Hace un par de semanas cuando llegué de clase de la universidad mi chica, María, y mis peques, me sorprendieron con unas magdalenas recién hechas… ¡Y estaban riquísimas! Así que, he decidido, que hoy, me toca a mi sorprenderles y cuando María llegue del trabajo verá estas ricas magdalenas. Y a los niños, esta tarde, cuando les recoja de Judo les llevaré para merendar. Estoy deseando ver su cara de alegría cuando las vean.

Cómo hacer magdalenas caseras

Como veis en el vídeo de abajo de este párrafo, las magdalenas son muy fáciles de hacer pero requieren unos pasos claves para salvar los tradicionales problemas de: ¿por qué las magdalenas no me quedan esponjosas? ¿Por qué las magdalenas se me bajan en el horno? ¿Cómo hacer las magdalenas para que queden ricas? Y así un sinfín de preguntas que con dos respuestas se pueden responder para hacerlas en casa fácilmente.

1º Hay que batir muy bien los huevos con el azúcar, deben triplicar el volumen inicial y volverse una mezcla blanquecina. Después, el resto de ingredientes se mezclaran con cuidado para que no se baje mucho este batido.

2º No abrir el horno hasta que las magdalenas estén doradas y hayan crecido. Además, si ponéis las cápsulas en un molde del mismo tamaño conseguiréis que suban mucho más (que incluso las mías que no las puse en un molde).

Ingredientes para 14/16 unidades (depende el tamaño de la cápsula)

125 g de azúcar
3 huevos (tamaño M)
125 ml de aceite de oliva virgen extra
Ralladura de 1/2 limón
125 g de harina

Paso a paso:

1. Empezaremos batiendo el azúcar con los huevos. Como os digo antes, hay que batir muy bien si queremos que nos queden muy esponjosas.

2. Añadimos, poco a poco, el aceite y la ralladura de limón. Con cuidado para que la mezcla anterior no se baje.

3. A continuación, incorporamos la harina, tamizada, para que vaya con un poco de aire y además sea más fácil de mezclar. Mezclamos, como muestro en el vídeo, despacio, de arriba a abajo y de abajo a arriba y con movimiento circulares.

4. Horneamos a 225 ºC durante 10 minutos o hasta que estén con el dorado deseado.

Cuando las magdalenas caseras estén en su punto no hay peligro de abrir la puerta del horno, sacadlas y a enfriar para ponerse las botas.