Ayer leía una interesante entrevista en El Comidista a Bee Wilson. La verdad que es de esos artículos que da gusto leer. La verdad, no tenía ni idea de quién era esta señora y tampoco es que tenga mucho interés en seguir su trayectoria después de la entrevista. Creo que esto es debido a mi falta de ídolos en mi vida. Nunca he sido de seguir a nadie en concreto ni en particular.

Realmente esto me sirve para tratar un tema, que es uno de los temas centrales de mi vida ahora mismo, además de mi hijos, mi pareja, el plan de negocio que estoy haciendo para tener un local donde hacer talleres de cocina y algunas cosillas más en Madrid. Sí, os hablo del “adelgazar”. Sinceramente cuando andamos con unos kilos de más y “queremos adelgazar” creo que ese es el principal error. No se trata de adelgazar, sufrir y quedarnos con unos kilos menos y un tipín unos meses y después volver a estar igual de mal en peso o incluso peor.

Se trata, por lo tanto, de cambiar de forma de pensar en cuanto a la comida, lo cual lo comparto al completo con la entrevista que os comentaba. Se lo venía diciendo a María, del mismo modo que me pasó cuando empecé a correr y hacer deporte de forma habitual, me ha pasado con el cambiar de forma de comer. Requiere un proceso psicológico en el que no se está a gusto con algo.

Entonces el motivo por el cual empecé a hacer deporte fue que quería adelgazar, pero entonces no cambié mi forma de comer. Total, en 2 años haciendo deporte adelgacé casi 20 kilos. Un año después de aquello, seguí haciendo deporte y no noté que engordase, pero comía igual de mal que siempre: picoteo entre horas, muchos hidratos y muchas proteínas (y muchas grasas) y poca verdura y fruta.

Cómo hacer el método del plato

Lo de ahora ha sido un proceso largo. Estar poco a gusto con tu peso y querer cambiar pero no poder. Ha sido un clic que he tenido, un cambio, un hasta aquí he llegado y un hay que empezar a comer bien. Total, ya van 2 semanas y 5 días y he adelgazado 3,1 kg menos. No estoy haciendo una dieta como tal, estoy comiendo bien. Para que os hagáis una idea un día en mi dieta es esto:

8:30 -> Desayuno: Café con leche (semidesnadata) y una tostada de pan de unos 50-60 gramos de un rico pan de El Horno de Babette con una loncha de cecina de unos 20-25 gramos.

11:00 -> Mediodía: Una tostada de pan pequeña y otra loncha de cecina igual u otros días 1 yogur cremoso desnatado y media lata de atún al natural y un poco de pan. (Algunos días, si comemos pronto este tentempié del mediodía me lo salto).

13:30 -> Comida: Ayer por ejemplo, Medio plato con escalivada (asada sin mucho aceite), un cuarto del plato era una hermosa rodaja de merluza cocinada en papillote y otro cuarto de plato un poco de macarrones que sobraron de la comida de los niños del domingo. Además, 5 picos de pan (unos 20 gramos) y una buena rodaja de melón bien fresco y dulce.

17:30 -> Tarde: Ayer fue 1 yogur y media lata de atún con un poco de pan. Por lo general me como una loncha de cecina de unos 20 gramos y un té con un poco de leche.

20:30 -> Cena: Ayer cenamos una tortilla paisana, un vaso de gazpacho casero sin pan y un par de salchichas (de cerdo, que no se debe por la cantidad de grasa que tiene, pero que había que comerse porque las hice para los niños y sobraron). Los 5 picos de pan (que podría ser pan de barra un poco) y de postre ayer una gelatina de fresa pero podría haber sido una fruta.

El truco está en…

Como veis no es una dieta como tal, no es algo estricto, nos lo saltamos en pequeñas cosas, pero al final mantiene el equilibrio de lo que debe ser una forma de comer más sana y saludable donde lo que más se come, en cantidad, es verdura y fruta, y después en menos cantidad hidratos y proteína.

El resultado es el que es, o está siendo el que es. En mi caso, que comía fatal, estoy adelgazando sin hacer unos sacrificios exagerados…

¿Por qué, qué es un sacrificio?

Claro, si nosotros tenemos en mente que nuestro método de comer es muchos fritos, empanados, muchas guarniciones con hidratos y poca verdura, y creemos que así vamos bien. Claro, claro, claro… al final comer de este otro método es hacer sacrificios. Por eso, lo más importante para adelgazar es cambiar la forma de pensar.

Si no la cambiáis y lo hacéis por un sacrificio para adelgazar 5, 10, 15 o 20 kilos, cualquier dieta os servirá porque con este método, más sano y saludable que las dietas milagro, o con esas otras dietas milagro al final volveréis a vuestro exceso de peso e incluso lo superaréis.

Así que lo mejor será, cambiar la forma de pensar respecto a la comida. En mi caso, no renuncio a la comida como forma de obtener placer. La comida es y será placentera, pero creo que los placeres deben venir como los buenos perfumes, en pequeñas dosis. Una vez que llegue a mi primer objetivo de peso, estas pequeñas dosis las introduciré… o a lo mejor ya no me hagan falta porque la verdad que estoy disfrutando mucho de pensar en lo que comemos y en que cada día sea diferente. Ya iré poniendo por aquí algunas de las recetas, fáciles y sencillas, que estoy haciendo estos días.

Foto: Roman Harak en Flickr