Esta semana me ha hecho mucha ilusión tres cosas. La primera un post de Carlos Dube en el que me ha dedicado unas palabras. La segunda, el mail y el texto de Ana, sí del blog Sweet 180 º que hoy es mi invitada en el blog con este post. Y la tercera, bueno, la tercera os la diré la próxima semana con otra biblioteca que me llegó ayer por la tarde.

Son estas cosas las que creo que hacen que lo que se hace por trabajo o por placer (o por el placer de trabajar) las que hacen que merezca la pena mucha parte del esfuerzo. Así que ya sabéis, si queréis enviarme vuestra biblioteca (3 libros que más os gusten por la razón que sea, los motivos y una foto (o varias) de la biblioteca tamaño mínimo 600 pxl de ancho), hacerlo a info@elmonstruodelasgalletas.com

Os dejo con la selección y un texto de Ana. Muchas gracias.

Creo que para casi todos los bloggers, cocineros, y amas/os de casa cibernéticos, la principal fuente para hacernos con recetas nuevas es Internet. Mis “favoritos” ya pasan a ser tan largos que necesito un sistema de etiquetado profesional a lo bibliotecario. Pero si he de ceñirme al formato libro, mi biblioteca no es tan extensa como quisiera, aunque tampoco me quejo… poco a poco la vamos engordando con nuevas adquisiciones.

Los que siguen Sweet 180° saben que los dulces son soberanos en el blog y que no encontrarán un plato salado ni por equivocación. Pero, evidentemente nuestra alimentación cotidiana no se basa en tan calóricos platos. Así es que la biblioteca está dividida en dos partes, sector salado y sector edulcorado.

Cada libro ha sido el preferido en algún momento, casi siempre cuando recién llega a la estantería se vuelve el más utilizado y testado. Es la novedad. Pero hay uno que es mi eterna referencia: MI COCINA, a la manera de Caracas de Armando Scannone, libro y cocinero que os presenté en el blog hace unos meses y que es la Biblia de la comida de mi tierra.

Después está Lighten Up de la australiana Jill Dupleix, una edición tan pero tan deliciosa que con tan solo leerlo se me abre el apetito sano. Propone recetas para cada día, ricas, saludables y muy rápidas de hacer. Además, me encanta como redacta las indicaciones, resalta el verbo/acción y en cuatro frases ya tienes en la mesa un pollo al curry con base de yogur griego de muerte lenta.

Para el tercer libro quizás necesito un post completo, pues es el libro de cocina de mi bisabuela, datado en 1936 y escrito con su puño y letra, en el que me deleitan no sólo los platos, sino la singularidad de la explicaciones; además, del anacronismo de las medidas de los ingredientes -a veces en libras, a veces en costos de la época-; y sobre todo, la última instrucción de cada receta: “Por último, se come”. Es que me la comía a ella. En la foto verán la fotocopia, el original está casi bajo caja fuerte.

Cotillear ustedes mismos el resto de libros, incluso las carpetas con recetas que voy arrancando de revistas o que forman parte del recetario de algún curso que he hecho.

PD: Dani, dedicatoria especial para ti del libro de mi bisa, si quieres una copia te la envío, aunque igual no entiendes nada.

Y te contesto por aquí Ana, porque me ha hecho mucha ilusión que me quieras enviar una copia del libro que tanto quieres. Por supuesto te digo que… ¡sí! Haré por entender, seguro. (Mil gracias)

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