En mi última receta preparé un hummus y entre los ingredientes que se necesitan tenemos la tahina o tahine o tahini. Pues no es más que una pasta de sésamo. El sésamo o ajonjolí son esas semillas que encontramos encima del pan de las hamburguesas. Pues fuera de esta preparación (y de otras como los polvorones) es muy común en la gastronomía árabe y asiática.

Son unas pequeñas semillas muy ricas en aceite. De hecho el aceite de sésamo es muy común en tiendas de cocina asiática. Tiene un aroma y sabor fuerte y es ideal por sus tonos y gusto tostado para aderezar ensaladas o en salteados o incluso para marinar carnes, pescados o verduras.

Pero hoy hablamos de la pasta. Resulta genial para preparar una crema que sirve para aperitivos o acompañante en comidas. PEro también se utiliza como ingrediente en otras elaboraciones. Su principal ventaja la tiene un componente llamado sesamol que es un fuerte antioxidante. El principal inconveniente es que es muy calórico y además hay personas que tienen alergia alimentaria al sésamo.

La pasta de sésamo tal cual se elabora moliendo las semillas de sésamo. Al triturarlas el aceite aflora y se forma la pasta. Es lo mismo que si trituramos nueces u otros frutos secos, al poco empieza a “aceitar” y se forma una pasta. Si quisieramos hacer una crema de pasta la mezclariamos con aceite (por ejemplo de girasol) y un poco de agua mientras trituramos hasa que emulsiona y la pasta sería más clara y perfecta para untar con verduras o pan.

Y con este post contesto a la duda de “La pizca justa” de la receta de Hummus.