede conseguir el punto de mantequilla en pomada

Muy fácil. La mantequilla en pomada se hace de tres formas. La primera sería sacando la mantequilla de la nevera y dejándola a temperatura ambiente el tiempo suficiente como para que se ablande sola sin necesidad de hacerle nada más.

Otra forma, la rápida, sería metiéndola en el microondas. Aquí corremos el riesgo de pasarnos de tiempo y que se nos derrita.

Y, la tercera forma, es la que más cuesta pero la que mejor resultado da. Se trata de “trabajar” la mantequilla.

¿Qué es trabajar la mantequilla?

Con un tenedor o cuchara aplastaremos la mantequilla hasta que esta se haya ablandado. Al principio costará un poco, así que será mejor que saquéis la mantequilla un rato antes.

Por cierto, importante, al final en esto tiene que ver la temperatura. Si hace frío, pues será complicado que ella sola se ablande. Y, un consejo más, al añadir los huevos (que por lo general todas las recetas llevan), no los añadáis fríos, que la mantequilla se volverá a endurecer.