Y con esta pedazo de «hamburguesaca» recupero mi sección de Bocadillos. Debería decir «Me llena de orgullo y satisfacción…» porque la verdad que lo es. Escribir un post con el estomago lleno de algo tan rico y sabroso y que encima entren ganas de comer otra (no ahora mismo que si no reviento). Hay pecados que no deberían ser pecados. Y más si están metidos dentro de un pan con espelta.

La verdad que para temas de hamburguesas siempre lo diré, hay que consultar a Luisete o bien ir a su blog y consultar algo sobre hamburguesas, o por ejemplo ver la que se comió hace nada en New York Burguer. Yo solo soy un aprendiz en este mundo, o mejor dicho aprendiz de todo y maestro de nada.

Si os interesa mucho todo lo que tiene que ver con las hamburguesas (las de verdad, no solo las de McDonald´s y tal) también podéis visitar el blog Serious Eat. Donde analizan todo lo que tiene que ver con las hamburguesas, además de otros muchos temas.

Yo he aprendido dos cosas principalmente a la hora de hacer una hamburguesa. Bueno tres cosas:

1. Las hamburguesas no son albóndigas. Sí, claro que es lógico. Pero, ¿y sí es tan lógico porque nos empeñamos en hacerlas igual y que la única diferencia sea la forma? Una hamburguesa no lleva: leche, pan rallado, perejil, huevos, harina… y podría seguir.
2. Las hamburguesas de la mejor carne que podamos encontrar. Claro, se pueden hacer de cualquier cosa, pero por favor no compréis esa carne picada del supermercado ya envasada. Saber de dónde han picado la carne es primordial. No hace falta que sea del solomillo, por supuesto.
3. No hay que prensar la carne picada, solo juntar, hay que dejar aire. Increíblemente buena una hamburguesa así. Jugosa 100 % (sin necesidad de ponerle leche, etc…).

Cómo hacer una (de las muchas) buenas hamburguesas

La carne. Yo compro la pieza que quiero y la pico en casa con el accesorio de la KitchenAid. De hecho estuve mucho tiempo sin comer carne picada porque dejaron de tener puesto de carne en el super y solo traían bandejas ya preparadas. Resultado= Chicle. Podéis hacer hamburguesas con buenas carnes, España no será otra cosa pero tenemos diferentes razas de vacuno para aburrir.

La cebolla. Pues como todo. Podemos jugar con múltiples combinaciones: cebolla, cebolleta, cebolleta roja, cebolla dulce, caramelizada, sin caramelizar. Para mi algo fundamental es pocharla. Cruda como que no.

El pan. Pues ya sabéis. En este caso he puesto pan del otro día, cortado en rodajas de 1 cm de grosor y tostadas con mantequilla en la misma sartén de la cebolla.

La lechuga. O lo verde que le queráis poner. Para mi aporta frescor y crujiente. La de hoy lechuga romana.

Hacer la carne. Ojala tuviesemos carbón en casa y la posibilidad de manejarlo sin problemas. Pero no es así, hay que conformarse con lo que se tiene. Según un estudio del blog que os mencioné antes lo mejor es sazonar justo en el momento antes de hacer y hacerla volteandola muchas veces.

El Queso. Al final toca poner el queso. Hoy Cheddar rojo (el anaranjado), hay otro más amarillo. Quesos con sabor, nada de tranchetes o similares.

Y solo queda ponerse las botas. Digo, comer la hamburguesa.