Ya está aquí el resultado de todos los posts de la semana sobre cómo hacer masa madre, una receta de pan de masa madre con trufa. Debo decir que me ha encantado el resultado aunque claro está al ser mi primer pan hecho en exclusiva con masa madre hay cosas que debo perfeccionar, como por ejemplo mi impaciencia para terminarlo y la hora para empezar a hacerlo.

Al hacer esta receta me ha nacido una sensación un tanto extraña. La receta se la debo a las redes sociales realmente, eso es lo extraño o lo gratificante a la vez.

Me explico, por un lado la receta base es la de Dan Lepard, de su libro Hecho a mano (link a la reseña del libro en Directo al Paladar), que conocí de su existencia gracias a Twitter y algunos amigos de «allí» (como el @Condedelamaza), y por otro lado la Trufa es gracias a mis amigos de Gastrónomos del Ebro, en especial a Bertus que han colaborado en la realización de un concurso con Mi Espacio Gourmet y Manjares de la tierra.

Las redes sociales nos proporcionan la ventaja de estar relacionados a la vez con muchísimas personas. A veces son decenas o centenares o incluso con miles de personas a la vez. No hay que ser Gurú para conocer y ser conocido (de hecho lo mejor es no ser gurú). Pero a la vez hay que tener cuidado con las perversiones que nosotros mismos podemos producir en una determinada red, y es que el ser humano lleva aparejados unos defectos de fabrica, uno de los cuales se llama ego. Pero no es el tema del post.

Las redes sociales nos permiten dar un pequeño salto al significado de blog. Es como si una mesa (de 4 patas) le faltase una. Tenía la forma de comunicarse de siempre las personas, a través del trabajo, la escuela, la familia, los amigos, etc. Los medios de comunicación también juegan un papel importante en esa mesa (muy importante, tanto que a finales del siglo XX se les consideraba el cuarto poder, hoy no hay duda de eso. Los blogs nacieron como una especie de diarios personales que pasado el tiempo se han convertido en espacios donde encontrar diversión, información, opinión, etc. Y llegaron las redes sociales.

Las redes sociales es la pata que le faltaba. A las personas (en singular) les supone el hecho de relacionarse con sus amigos y conocer otros que comparten gustos, opiniones, etc. A los medios de comunicación una forma de llegar a más y relacionarse de otra forma y a los blogs… ¿qué nos suponen las redes sociales a los blogs? Contesto con: Si la comunicación en las redes sociales debe ser de persona a persona, ¡hagámoslo! A un blog le supone una forma de hacerse ver para ser leído. Esencia de lo que perseguimos los que estamos aquí detrás. No nos engañemos, si no quisiéramos que la gente nos leyese le pondríamos una clave al blog y se la daríamos a nuestros 5 amigos reales.

Pero a un blog le supone adaptarse al medio, y más en la blogosfera gastronómica. No nos engañemos, somos frikis de las recetas no de las tecnologías. Hay que aprender como funcionan esas herramientas y como lo hacen para entre otras cosas no molestar a nuestros seguidores con un (por ejemplo) SPAM no querido por nadie. Además supone adaptar el blog con esos botoncitos que suelen salir de vez en cuando o con esos cuadros o imágenes que nos permite que la gente sepa que existimos en redes sociales y que nos pueden seguir desde allí como nos seguían (antaño) a través de bloglines o ahora a través de otros lectores de feeds. En fin, exige adaptarse al medio porque si no se muere, no lo digo yo, ya lo decía Darwin, ¿verdad?

Un agradecimiento merecido a las redes sociales por todo lo bueno que me están dando desde hace tiempo y espero que me lo sigan dando. Y es que conocer y ser conocido tiene muchas ventajas.

Cómo hacer pan de masa madre con trufa

Pan de masa madre con trufas

Lo que más me ha gustado de hacer este pan, del momento de hacerlo, ha sido lo de utilizar solo la masa madre que tanta dedicación hay que ponerle, o por lo menos al principio se le dedica mucho tiempo y mimo, después de un tiempo imagino que será más normal esto de estar alimentando a unos bichitos microscopicos dentro de un bote.

Lo segundo que más me ha gustado es el sabor espectacular que tiene el pan. En este caso es un sabor ácido pero para nada desagradable y con tonalidades dulces. O eso le ha parecido a mi paladar.

Ahora bien, hay que tener mucha paciencia y tal vez cuando aprender a trabajar con masa madre le cogeré el truquillo al tiempo. Total, que me acosté a las 00.50 de la madurada del domingo, cuando saqué el último pan. Aunque debo decir que por culpa de mi impaciencia no deje que fermentase todo lo que debía no por tiempo que ponía la receta si no por tiempo que necesitaba mi masa. (Eso sí, le cogí mono y ayer repetí por la mañana, pero con algunas diferencias. Pero esto es otra historia.)

Ingredientes

200 g de masa madre
300 ml de agua (16 ºC)
500 g de harina blanca de fuerza
1 cucharadita de sal
1 trufa de 15 g

Paso a paso de elaboración

1. Mezclamos la masa madre con el agua. (Por otro lado alimentamos con una parte igual de agua y harina la masa madre que dejaremos 24 horas a 20 ºC).

2. Añadimos la harina con la sal, mezclamos y amasamos hasta obtener una masa húmeda y ligeramente pegajosa. Ponemos aceite en la mesa de trabajo y dejamos reposar unos 10 minutos la masa.

3. Amasamos durante 15 segundos y formamos una bola que dejaremos descansar en un bol untando con aceite durante 15 minutos a 20 ºC de temperatura ambiente, tapamos. Repetiremos esto varias veces, dejandola descansar primero 30 minutos, luego 1 hora, de nuevo 1 hora y por último 2 horas.

4. Dividimos la masa, rallamos la trufa y ponemos la mitad en cada masa. Mezclamos amasando bien.

5. Dejamos en sendos banetones impregnados con harina para evitar que la masa se pegue. Tapamos y dejamos fermentar unas 4 horas y media o el tiempo que haga falta para que la masa suba un 50%.

6. Precalentamos el horno a 220 ºC y horneamos con piedra de hornear (si no se tiene no pasa nada), durante unos 45 minutos o hasta que tengan un buen color. Sacamos y dejamos enfriar sobre una rejilla y a disfrutarlo.