La semana pasada tocó, con su vídeo, hacer un post sobre cómo conservar mermelada al baño maría. Y os comenté que realmente la mermelada no hace falta conservarla de este modo. ¿Y por qué no hace falta? Pues esa respuesta, además de los pasos para hacer un bote de mermelada, son lo que veremos en el post de hoy. Y por supuesto, con un vídeo adecuado a este final. ¿Seguimos?

¿Por qué no hace falta conservar la mermelada al baño maría? Bien sabido por todos que las conservas caseras se suelen hacer al baño maría porque de ese modo es como cocinar o dar una segunda cocción a los alimentos encerrados en un bote con el objetivo de «matar» cualquier bacteria que haya dentro (hongos o demás). De ese modo, entonces, entenderemos que las bacterias se suelen reproducir en unas determinadas circunstancias. Estas son, en líneas generales:

  • Cuando haya una temperatura ambiente constante.
  • Cuando el medio, el alimento en este caso, en el que están es de una determinada forma: ni muy ácido ni muy dulce ni muy salado.

Pues ya está respondido. En el caso de una mermelada, tendremos un medio lo suficientemente dulce como para que no haga falta hacer una conserva al baño maría. Aún así haremos unos pasos para asegurarnos de que queda bien «conservada» y para que nos dure mucho tiempo.

Cómo conservar mermelada sin baño maría

En el capítulo anterior ya vimos unos pasos que serán comunes a esta forma. Por lo que los repetiremos por aquí:

  1. Seleccionar botes de vidrio con tapas que cierren bien. Pueden ser de corcho, tapas de lata, latas, etc.
  2. El tamaño del bote se debe ajustar al elemento que se quiera conservar. Que no sean demasiados grandes para pequeños elementos ni viceversa.
  3. Se limpiaran con mucho cuidado antes de ser rellenados.

Después, a partir de este momento haremos algo diferente:

  1. Pondremos la mermelada hasta el borde y dejaremos que se seque ligeramente la capa superior. El tiempo puede ser de entre 24 y 72 horas. La dejaremos en un lugar seco y oscuro.
  2. Una vez seca pondremos un papel parafinado, o de esos vegetales de horno tapando la mermelada. En este punto, antiguamente se limpiaba el papel con un algodón impregnado en alcohol de 90º. Yo no sé hasta qué punto hoy en día se hace. Yo no lo hago, sinceramente.
  3. Taparemos el bote y pondremos encima otro papel de pergamino, vegetal, etc., o un trapo de algodón o arpillera mojado. Con el fin de que cuando se seque encoja y entonces apriete bien la tapa contra el bote.
  4. Además, pondremos un hilo de bramante sujetando este papel, trapo o arpillera. Así quedará bien sujeto y no se moverá. Además nos servirá por si queremos poner una etiqueta al bote de la mermelada.

Hay que tener en cuenta que hace muchos años la mermelada se conservaba en tarros de loza y cerámica sin tapa de rosca y que por aquel entonces se dejaba secar mucho la mermelada por encima, de tal forma que se formaba una capa muy seca

Y con estos pasos ya tendremos nuestra mermelada perfectamente embotada. Y recordad, es algo natural, sin conservantes ni aditivos. O sin más conservantes que la propia azúcar, así que a veces es normal que le salgan esas pequeñas motas de … invasores.

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