Es curioso como pasa el tiempo, en especial si no se espera tener vacaciones en el amplio sentido de la palabra: ir a otro sitio durante unos días, cambiar de aires, etc. Este año no han tocado, nos mudamos de casa y ya tendremos bastante lio como para meterse con el estrés de unas vacaciones en toda regla. Además está el “tema tienda: la cocina del monstruo”, que a ver si consigo que salga un día de estos, cuando menos lo esperéis. Pero mientas esto llega, os dejo una receta más, se trata una receta tarta de queso y dulce de leche.

No es una tarta de queso clásica, esto está claro. De hecho lo que es el relleno de queso está sacada de una tarta de queso New York Cheese Cake que hice hace tiempo en Directo al Paladar. La base de la tarta está sacada de otra tarta que hice hace tiempo, una especie de shortbread, y la idea de incorporar el dulce de leche es de otras tantas versiones de esta tarta que pululan por las tiendas, en especial recuerdo la tarta de queso y dulce de leche del Starbucks, aunque no sé si seguirá estando, que hace mil años que no voy (aunque parece que sí existe, en su web al menos aparece).

Hay que decir que esta tarta se suma a las pocas que tengo en el blog y que además lo hace por la puerta grande porque es la que he hecho este año para celebrar el cumple de mis dos pequeñajos, uno cumple el 10 de julio y la otra el 26 de julio.

Cómo hacer una tarta de queso y dulce de leche

A pesar de que el resultado está genial (queda realmente rica), debo decir que no es el esperado. Y la razón no es otra que la densidad del relleno de queso y la densidad del dulce de leche. Mientras que el relleno de queso es liviano y tiende a subir en el horno a pesar no de llevar impulsor, el dulce de leche es más denso por lo que empuja hacia abajo mientras el otro empuja hacia arriba. Así que termina hundiéndose y creando surcos.

La verdad que podía haber hecho un tarta “cañón del colorado”, en plan molde de cake y una raya de dulce de leche en el centro y de extremo a extremo. Bueno, mi idea para corregir este pequeño error, sería la siguiente:

Mezclar una parte de relleno de queso con una pequeña porción de dulce de leche. Después poner la mitad de relleno de queso en el molde. Ponemos la mezclada con dulce de leche y terminamos con la otra mitad encima. Aparentemente sería una tarta de queso tradicional pero al partir se vería que tiene dulce de leche. Si alguien se anima a probar antes de que la haga yo que me diga si va bien encaminada la idea.

Ingredientes

Para la base

200 g de mantequilla
275 g de harina
100 g de azúcar

Para el relleno

750 g de de crema de queso
230 g de azúcar
60 g de harina
2 cucharaditas de piel de limón rallada
2 cucharaditas de piel de naranja rallada
4 huevos
170 ml de nata
3 cucharadas de dulce de leche

Elaboración paso a paso

Para la base mezclaremos la mantequilla en pomada con la harina y el azúcar. Mezclaremos con las manos o con una cuchara hasta que la mantequilla esté bien incorporada. Es una masa que se desmiga, así que no os penséis que está mal solo por el hecho de que no quede unida.

Después la pondremos en el molde, mejor de aro desmontable. Apretamos bien y la metemos en la nevera mientras hacemos el relleno de queso para que se endurezca.

Ponemos a precalentar el horno a 150 ºC. Batimos la crema de queso, el azúcar, la harina, la nata y las ralladuras de limón y naranjas hasta obtener una mezcla suave. Es muy importante realizar la mezcla de forma suave para no incorporar aire dentro del batido. Os he hecho un vídeo (un poco rollo, todo hay que decirlo).

Como veis en el vídeo hay que incorporar los huevos uno a uno. No incorporamos un huevo hasta que no se haya mezclado el otro.

Añadimos el relleno al molde. Damos unos golpes para que se alise bien y ponemos el dulce de leche. Según la forma en como he hecho la receta en esta ocasión o podéis probar a hacerla como os he indicado antes.

Horneamos a 150 ºC durante 1 hora y 25 minutos, si se dora mucho la tarta podéis bajar la temperatura a 140 o 130 ºC. Luego dejamos enfriar dentro del horno por espacio de una hora y media. Podemos abrir la puerta y sujetarla con una cuchara de palo.

Cuando la saquéis del horno la metemos en la nevera para que se enfríe y poderla comer. Espero que os guste.

Consejos y sugerencias para hacer una tarta de queso

El relleno de la tarta de queso cuando la hacemos en el horno puede sufrir rupturas. En este caso está claro que se deben al dulce de leche, pero si no se lo hubiésemos puesto tendría que haber salido perfectamente lisa. Es muy importante no incorporar aire en el batido de la tarta ya que, no es un bizcocho, y por lo tanto la estructura que se forma, si se infla por el calor del horno, es más endeble, como una especie de souflé salvando las diferencias.

Por eso la vamos hornear a baja temperatura más tiempo y por eso tampoco le añadiremos aire en el batido. A pesar de todo veremos que sube. Si al terminar el tiempo de horno la sacamos la tarta se puede desmoronar un poco, por eso es lo de dejarla enfriar dentro del horno, o mejor dicho dejaremos que se enfríe a la vez que el horno.