Antojos. Receta de panqueques (crêpes)
No sé si es cierto aquello de que si no se cumple un antojo de una embarazada el bebé vaya a salir con manchas (“antojos”) o cosas similares. En plan gracioso Verónica decía en el primer embarazo que Oriol iba a salir con hamburguesa del burguer King en la frente. La cosa es que los antojos, existen, son reales, están entre nosotros. El último, perdón el penúltimo porque ayer por la noche tuvo otro, ha sido el que le hiciese unos panqueques (llamados así en mi casa desde siempre a la receta de crêpes, puesto que mi madre es de Uruguay, aunque esto es otra historia para otro día).

De mayores tendemos a hacer de manera instintiva aquellas cosas que nos recuerdan a nuestra infancia. Un niño se encuentra en una etapa de su vida dónde está protegido por sus padres, solo le llegan cosas buenas, son felices y es precisamente en esa época de la vida dónde se nos quedan guardadas las primeras impresiones en el cerebro. Así que, todos los caprichos y sentimientos felicices para un niño son pocos a la vez que necesarios.
La comida, la gastronomía es una forma… o por lo menos lo ha sido para mi, de sentirme bien. Cocinar y recordar, recordar y cocinar. La memoria, y su mecanismo interno del olvido debe estar para otras cosas menos importantes. Olvidar es bueno, hay que dejar hueco para seguir chupando como una esponja los buenos momentos de la vida. Y volviendo al tema “antojo”, para una embarazada despertarse con sensación de querer algo dulce, algo salado, algo ácido, etc., debe ser para quien tenga la necesidad oportunidad de satisfacer ese deseo una prioridad.
Y aquí la receta de panqueques.


