Lo primero es que te pique el gusanillo de hacer pan. Eso es lo importante, empezar a ensuciarse las manos con la harina, el agua y la levadura. Lo demás va llegando poco a poco.

Con lo demás, me refiero a este tipo de cosas, después de hacer un pan, quieres investigar un poco y te aventuras a hacer tu primera masa madre (que no tiene porque ser la primera, si no la única si la tratas bien) y después quieres empezar a tener mejores conocimientos sobre panes y entonces es cuando te apuntas a algún curso o taller de pan. Por lo menos es así como he acabado en un taller de pan de Javier Marca que daba en Apetit´Oh.

Javier Marca

Ir a un taller de pan impartido por una persona que ama lo que hace, como él, es algo especial. La razón: aprenderás a amar un poco más y un poco mejor lo que ya te viene gustando desde hace un tiempo. Es así como mejor puedo contar el taller y lo que aprendí en él.

Pan de semillas con masa madre

Este pan está(ba) genial. Y eso que tuve problemas para poder terminarlo. Y en lugar de fermentar sus horitas, terminó en la nevera unas 14 horas antes de poderlo terminar. Cosa que en mi opinión afectó un poco a la corteza ya que se seco un poco, pero como veis el resultado fue espectacular.

Ingredientes

320 g de harina de fuerza
200 g de agua
150 g de masa madre
65 g de semillas
7 g de sal

Elaboración paso a paso

Mezclamos los ingredientes y los dejamos reposar unos 15 minutos.

La masa será ligeramente líquida con poca consistencia. Hay que amasarla rápidamente y sin tocarla mucho porque se nos pega a las manos. Se coge de un extremo, se levanta, de esa forma se estira y la tiramos sobre la mesa plegándola a la vez. Cogemos del extremo derecho y volvemos hacer. (La pena es que no hice un vídeo de esta forma de amasar).

Para comprobar si está amasado bien se hace la prueba de la membrana. Consiste en coger un poco de masa y estirarla poco a poco hasta ver la consistencia que tiene y si se consigue una membrana que no se rompe es que está correcto el amasado. Si no se sigue amasando o bien, reposando y amasando. Dejamos fermentar hasta que doble el volumen.

Formamos el pan y dejamos fermentar de nuevo hasta que doble el volumen.

Horneamos 12 minutos a 240 ºC y de 30 a 35 minutos a 200 º. Sacamos y enfríamos sobre una rejilla.

Aclaración. Yo he seguido hasta la primera fermentación. A la mitad tuve que meterla en la nevera porque nos tuvimos que ir al médico con el peque. Después, al día siguiente, se saca, se deja que se reactive a temperatura ambiente durante una hora o dos. Se forma y se continuan con el resto de pasos.

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