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Esta receta de tarta de pasta flora con dulce de membrillo se la debo a Carmen Colombo, una fiel lectora de Argentina que bien puedo llamar mi amiga.

Sin los lectores un blog no es nada. Cierto es que se pueden tener recetas muy bien posicionadas en google y eso te da visitas y por lo tanto para las agencias o marcas un blog puede ser más atractivo. Pero lo realmente bonito e interesante de un blog son sus lectores. Los hay de muchos tipos y creo que todos igual de valiosos.

La gran parte de los lectores de un blog se llaman “visitas” o “usuarios únicos”. Realmente es un nombre muy frío , tanto los que pasan un día de forma silenciosa y hacen una receta tuya. Después están esos mismos “usuarios únicos” que un buen día deciden dejar su nombre y su comentario en esa receta que hicieron y tanto les gustó. También muchos lectores que dejan sus comentarios a modo de agradecimiento, e incluso hay pequeños lectores que hacen tus recetas en el colegio con sus amigos de clase. Y por último están las personas que te escriben directamente al correo del blog para comentarte la receta que hicieron, o que les des ideas o simplemente para agradecerte las recetas que haces. Carmen Colombo es una de ellas y la verdad que me encanta recibir cada mail que me envía y me cuenta pequeñas píldoras de su vida, de cuando es el cumpleaños de su madre, de cuando va a hacer una receta u otra…

Así que esta receta va en reconocimiento de todos mis lectores. Muchas gracias por estar ahí y dar vida a mi blog.

Cómo hacer una tarta de pasta flora con dulce de membrillo

Es curioso como un nombre: “Pasta flora” puede ser el nombre de tantas recetas diferentes. En Orihuela (Alicante) por ejemplo, se hacen unas pastas bajo este nombre. En Extremadura y otros sitios a las pastas elaboradas con pasta flora se las denomina perrunillas, tenéis la receta en este blog. Aunque la primera vez que oí nombrar a la pasta flora fue en la típica tarta de dulce de leche, ya que mi madre es Uruguaya. A pesar de esto nunca la he hecho ni comido.

Pues bien, os acordaréis de la receta de dulce de membrillo que hice. Que por cierto, gracias a una lectora, ya sé por qué no salió bien. Resulta que los debí de hacer con una variedad de membrillos denominada “Gamboa”. Esta es una variedad que no cuaja ya que tiene muy poca pectina. (modo irónico on) Así que para quitarse el sombrero con el frutero que los vende como “membrillos” a secas. (modo irónico off).

Sabía que tenía ahí a Carmen, así que la escribí directamente para que me pasará su receta de pasta flora con la idea de hacer la tarta con dulce de membrillo. Pues no solo me pasó una receta, si no dos. Así que la segunda receta que me dio la utilizaré para hacer la tarta de dulce de leche, que me apetece mucho. Aunque las haré en plan pequeño con unas mini tartaletas que voy a tener en la tienda on line en breve.

Ingredientes

(He utilizado un molde para tartas bajo de unos 26 cm)

240 g de harina
60 g de almidón de maíz (Maizena)
1 cucharadita de impulsor (levadura Royal)
150 g de azúcar
150 g de manteca de cerdo
3 yemas
2 cucharadas de leche (Adicional a la receta que me pasó Carmen)
1 huevo para pintar la masa
350 g de dulce de membrillo

Elaboración paso a paso

Empezamos colocando todos los ingredientes de la masa en un bol, menos las yemas, la leche y la manteca. Mezclamos bien y ponemos el resto. Si lo hacéis en un robot o amasadora se quedará como desmigado. Solo tenéis que juntar con las manos bien y envolver en film de cocina para conservar en frío durante un par de horas. De esta forma será más fácil estirar.

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Cogéis 3/4 partes de la masa y la estiráis. Podéis utilizar un poco de harina para que no se pegue la masa al rodillo ni a la mesa. Yo he utilizado un rodillo de mármol, que podéis meter en la nevera antes para que esté frío y de esa forma la masa no pierde (o gana mejor dicho) temperatura al manipularla.

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Colocamos la masa estirada en el molde con cuidado, ajustamos los bordes y ponemos el membrillo. Esparcimos bien.

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Con el resto de la masa la estiramos de nuevo y hacemos unas tiras que colocaremos encima a modo de rejilla. Pintamos con huevo batido y horneamos a 180 ºC durante unos 30 o 35 minutos.