Pastas para el té con membrillo Santa Teresa

Horneado por Dani el 18 Noviembre 2009 Guardado en Cookies y galletas | 9 comentarios

Pastas con Membrillo Santa Teresa

Las pastas de té, la misma masa que utilicé en la receta base I, son un recurso muy bueno para tener en casa durante bastante días. Como buena masa sableux dura mucho tiempo si las dejamos en un bote hermético bien cerradito.

Hoy las he rellenado de membrillo, y ¿por qué Membrillo Santa Teresa?

Membrillo Santa Teresa

Aunque los “disclaimer” se ponen al final, he preferido ponerlo al principio, ¿por qué? Bueno, algunos de vosotros ya lo sabéis. De hecho lo saben porque yo soy el pesado que les escribe para mandarles productos de Santa Teresa para que hablen de ellos con total libertad, si no les gusta, ¡pues que lo digan! :-) .

En primer lugar he utilizado Membrillo Santa Teresa porque cuando trabajaba como encargado del Centro Gastronómico que tienen en Aravaca era una de las cosas más sencillas que vendíamos pero también una de las que más se vendían. Unas latas de pastas de membrillo riquísimas que además dábamos para acompañar el café. Os puedo asegurar que nunca os cansaréis de comerlas.

En segundo lugar porque a mí el membrillo no me gusta, pero curiosamente el de Santa Teresa me encanta, me parece de una calidad extraordinaria comparandolos con cualquier “membrillo gourmet” que podamos encontrar.

En tercer y último lugar, está claro. Uno de mis múltiples trabajos es el de asesorar a Santa Teresa en temas de internet (link al grupo en facebook), lo que hoy en día podría llamarse como Social Media Manager. Es decir, manejar, conducir, llevar, la comunidad de Santa Teresa en internet. Hacer que crezca escuchando, escuchando y escuchando a vosotros, los consumidores finales de los productos de Santa Teresa.

Por lo tanto, solo pedir disculpas si os parece una intromisión promocional. Pero no lo haría si de verdad no pensase realmente en el gran valor que proporciona el punto dos de mi explicación. De todas formas limitaré los links externos a un par a lo sumo.

Dicho esto, necesitaremos además de los ingredientes de la receta base de pastas, unos 150 gr de Membrillo Santa Teresa (link a la tienda on line).

Cómo hacer pastas para el té con Membrillo Santa Teresa

Pastas

La mantequilla la tenemos que tener blanda, esto es, a punto de pomada. Si no la tuviésemos así, la trabajamos con un tenedor o cuchara hasta que se ablande.

En el mismo bol donde tengamos la mantequilla añadimos por orden y antes de añadir nada nuevo mezclamos hasta unir bien: el azúcar glass, la sal, la vainilla, los huevos (a temperatura ambiente), la leche (a temperatura ambiente) y la vainilla.

Cuando tengamos una crema con todos los ingredientes anteriores añadimos la harina tamizada y de golpe. Amasamos bien con la palma de la mano, sin trabajar en exceso para que no tome mucha liga. Se recoge la masa, se aplasta de nuevo, se recoge, se aplasta, dos o tres veces o las que sean necesarias para que la harina se una bien al resto de ingredientes. En ese momento la juntamos y ponemos en film. Dejamos reposar en frio durante un par de horas al menos.

Ahora solo queda sacar del frigo y extender con un rodillo. Lo mejor es utilizar azúcar glass sobre la mesa de trabajo. Le damos el grosor deseado, unos 3 mm. Podemos ponerle cobertura de azúcar o almendra molida. Las ponemos sobre papel de horno y las cocemos a 180 ºC durante unos 10 minutos.

Untando las pastas con Membrillo Santa Teresa

Al sacarlas, las dejamos reposar y sobre todo enfriar. Es entonces cuando cogemos nuestro Membrillo y lo machacamos con ayuda de un tenedor. Ponemos en cada pasta una porción y cerramos con otra.

Espero que os haya gustado. Y si alguno ya conocía el Membrillo Santa Teresa no tiene más que decírmelo, a ver qué os parece.

Pastas con Membrillo Santa Teresa 2

Una de pastas rizadas, receta se sobreentiende

Horneado por Dani el 3 Noviembre 2009 Guardado en Cookies y galletas | 12 comentarios

Pastas para el té

Hoy toca una receta, que podríamos denominar como básica a la hora de hacer galletas y pastas. Esta es una de esas pastas típicas que cuando alguien viene a merendar casa te trae, así que ahora tenemos la receta. Como es la receta base tampoco me he puesto a decorarlas en exceso y de hecho las he dado la forma más sencilla que podemos darle.

Pero antes, debo decir que soy lo peor de lo peor. La semana pasada, final de mes, y de trabajo hasta arriba y no pude actualizar el blog. Por otro lado hemos tenido que sacar a nuestro pequeño Oriol de la guardería. Sí, lo de ponerse malos es normal, lo sé, pero parece que nuestro peque se pone más de la cuenta por diferentes cosillas que le pasaron cuando nació. Nada de que preocuparse, pero en casa le tengo.

Ingredientes

250 gr de mantequilla en pomada
150 gr de azúcar glasé
2 huevos
Una mini pizca de sal
Esencia de vainilla al gusto
375 gr de harina

Pastas rizadas para el té

Cómo hacer pastas rizadas

La elaboración es muy sencilla. Eso sí, lo mejor será tener todos los ingredientes a temperatura ambiente. Os hablo principalmente de la mantequilla y de los huevos. ¿Por qué? Bueno, la mantequilla obviamente se trabaja mejor cuando está en “pomada”. Blandita no cuesta nada manejarla y mezclarla con otros ingredientes. ¿Pero los huevos por qué? Básicamente porque al añadir los huevos fríos (5 o 6º C) sobre la mantequilla en pomada, esta última se endurece y parece que la masa se ha cortado, de esa forma no obtenemos una masa cremosa y homogénea. Si nos pasa esto, podemos añadir una cucharada de harina en el momento de añadir los huevos, y aunque no es lo mismo, algo conseguiremos.

Empezaremos mezclando la mantequilla con el azúcar hasta obtener una crema. Después añadimos los huevos ligeramente batidos, la sal y la vainilla, y volvemos a mezclar. ¿Sencillo, verdad?. Ahora la crema será más líquida.

Por último añadimos la harina tamizada, aunque esto de los tamices tenía mucho más sentido cuando la harina no estaba tan refinada como ahora, aún así, a tamizar se ha dicho. Mezclamos bien, sin trabajar en exceso, pero justo lo necesario para obtener una masa como es debido. Eso sí, no esperéis un tipo sablé. Estás pastas son las llamadas pastas de manga. Porque usamos una manga pastelera para darle forma.

Masa de pastas de manga rizadas

Sobre una plancha de horno a la que hemos puesto un papel sulfurizado (papel vegetal, de horno, etc.) añadiremos discos de unos 3 cm de diámetro con una manga pastelera con una boquilla rizada del 10. Las separamos el doble de su tamaño por lo que puedan crecer o extenderse al cocerse. Podemos decorarlas con granillo de almendra, coco, guindas, etc. Las introducimos en el horno a 200 ºC durante 8 a 10 minutos, hasta que los bordes empiecen a dorarse.

Sacamos y dejamos enfriar sobre unas rejillas. Llegado este momento, cuando están frías podemos bañarlas en chocolate por ejemplo o dejarlas tal cual.

Las pastas rizadas o pastas de manga de este tipo se pueden hacer en diferentes tamaños. Se pueden hacer como si fuesen lenguas alargadas, herraduras, ochos, etc. Ya prepararemos algunas de otra forma.

Reflexiones en torno a una pasta y una taza de leche

Pasta rizada

La verdad que esto de trabajar en casa no está nada mal, aunque no es tan bueno como la gente se imagina, en especial un cliente que cuando estábamos hablando de un proyecto va y me dice: ¡es que no puedes pretender cobrarnos lo mismo o ni la mitad de los que nos cobraría una SL con sus oficinas, sus empleados, sus gastos de luz, oficina, etc…! Me dieron ganas de contestarle una grosería, porque claro, los que trabajamos desde casa solemos mirar el techo mientras nos rascamos la barriga y nos llevamos el dinero sin hacer nada.

Trabajar en casa significa muchas veces, no, perdón. Trabajar en casa significa siempre trabajar sin horarios, un día te sale redondo y en 5 horas te has liquidado todo el trabajo, el resto del día puedes pasarlo tirado a la bartola (y no me refiero a la del chiste). Pero otros días, trabajas una hora, después tienes que atender cosas de casa, sigues trabajando otro rato, haz la comida o mal come, sigue trabajando otro rato, y te darán las once de la noche y no habrás terminado, ahí sigues y sigues, a pesar de eso hay que reconocer que con sus más y sus menos puedes considerarte una persona feliz.

Lo de sus más y sus menos tiene su cosa. No es la primera vez que echo de menos trabajar por cuenta ajena, que a pesar de ser autónomo me sigo considerando un trabajador por cuenta ajena pero incluso con muchos menos derechos, pero ese es otro cantar. Echo de menos trabajar por cuenta ajena, en una oficina, cocina, etc., porque perdemos algo crucial en la comunicación entre las personas. Os hablo de los gestos, del lenguaje corporal y también os hablo de la expresión a la hora de hablar, la entonación, el énfasis en la palabra. Muchos de los problemas que tenemos a través de los mails nos los ahorraríamos si levantásemos el teléfono para llamar a la otra persona.

La semana pasada pasé dos días muy malos por culpa de esto. Por culpa de la utilización partidista de los sentimientos y del chantaje que se puede llegar a hacer, aprovechándose de las conversaciones cerradas de los mails, sin poder dar réplica ni rebatir argumentos trasnochados y hippies.

A pesar de eso soy feliz, porque puedo levantarme de mi sitio de trabajo en el salón de mi casa y darle un beso y un abrazo o un trozo de galleta a mi hijo cuando me plazca. Sí, a pesar de todo lo que os he dicho que pasé la semana pasada, soy muy feliz, y eso es algo que nadie puede quitarme.