Cómo os comenté hace unos días cuando hice la remolacha asada al vacío tenía pensado hacer con ella un pan de masa madre. Pues bien, ya está aquí. Solo tenía que rehacer la masa madre desde el principio. Una masa madre que empecé con yogur de fresas y unas rodajas de plátano. Sí, no tenía yogur natural ni tampoco las uvas pasas.

El resultado ha sido bueno, de hecho tengo pensando publicar la forma de hacerla en Sabrosía, que ya sabéis que es el nuevo blog donde colaboro después de dejar Directo al Paladar. A este primer pan solo le pongo una pega y es que no sé qué pasa pero hasta que la masa madre no tiene bastantes más procesos de renovación no consigo que me salgan panes bien leudados. Se tira más de 8 horas trabajando hasta que tiene buena pinta pero después se hunde al volcarla a la piedra del horno.

Bueno, sea como sea debo deciros que a veces (siempre) lo que importa es el sabor del pan (el consuelo de cuando sale feo de forma) y el de remolacha está sencillamente increible. Sí, a mi me gusta la remolacha, pero lo ha probado gente que no es apasionada de esta raíz y también han comentado lo rica que está.

Cómo hacer un pan de masa madre con remolacha

Necesitaremos la remolacha, podemos hacerla como os indico en su receta o bien comprarla cocida. La verdad que la masa adquiere un color realmente bonito en crudo, una vez cocinada se vuelve marrón y quedan algunos ribetes morados en la base del pan y por arriba.

Ingredientes

220 g de puré de remolacha
375 g de harina panadera
50 g de harina integral de centeno
150 g de masa madre (100% hidratación)
200 g de agua
10 g d sal

Elaboración paso a paso

Para hacerlo, lo hago (más o menos) como indica Dan Lepard. Nada, empezamos mezclando la masa madre con el agua. El agua previamente la he utilizado para juntar todo el jugo de las remolachas, ya que quedó en las bolsas y me parecía una perdida muy importante si no lo utilizaba.

A continuación le añadimos el puré de remolacha y las harinas, mezclamos bien. Da igual que queden grumos. Lo dejamos 20 minutos.

Después de esos 20 minutos añadimos la sal. Y amasamos 15 segundos. Para que no se pegue nos untamos las manos con aceite y la mesa. Esto lo haremos durante la primera hora cada 20 minutos. Después durante las 3 horas siguientes una vez por hora.

Pasado este tiempo formamos una vez más una bola con un amasado de 15 minutos. Coger la masa, soltar y plegar. Formamos la bola y ponemos en un banetón previamente enharinado.

A continuación dejamos levar hasta que casi doble el volumen. Depende de muchos factores, pero normalmente será entre 2 y 4 horas. Horneamos a 210 ºC durante unos 45 minutos.

El pan de remolacha resulta realmente rico. Tiene un ligero sabor a remolacha, un toque dulzón y la miga además como cualquier pan de masa madre 100 % resulta espesa y a la vez esponjosa. La corteza dura, crujiente. Me ha durado 4 días en muy buenas condiciones.