Hace unas semanas tuve la oportunidad de participar en un evento muy especial con dos protagonistas, las cervezas de Grimbergen y la cocina del Chef Rodrigo de la Calle en el Hotel Villamagna. El reto que nos plantearon era muy sencillo, maridar la alta cocina con tres cervezas.

¿Maridar un menú con cerveza? La verdad que si alguien nos plantea maridar un vino concreto con un menú, ya sea este más o menos sofisiticado, nadie se extrañaría. Otra cosa es que te propongan un maridaje con cerveza. Así que todo hacía presagiar que sería cuanto menos muy interesante. Aunque yo os contaré algo sobre mi la Blanche, que es una cerveza totalmente diferente a las que he probado y no sé si por eso o por qué, pero actualmente es mi preferida (y los que me seguís por Instagram seguro que ya lo sabéis).

Por cierto, Grimbergen tiene en marcha un concurso en Facebook, muy sencillo, y en el que podéis ganar una caja de esta cerveza. Así que yo os animaría a participar porque es muy sencillo.

Grimbergen Blanche

La Grimbergen Blanche es una cerveza que está elaborada a base de trigo, cebada, extracto de lúpulo y además la elaboran con un sirope de glucosa, especias y caramelo aromático.

A simple vista es una cerveza de un color amarillo blanquecino, muy claro, y mi entender tiene ese aspecto denso y ligeramente opaco de las cervezas de Abadía que resulta ya un punto positivo a la hora del momento de tomar una cerveza especial.

En nariz es muy aromática, te llena de matices cítricos y frutas amarillas además de especias como el cilantro o el clavo. Esto hace que en boca la Grimbergen Blanche resulte una cerveza realmente refrescante, muy cítrica pero a la vez densa y dulce.

La verdad que puede ser la cerveza perfecta para acompañar muchas tardes de cualquier día, aunque yo ya estoy pensando en el verano, esta cerveza bien fría y una tapa, en una terraza de un bar. Una sensación que seguro sentiréis más de uno cuando la probéis. Y en este caso la acompañamos con un postre espectacular de Rodrigo de la Calle, «Grimbergen Blanche con tierra de panela, higos y madroños».

Un contraste espectacular porque había cítricos, dulces, texturas diferentes además, y esto hacía que la cerveza destacase en cada sorbo y a la vez armonizase con cada toque del plato. Realmente un gustazo tomar cervezas de principio a fin de un comida y que cada plato fuese único.

Os recuerdo el concurso de Grimbergen en Facebook, una muy buena oportunidad para conocer la cerveza si aún no la conocéis.

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