cc spatulated

Hoy me vais a disculpar, puesto que no traigo una receta hipercalórica como venían siendo tradición últimamente. Así que podéis seguir con las dietas y la operación bikini, que no queda nada para lucir tipos en la playa. Hoy de lo que se trata es de hacer un ejercicio intelectualoide a más puro estilo yo me lo guiso yo me lo como. Y me he permitido utilizar casi el mismo título que ha puesto David Monaguillo en su artículo de hoy en La Tribuna de Salamanca, La burbuja blogger.

El bueno de David ya sabe perfectamente lo que opino al respecto, de hecho creo que mucha gente sabe lo que opino al respecto, esto de que los bloggers se hayan/nos hayamos convertido en indispensables en los objetivos de comunicación y marketing de las marcas. De hecho, no es el post de David el que me ha despertado las ganas de escribir estas lineas, son algunos comentarios los que me han dado energías para hacer esta entrada.

Definición de marca “según yo”. Una marca puede ser una empresa de alimentación, un restaurante, un producto, una salchicha, un kiosco de helados, un caramelo, etc.

Lo de indispensables va mucho más allá cuando de hecho muchos eventos se crean en exclusiva para influencers. ¡Ops! Nueva palabra. Sí, resulta que los bloggers ya no son solo bloggers/somos bloggers si no que además pasamos a ser influencers junto a otros personajes del Social Media que ni siquiera son bloggers – ¡encima! – y que también pasan a tener los mismos privilegios de copeteo y canapeo que nosotros. De hecho, a muchos periodistas de toda la vida ni les invitan, han pasado a segundo grado.

– Como veréis una palabra del párrafo anterior me lleva a escribir uno nuevo – <- Por si no lo habíais notado. Invitan. Esta palabra tiene el origen de todos los males. A un periodista que ha estudiado una carrera y que encima ha tenido que chupar mucha tinta a lo largo de su carrera, que le inviten o no a las cosas da igual. Especialmente, porque a ellos no les invitan, aunque de hecho sea lo mismo. Pero ese callo que se han labrado durante toda su carrera lo de los regalos no les afecta ni les hiere en la dignidad, siendo siempre limpios y objetivo a la hora de hablar o de narrar un evento, un producto, una marca.

Pues no, creo que a todo el mundo estas cosas le influyen. De una u otra forma, los regalitos influyen. Pero ahí está la profesionalización. A los periodistas los regalos les influyen pero no creo que sea de la misma forma que a esa persona tímida que está en un rincón con su copa y su canapé y que cuando sale por la puerta una vez que el evento de ha terminado le dan una bolsa con un regalo. Ahora el blogger se siente diferente, e incluso especial. Y seguro que hablará maravillas de la marca. – veasé definición de marca “según yo” –

Profesionalización. Oh, gran panacea del mundo blogger. Los bloggers profesionales o no. Recuerdo que ya en 2009 (creo recordar si no me bailan los años), en el primer Navarra Gourmet salió este tema. ¡Bah! Digamos la verdad, es un tema que sale cada dos por tres y es que si hay algo que existe, al margen de la burbuja blogger, es que somos demasiado cansinos, siempre hablando y debatiendo de lo mismo, dando vueltas y vueltas y nunca llegamos a ninguna conclusión.

Ya entonces, dije que yo, personalmente, no me consideraba blogger en la definición personal que lleva implícita la palabra. El concepto de blogger requiere llevar una bitácora de forma personal, se cobre o no se cobre por ella, vendas o no vendas los espacios que tienes. Pero tiene que ser ante todo algo personal. De ahí, que por ejemplo me considere blogger como tal gracias a El Monstruo de las Galletas y en otras facetas de mi vida profesional no me lo considere. Es otra cosa diferente. Tanto lo que hacía con Directo al Paladar como lo que hago ahora con Sabrosía, a pesar de que pueda dejar parte de mi personalidad, como sin duda intento hacer, en cada cosa que escribo. Pero allí soy ante todo editor de blogs, creo contenidos e intento que esos contenidos tengan valor. Y no, no es que me haya sentido aludido, pero qué mejor que hablar del tema si encima puedo poner mi caso personal encima de la mesa. Otros “bloggers” tal vez sí que deberían poner su caso personal sobre la mesa y hacer análisis de que si lo que hacen es ser “blogger” o no lo es.

Yo vendo, tu vendes, el vende… Todos estamos vendiendo algo. Yo con El Monstruo de las Galletas (evidentemente me refiero antes de ser un blog que estará ligado a una futura tienda on line), tú con tu blog de crónicas, tú también con el blog de recetas, el otro con el blog de opinión, todos vendemos algo. ¿Dónde reside el problema? En la forma y el método en cómo se haga. Pero cuidado, que aunque lo hagas con toda la transparencia del mundo habrá quien te critique por ello. Si no entras dentro del esquema mental de lo que ellos consideran que debe ser un blogger, entonces has de saber que lo que tú haces no es ético.

Pero todos nos vendemos. Los que empiezan con un blog, se hacen famosos y acaban escribiendo en un medio, se están vendiendo, y no hace falta necesariamente cobrar dinero para venderse. Y no pasa nada por ello. Nos vendemos los que dedicamos nuestro tiempo a trabajar en un blog. Y no pasa nada por ello, igual que un abogado se vende por su trabajo – y en algunas ocasiones implica esquivar la ley -, un arquitecto se vende por su trabajo – y en algunas ocasiones firman cosas que ni miran -, un médico se vende por su trabajo – cobrando 6.000 euros por tratamientos en clínicas privadas que hacen en lo público a cambio de su sueldo -, y hay miles de casos. ¿Dónde está la diferencia? En que hay que hacerlo con honestidad, y una parte necesaria de la honestidad es la transparencia.

Todo esto me lleva al inicio, a preguntarme el inicio. ¿Hay burbuja blogger? Por supuesto que la hay, pero la hay en todas las profesiones. Siempre habrá quien necesite comprar un servicio y siempre habrá quien lo venda. La cuestión es que quien lo compre se informe antes de qué necesita exactamente. De esa forma podrá llegar al punto de inflexión y no retorno que es el de diferenciar a un blogger que hace bien las cosas – ¿qué será eso de hacer bien las cosas? – frente al que las hace menos bien.

David en su post ha nombrado algunos de los vicios y defectos que tiene el mundo del Social Media en la relación que une marcas y blogs. Por ejemplo, lo del CM para tu empresa – ¡ay! si yo os contase -, la cantidad de eventos en los que se ven las mismas caras, el desconocimiento real que tienen las marcas de este terreno, o lo de “apadrina un blogger”. Y cuidado, ninguna de las cosas me parece mal, de hecho me parece genial que se hagan, pero son las formas las que fallan. Y es por culpa de intentar ser “profesional” cuando no lo es. Y de hecho, aquí tendríamos que introducir un factor que David no ha nombrado, el del aprovechamiento que hacen las marcas de la falta de profesionalización de los bloggers.

Aprovecharse de un blogger es relativamente sencillo, aunque duela decirlo, si se sabe ofrecer esa pequeña cosa que al blogger le viene bien. Un caramelito en la boca y la marca X tiene solucionada la temporada. Y nosotros somos los primeros culpables de que esto exista. Si desde el primer momento les decimos que sí, es que estamos valorando muy poco nuestro trabajo, no solo nuestro blog. Valoremos nuestro trabajo y si decidimos vender nuestro espacio, que ya he dicho que me parece perfecto, hagámoslo de una forma adecuada y profesional. Si existe burbuja, entonces, o no existe, es cosa que deben destacar las marcas y deben saber sacar conclusiones del evento X, de la campaña Y o del concurso Y realizados con fulanito o menganito.

Y para terminar una pregunta y una reflexión, ¿no estaremos nosotros mismos participando de la burbuja blogger? No creáis que lo dejaré sin responder, aunque lo haga de una forma… “que tire la primera piedra quien esté libre de pecado”.

Y aunque estoy reflexionando desde la primera palabra de este post. Quiero cerrarlo, ahora sí, con esto último. En la vida lo más importante que debemos hacer es aprender a relativizar, y en especial aprender a marcarnos nuestro propio camino. Cuántos batacazos nos podemos llegar a dar si nos fijamos en el de al lado. Dejemos a los bloggers que venden su dignidad por nada o menos de nada si estamos a gusto con lo que hacemos día sí y día también. Y corrijamos todo aquello con lo que no estemos a gusto. Ahora bien, intentemos no hacer seguidismo de los que nos intentan vender una moto, cuando realmente tienen un camión de lechugas.