Parece mentira, pero en los últimos dos meses solo he podido publicar dos posts, y encima el último es de hace algo más de un mes. Objetivo de septiembre (empieza el curso y hay que empezar, al menos, con buenos propósitos): Hacer dos posts a la semana y además abrir la tienda a lo largo del mes. De los dos posts a la semana no estoy muy seguro, de lo otro seguro que sí, que ya es hora y después de algunos problemas ya está más terminada.

Además, hay que sumar que nos hemos mudado casi de improviso. Empezamos a pensarlo en junio, dado que la gasolina es cara y el colegio de los pequeños estaba lejos de «la casa vieja», hicimos números y nos decidimos por un piso en alquiler cerca del cole de los peques. Las circunstancias ya sabéis como son, así que lo mejor desde luego no es comprar, en especial porque seguro que no conseguiríamos una hipoteca. Por otro lado, para qué comprar un piso si no estás seguro de que vaya a ser la casa de tu vida. Pero eso son otras historias.

Y además vuelvo con una receta de remolacha asada al vacío que no es muy usual en este blog, que en su mayor parte son recetas dulces y que por otro lado, las únicas saladas que hay son de panes. Pero hay un motivo que me han llevado a hacerlo y es que mi objetivo es hacer un par de remolacha, del que todavía no tengo receta buscada ni pensada, pero es que primero tengo que volver a hacer la masa madre, que fue víctima de la mudanza.

Cómo hacer remolacha asada al vacío

Pues bien, para hacer esta remolacha asada al vacío lo que se necesita, es precisamente, una máquina de envasar al vacío, en este caso El Corte Inglés me hizo llegar hace un par de meses (coincidiendo con mi periodo de crisis de tiempo) la envasadora al vacío Oster FoodSaver V2860, un detalle que sinceramente veía que podía ser muy interesante para mi cocina, mi blog y para poderos enseñar en qué consiste exactamente.

Durante este tiempo la he podido utilizar para envasar al vacío con la finalidad de conservar pero también para cocinar, cocinar al vacío tal cual como esta receta de remolacha asada y por otro lado como parte del proceso, como por ejemplo unas pechugas de pollo marinadas. El marinado en ausencia de oxígeno es más efectivo.

La verdad que de todos los posts que he visto que amigos blogueros que han recibido la misma máquina debo decir que me parece completísimo el de Esther Clemente, y la receta de Pam me dejó alucionado. Y además en Umami-Madrid puedes conocer los secretos de la cocina al vacío.

Así que he pensado que tal vez os gustaría, después de ver los posts anteriores simplemente saber mi opinión sencilla y concisa al respecto de la envasadora que tenemos entre manos.

Desde un punto de vista estético me gusta mucho, es indudable que el plateado en una cocina queda mucho mejor que cualquier otro acabado. Pero ya sabemos que la estética no es exactamente en lo único que debemos fijarnos si queremos comprar algo, que además no sale barato.

En cuanto al uso, que es lo más importante, primero destacaría el último uso que se le da. Me refiero al momento de guardarla. La verdad que me gusta mucho porque tiene un mecanismo que te permite ponerla parada, lo que facilita mucho el guardado o incluso si quieres dejarla encima de la encimera.

El vacío en sí. Aquí tenemos un problema, y es que en mi época de trabajo de hostelería he tenido la suerte de trabajar en diferentes cocinas en las que utilizábamos el envasado al vacío con máquinas profesionales. Hablamos de, claro está, precios por encima de los 3.000 euros para estas máquinas y que tienen básicamente dos funciones muy bien reguladas. Una la posibilidad de envasar con atmósfera modificada y otra envasar a diferentes presiones con el objeto de poder sacar todo el aire de una bolsa sin deformar el producto (alimentos blandos o duros).

La Oaster FoodSaver lo cumple, aunque de forma poco fina. Tenemos la posibilidad de variar el tiempo que dura el envasado y la posibilidad de indicar si tiene líquido o no el alimento que vamos a envasar, aunque como digo de forma poco fina al ser medidas únicas. Tal vez pensaron que en una cocina de casa nos enfrentamos a productos muy normales y no necesitábamos una forma de regular el vacío de una forma más eficaz.

Entonces, nos enfrentamos a un vacío que en la mayoría de ocasiones nos quedará muy bien, en especial con alimentos secos y duros. Pero con resultados irregulares si estamos ante alimentos con presencia de líquido y más blandos. Por ejemplo, hace un mes envasé un roast beef que lonchee primero.

Hice varios paquetes y en alguno de ellos tuve que repetir porque al hacer el vacío, este extraía parte del líquido que queda de un roast beef «rosado» y al llegar el momento de aplicar calor para el sellado del vacío este no se cerraba bien dado que se había humedecido la bolsa en esa zona. Al final, tienes que utilizar bolsas más grandes para estos casos, si quieres que el líquido no llegue a la zona de sellado.

En otras ocasiones la verdad que el vacío ha sido espectacular, en especial cuando lo utilizamos para conservar. El objetivo es el esperado, quitamos aire, conservamos mejor, y además reducimos espacio en la nevera o en el congelador. Aunque, la principal pregunta que nos tenemos que hacer es, ¿si me la compro, la utilizaré?

Yo creo que no es una máquina que sea imprescindible en la cocina a no ser que se den varias circunstancias:

  • Que cocines grandes cantidades, por ejemplo los fines de semana para toda la semana, y quieras conservar mejor la comida.
  • Que quieras empezar a probar a cocinar al vacío. Cosa que no incluye en las instrucciones como tal, pero que se puede hacer. En una de las cajas de bolsas indica que se puede cocinar dentro de agua hirviendo. Y como podéis ver en esta receta o en la de Pam, en el horno a 75 ºC sin problemas, aunque el mismo paquete indica que no están hechas para hornear o tostar. Ahora bien, a baja temperatura funcionan bien.

En definitiva, si os decidís por tener una envasadora al vacío esta puede ser vuestra solución más completa. Por cierto, no he comentado que tiene bolsas hechas y otras en rollo para hacer del tamaño que queráis. Ah, y también tiene botes accesorios para poder envasar frutos secos, pastas, legumbres, etc., y que os duren más tiempo.

Ingredientes

Remolachas
Una máquina de envasar al vacío y bolsas

Elaboración paso a paso

Como sabéis las remolachas asadas se hacen limpiándolas bajo el agua, se corta el tallo pero dejando un poco, se envuelven en papel de aluminio y se asan. Después ya se pelan y se comen laminadas, ralladas, en trozos en ensalada, etc.

En este caso las vamos a limpiar, pelar y cortar el tallo a ras. Si las hojas están en buen estado se pueden comer en ensalada perfectamente. Y las envasaremos, en este caso cada una en una bolsa ya que son de diferente tamaño. Para hacerlas las he tenido a 75ºC durante 2 horas para las más grandes y algo menos para la pequeña.

Como están envasadas no hará falta abrirlas para volverlas a envasar, simplemente las podremos meter en la nevera o congelar hasta que las usemos de nuevo. En mi caso será hacer pan de remolacha, pero cuando tenga mi masa madre hecha. Calculo que para dentro de una semana y media podré poner la receta.