Lo bonito de un blog es precisamente que uno – su editor, su blogger – hacen de él un espacio único e inimitable por su contenido. Hoy os presento el blog un amigo de las redes sociales con el que comparto, al menos, dos pasiones: la gastronomía y el running. Se trata del blog de Loren Herrero, Lorentzero.

En su blog podréis encontrar buenas anécdotas de lo que el mismo describe en su blog, de la comida, del footing y de la vida. Y Loren tenía pendiente enviarme la foto de su biblioteca de cocina para la sección, con un punto de abandono de mi blog – por un lado por mi culpa que no pido bibliotecas a amigos o conocidos y por otro lado de vosotros (toma chaparrón) que no me enviáis ni fotos ni comentarios sobre vuestra biblioteca, así como vuestra selección de los tres libros que pensáis son indispensables -. Ya sabéis que podíes enviarme todo esto a mi mail [email protected].

Loren describe su biblioteca y da su selección, aquí lo tenéis en sus propias palabras.

Mi biblioteca de cocina está en la cocina, ademas es, mi única biblioteca. El resto de libros van y vienen, su paso es temporal, por falta de sitio hace tiempo que decidí no guardarlos. Así que mi biblioteca solo es culinaria, me gusta tener libros de cocina y me gustaría tener muchos mas.

Hay un poco de todo, buenos y malos libros, alguna colección que he tenido que reubicar en el salón, uno muy viejo y sin tapas que me encanta ojear, mucha cocina internacional y algún que otro clásico.

A la hora de elegir tres lo tengo muy claro:

Con la cocina no se juega, de David de Jorge. Porque me encanta como escribe, porque es uno de los cocineros mas inteligentes (que no listo) que conozco y porque es un libro muy divertido.

El Bulli, El sabor del Mediterráneo, de Ferran Adriá. Porque es de la época que trabajé en El Bulli y porque por mas que lo manoseo no me canso de él. Y ademas creo que marcó tendencia.

La Riviera, de Alain Ducasse. Porque fue mi primer gran libro, porque me hizo soñar con cuberterías de plata y lujo a todo tren, derroche en grandes formas, pero a la vez me hizo ver que no estábamos tan lejos, que no eran seres inalcanzables.