Sigo recordando la infancia, no tengo remedio. Hoy toca una de mis meriendas favoritas cuando era pequeño: Pan, mantequilla y azúcar. Bueno, esta y pan y Nocilla (no había nutella), e incluso una Nocilla o Mantequilla (como apunta Morgana) de tres colores – blanca, chocolate y rosa – que aunque recordado ahora me suena de lo más asqueroso recuerdo que era de lo mejor.

Pan, mantequilla y azúcar

Curiosamente siempre que recuerdo el pan con mantequilla y azúcar recuerdo una tarde verano en casa. Por aquel entonces vivíamos en la C/ Bécquer nº 5 2º D en Móstoles (no me acordaré de otros sitios dónde he vivido pero este le tengo marcado) , al lado del edificio de la Guardia Civil y muy cerca de la casa cuartel a la entrada de Móstoles. Bueno, ahora han construido más hacia fuera pero por aquel entonces eran los últimos edificios que había construidos. Casi lo recuerdo como si fuese ayer.

Fue una tarde un poco peculiar, aunque se repetía muy a menudo. Somos tres hermanos, dos chicos y una chica. En fin, los que tenéis hermanos como yo sabéis que se tiende a hacer bandos. En nuestro caso era mi hermano, mayo (3 años más que yo) contra mi hermano y yo. Y por aquel entonces había una niña, que se llamaba Olga que se sumaba al bando de mi hermana. Esa tarde estaban especialmente cizañeras contra nosotros y nos hacían de rabiar. Recuerdo sin embargo la merienda de aquel día: Pan, mantequilla y azúcar como un momento de paz y tranquilidad dentro de la tormenta.

Pero ahora también hay receta, receta del pan.

A modo de introducción de la receta de pan. – Digamos que el pan puede valer cualquiera, de hecho a nosotros nos hacían estas rebanadas de pan con pan común de la panadería. Pero quería hacerlo algo especial.

A modo de elaboración. – Saque una masa madre del congelador, problema porque no les puse nombre y tenía tres diferentes. De pizza, de pluguiese y de pan normal (renovada 3 veces ya). Creo que al final, por el tacto que tenía se trataba de la de pluguiese. Así que opté por hacer una receta similar a la de un pan de chapata.

Conclusión. – No puedo indicaros exactamente ni los ingredientes ni la elaboración, lo hice un poco a ojo, en fin. Un pan que será irrepetible en forma y gusto. Pero os puedo asegurar que estaba muy rico.

Una receta válida de pan de chapata *

450 g de masa madre («biga» 320 g de harina de fuerza más 1,5 g de levadura de panadería instantánea más 210 ml de agua, amasar, levar y una noche en la nevera)
250 g de harina de fuerza
10 g de sal
5 g de levadura de panadería instantánea
60 ml de aceite de oliva

Cómo hacer un pan de chapata

Sacamos la «biga» de la nevera y dejamos que pierda el frio cortada en varios trozos.

Hacemos la masa mezclando todos los ingredientes y amasamos con ayuda, preferiblemente de una amasadora con gancho durante unos 6 minutos. Debe quedar una masa pegajosa.

Con las manos humedecidas la pasamos a una mesa con mucha harina. Pulverizamos aceite y espolvoreamos con harina por encima. Tapándola con un film durante unos 30 minutos.

Estiramos la masa y la doblamos sobre si misma realizando el mismo proceso anterior.

Procedemos a cortar las piezas de pan con una espátula mojada. Dale un poco de forma sin desgasificar la masa, deja reposar sin tapar durante una hora y hornea con una piedra de horno a 230 ºC durante unos 15-20 minutos. Con humedad en el horno. (Echa un vaso de agua antes de introducir el pan y cierra la puerta)

Deja reposar sobre una rejilla y ¡A comer!

* Receta de El Aprendiz de Panadero de Peter Reinhart. (En mi caso ligeramente versionada)