¿Qué sentido tienen las dos recetas de hoy (Pizza de pepperoni y champiñones y una ensalada de mozzarella y tomate)? Las hice la semana pasada, las hice para ella, para ti. El otro día le conté que solo siento satisfacción y disfruto plenamente de la cocina cuando lo hago para otros. Podría comer, si lo hiciese solo, todos los días macarrones con aceite o cosas similares. Es decir, que no me importaría comer cosas aburridas si son para mí. Pero cuando cocino para otras personas, ya sean platos elaborados o recetas sencillas, me encanta hacerlo y disfruto como un enano.

¿Cómo lo hago? Mientras preparo los ingredientes, mientras elaboro la receta, incluso mientras sirvo la comida en cada plato, pienso tanto en el grupo de personas que vienen a comer a casa, como en cada persona de forma individual. Pienso en ellos de una forma especial, cada uno como se merece. Con cariño, con respeto, con amor, con distancia o con cercanía. Esto no es un post sobre «Como agua como para chocolate», es mi realidad.

Ahora mismo estoy viviendo una época de mi vida muy extraña. Tengo motivos sobrados para estar más que preocupado por mi futuro, también tengo motivos más que sobrados para estar feliz. Y lo extraño no es esta dicotomía de vida, lo extraño es que no me parece estar viviendo montado en una montaña rusa de momentos buenos, muy buenos, malos y muy malos. Estoy en un momento crucial de mi vida, muy a corto plazo se tienen que solucionar diferentes problemas:

  • Me han despedido del trabajo y sin derecho a paro.
  • Con mi pareja hemos pasado un bache del que, estoy seguro, hemos salido mejor de lo que estábamos. Sabiendo, que por supuesto, hay que trabajar muchas cosas. Ahora y siempre.
  • Firmar un documento que pone fin a otro documento. El segundo, que fue el primero en su día, no significo mucho. El que tengo que firmar ahora, sí que significa mucho.
  • El final de una vida parece que se aproxima. A una persona que ha sido muy importante en mí vida.
  • A la vez estoy poniendo en papel todas mis ilusiones acumuladas en los últimos años. Ilusiones acumuladas en mi mente, ilusiones que quiero transformar en una profesión, en un futuro para mí y mis hijos y también para la mujer que está a mi lado.

Y así es como me siento, navegando a la vez con cosas duras y tristes y con una idea muy fuerte y positiva que se reduce con una frase: «Do what you love».

Cómo hacer una pizza de pepperoni y champiñones

pizza pepperoni

El día que descubrí en el super que tengo cerca de casa que vendían pepperoni fui muy feliz. Es uno de los ingredientes para la pizza que más me gustan así que suele caer una de vez en cuando. El otro ingrediente, champiñones en cuartos. Empezamos a calentar el horno, necesitaremos:

250 g de harina de fuerza (a veces la he hecho con harina normal y sale muy bien)
135 ml de agua templada
7 g de levadura de panadería instantánea (la mitad de un sobre por lo general)
25 ml de aceite de oliva virgen extra
1 cucharadita de sal

Además

3 cucharadas de salsa de tomate
75 g de queso mozzarella
100 g de pepperoni en rodajas
100 g de champiñones en cuartos

Empezaremos a hacer la pizza de pepperoni, en un bol vamos a poner todos los ingredientes juntos y empezaremos mezclando con una cuchara. Cuando veamos que la masa ya no se mezcla más la empezaremos a amasar con las manos durante unos 5 a 10 minutos hasta que veamos que la masa coge elasticidad. No se debería pegar a las manos, aunque sí que tiene que resultar húmeda. La dejamos reposar, en un bol engrasado y tapada con film, hasta que doble el tamaño.

Después, con un poco de semolina (preferiblemente) y si no tenéis con un poco de harina sobre la mesa de trabajo, estiraremos la masa partida en tres porciones y dándole el grosor que prefiramos. Le hacemos el borde un poco más gordo y ya las tendremos preparadas para poner los ingredientes y hornear.

Estiramos la masa, dándole el grosor deseado, ponemos el tomate (salsa propia o comprada). Lo importante es que sea sabroso y espeso, que tenga poca «agua». Extendemos bien, con tres cucharadas será suficiente. Ponemos el queso y las lonchas de pepperoni y los trozos de champiñones. Horneamos a 230 ºC (mínimo) durante 7-8 minutos. El tiempo dependerá del calor. A mi me gusta ponerla baja al principio, para que quede crujiente por debajo y después subirla para que se dore bien.

Y en vídeo el paso a paso, de la masa, quedaría:

Cómo hacer una ensalada de mozzarella y tomate

ensalada de mozzarella con tomate y anchoas

Pues sí, la típica ensalada. Pero es que está riquísima, ¿verdad? Pues nada, manos a la obra.

1 bola de mozzarella tipo búfala (mucho mejor la original y de verdad)
1 tomate para ensalada (los de hoy son tipo «tigre»)
1 lata de anchos (8 anchoas)
Unas hojas de albahaca fresca
Vinagre de Módena
Aceite de oliva virgen extra
Sal en escamas

En plan rápido, que las ensaladas no tienen misterio. Laminamos el queso, laminamos el tomate y ponemos el queso en el fondo del plato y el tomate encima y las anchoas. Después ponemos la sal, el aceite, el vinagre y por últimos las hojas de albahaca.

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