Son un clásico en la cocina, las rosquillas fritas, y nunca se me había ocurrido hacerlas con un licor que no fuese el típico que ya conocéis. Esta será la primer receta que haré dentro de una colaboración con Ruavieja y pensé – y he comprobado – que serían todo un éxito utilizando el licor de hierbas Ruavieja. Dicho y hecho.

Hay una comida en mi vida que siempre recordaré con muy buen recuerdo. Realmente hay muchas que recuerdo con muy buen sabor de boca pero esta es una que fue especial porque se trataba de la despedida de un gran amigo. Los motivos de la despedida dan igual en este momento pero las risas, las conversaciones, los recuerdos que tuvimos en las tres horas que duró la comida se han sellado con fuego en mi cabeza. Recuerdo, después de los postres, que uno de los que estaba a la mesa, amigo de mi amigo y que hoy en día es buen amigo mío también dijo aquello de… “Bueno qué, ¿un licorcito no?”

Cómo hacer rosquillas fritas de licor de hiervas Ruavieja

No era ni mucho menos la primera vez que tomaba un licor de hierbas Ruavieja, pero aquella vez hizo que a partir de entonces, cada vez que una comida ha terminado con un licor de hierbas de Ruavieja haya resultado excelente. Así que ya os podéis imaginar lo que para mí ha sido crear esta receta de rosquillas. Tienen un sabor que para mí las hace ser muy especiales.

Ingredientes para 30 rosquillas aproximadamente:

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80 ml de licor de hierbas Ruavieja
Y 80 ml de leche
También, 80 ml de aceite de oliva virgen extra
200 g de azúcar
2 huevos
450-500 g de harina
1 cucharadita de impulsor o levadura química
Además, aceite de girasol para freírlas
Y después, un poco más de licor de hierbas Ruavieja y azúcar para bañarlas

Cómo hacer rosquillas fritas con licor Ruavieja:

  1. Empezamos batiendo los huevos con el azúcar hasta que el azúcar se haya incorporado muy bien. Después añadimos poco a poco la leche, licor de hierbas Ruavieja. Por último, en este primer paso, añadimos la ralladura de limón mezclándola bien.
  2. Incorporamos la harina con el impulsor mezclado previamente. Para que sea más fácil a la hora de mezclar os aconsejo que primero añadáis la mitad y después la otra mitad cuando la primera esté bien incorporada. No os asustéis por el resultado, debe ser densa y muy pegajosa. Si os pasáis añadiendo más harina os quedarán demasiado “mazacote” las rosquillas.
  3. En la mesa o encimera de la cocina ponemos un poco de aceite de girasol y nos impregnamos las manos con el. Cogemos la masa y la ponemos encima del aceite. Cogeremos porciones con la mano, todas, más o menos del mismo tamaño: unos 20-25 gramos y hacemos bolitas.
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  5. Ponemos el aceite a calentar y cuando esté caliente (no humeante) cogemos las bolitas, una a una, les hacemos un agujero en el centro de tal forma que quede una rosquilla de unos 7-8 cm de diámetro y las sumergimos en el aceite. Lo iremos haciendo por tandas.
  6. Cuando las rosquillas estén doraditas por un lado les damos la vuelta con cuidado. Cuando se doren por la segunda cara las sacamos a un plato con papel de cocina absorbente y las dejamos que se enfríen un poco, lo suficiente para que se endurezcan y no se rompan al cogerlas (esto tiene que ver con el punto de cristalización del azúcar).
  7. En un pulverizador ponemos un poco de licor de hierbas Ruavieja y espolvoreamos las rosquillas, aún en caliente. Espolvorear que no empapar. A continuación las pasamos por azúcar y ya las podremos poner en una fuente preparadas para comer.

Este último toque de licor de hierbas Ruavieja es opcional. La verdad que yo lo haría obligatorio porque sin el las rosquillas están muy ricas pero con un poco pulverizado están de muerte de ricas.

Y aquí os dejo una receta de rosquillas de anís de toda la vida: