Aunque en el blog tengo otra receta de rosquillas de anís fritas, además de otra con un licor de hierbas, he querido repetir la receta. Y lo he hecho, para incluir algunos concejos para utilizar aceite de girasol en los postres y también para freírlos. Además, lógicamente, he hecho la receta en vídeo que como sabéis podéis encontrar, junto con las demás, en mi canal de YouTube.

Consejos para utilizar el aceite de girasol en postres y frituras

Como en otras ocasiones que utilizo el aceite de girasol en un postre saldrán algunas personas, para mí: talibanes, que defenderán a ultranza el uso del aceite de oliva virgen extra en todo. Pues nada, perfecto si esa es su opción de vida: la de odiar todo lo diferente y la de no entender que en algunas ocasiones se pueda utilizar otros tipos de aceites.

El aceite de girasol se utiliza en postres por un motivo principal. Este es que no da sabor en la elaboración y, por lo tanto, si queremos hacer unas rosquillas de anís fritas, conseguiremos que nuestras rosquillas de anís, sepan a anís. ¿Interesante, verdad? El aceite de oliva virgen extra nos va proporcionar sabor y camuflará nuestro sabor a anís. Aunque podéis utilizarlo, por supuesto.

El otro consejo que os doy en el vídeo es que para freír con aceite de girasol es muy importante que lo calentéis menos que otro (de oliva). A unos 160 º C será suficiente. Además, para que las rosquillas salgan bien podéis filtrar el aceite cada tanda. Es decir, a veces cuando freímos postres se van quedando restos. Estos restos se queman, se quedan negros y se pegan en las nuevas tandas de lo que estemos friendo. Por lo que es, muy, importante que el aceite siempre esté muy limpio.

Esto de la limpieza es como todo, si es importante en la vida, pues también a la hora de cocina. Evitando que el aceite se quede sucio conseguiremos que el sabor de lo que friamos también sea perfecto. Además de, por supuesto, su aspecto libre de cosas negras pegadas.

Cómo hacer la receta de rosquillas de anís en vídeo

Rosquillas de anís fritas

La masa de las rosquillas de anís puede ser un poco complicada si nunca habéis hecho antes unas y si no habéis trabajado muchas masas blandas. El caso es que, siempre que uno tiene a hacer a mano una receta de masa tiende a añadir harina hasta que no se pega y no nos damos cuenta que esto es un error. La masa debe quedar blanda, ligeramente pegajosa. Cuando esté así la trabajaremos con un poco de aceite de girasol sobre la mesa. En lugar de añadir harina y más harina.

Ingredientes para unas 30 rosquillas

2 huevos
75 ml de leche
50 ml de anís
75 ml de aceite de girasol (Más para freír)
1/2 ralladura de limón
375-400 g de harina
1 sobre de impulsor
Pizca de sal
Azúcar para bañarlas al final

Paso a paso

1. En un bol batiremos ligeramente los huevos. Añadiremos después los líquidos y la ralladura de limón. Mezclamos bien.

2. A continuación, añadimos la harina, el impulsor y la pizca de sal. Mezclamos y terminaremos amasando. (Ojo al consejo anterior sobre el punto de la masa).

3. Hacemos bolitas de unos 10 gramos. Unimos dos bolas, hacemos un agujero en el centro y estiramos ligeramente. (Mejor ver el vídeo). Y así tendremos las rosquillas formadas.

4. Pasamos a freírlas. Tened en cuenta los consejos anterior sobre el aceite de girasol. Las escurrimos una vez doradas por ambos lados.

5. Al final, en caliente, las pasamos por azúcar y ya tendremos las rosquillas de anís terminadas.