Receta de galletas especiadas de jengibre y Cultura y Civilizaciones

Todo hay que decirlo, la verdad que estas recetas de galletas especiadas de jengibre son muy típicas en el mundo anglosajón. – Seguir leyendo por la “Nota” del final -. Es curioso, pero os he hecho seguir este pequeño periplo por el post porque es así como lo he escrito. Al llegar al primer punto he empezado a escribir la nota y al llegar al inicio improvisado he seguido por aquí. La razón es que algunas veces pensamos en escribir sobre un tema y alguna conexión rara en la cabeza te hace cambiar todo. ¿Y por qué no seguir el impulso? Sobre todo cuando no se hace daño a nadie… Continuamos leyendo por Cultura y Civilizaciones.
Ingredientes
125 gr de mantequilla
100 gr de azúcar moreno
1 cuchara de miel
1 yema de huevo
3 cucharadas de leche
350 gr de harina
1 cucharadita de jengibre molido
1 cucharadita de mezcla de especias (canela, nuez moscada y clavo molido)
1 cucharadita de bicarbonato sódico
Cómo hacer galletas especiadas de jengibre
La receta es el libro de Galleta para perros de Helen Cooper que os hablé esta semana. Es la típica galleta que se termina con un glaseado haciéndole el dibujito de los botones, cara, pies y manos. Bueno, el por qué no lo he terminado con el glaseado es porque he acabado fatal con los roscones, casi aborreciendo cualquier cosa que sea un postre. Bueno, ya estoy recuperado, solo han sido dos días. Pero dos días que han estropeado ligeramente el aspecto de las galletas volviéndoles ligeramente blanquecinas. Por lo que no estoy muy satisfecho, pero el sabor y la receta están genial.

Empezamos batiendo la Mantequilla y el azúcar en una fuente hasta que la mezcla sea de color claro y esté cremosa.
Luego batimos la yema de huevo y la miel hasta unirlos bien.
Mezclamos la harina con las especias y el bicarbonato y añadimos a la crema de mantequilla y la yema y la miel. Amasamos con las manos y añadimos la leche. Debemos conseguir una masa un tanto pegajosa, dura y un tanto quebradiza. La envolvemos en film y la dejamos enfriar una media hora aproximadamente en la nevera.
La sacamos y la estiramos con un rodillo dejándola de unos 4 mm de grosor. Cortamos con unos corta pastas de personitas y colocamos con cuidado sobre una placa de horno.

Horneamos durante unos 10 minutos a 180 ºC. Las dejamos enfriar y decoramos a placer.
Nota.- Lo del mundo anglosajón siempre he querido decirlo, aunque la verdad que me parece muy absurda la expresión en sí misma. Aunque si la utilizamos para referirnos a comportamientos socio culturales extraños para nosotros, pues bienvenido sean el mundo anglosajón, el mundo latino, el hispano y los millonésimos mundos dentro de cada cultura. Léase cultura que no civilización. Aunque sobre esto da para otro post… ¿y por qué no ahora mismo?
Culturas y civilizaciones
(Continuar leyendo por el primer párrafo)
El dejar de utilizar de una forma perversa de los conceptos y sus definiciones, el lenguaje en sí mismo, es lo que nos hace evolucionar, avanzar, hacía delante aunque no sepamos hacia donde exactamente… Pero, si os dais cuenta yo acabo de utilizar de una forma un tanto perversa lo de “delante” como si fuese algo positivo, pero a veces puede ser algo negativo también. Sí, es mejor pensar en lo que hacemos como parte de un todo con pasado, presente y futuro. Lo de mirar solo hacía delante me parece un error si no se tiene en cuenta del “dónde venimos” famoso.
Os quería hablar sobre esto de las “civilizaciones” que hace unos años puso de moda Zapatero, para mí un error, como otro cualquiera. Civilizaciones es lo que utilizaban los primeros “conquistadores” y también los últimos “colonizadores” para hablar de sociedades diferentes y sobre todo para situar en dos planos diferentes a los “civilizados” y los “incivilizados”. Y por lo tanto entre lo culturalmente bien visto y lo culturalmente mal visto. Entre los aleccionadores y los que necesitan ser aleccionados.
Lo anclado en el pasado, lo que no evoluciona, lo estancado en un pozo negro de la historia son los incivilizados, las sociedades tribales basadas en el parentesco como relación social. Y las civilizaciones son los buenos, los que progresan, los chachis vamos. Tampoco quiero dar clases de antropología, cosa chunga por otro lado ya que soy un medio politólogo venido a cocinero, pero siempre me ha interesado este tema.
¿Por qué no podemos hablar simplemente de culturas? Creo que el termino civilización es un término muy etnocéntrico, es decir quien ve al resto de sociedades y culturas solo desde su único punto de vista. Y medir una forma de vivir, de pensar, de actuar, de hacer o de deshacer simplemente desde el punto de vista de uno mismo, eso si que me parece estar atrasado y ser incivilizado.
Hay que entender que la historia de las civilizaciones es un término impuesto por la civilización occidental que impone su forma de ver las relaciones de las sociedades y diferentes culturas como una visión universal de las relaciones internacionales. Bajo estas definiciones de las civilizaciones y sobre todo bajo una única forma de entender cómo debía ser la civilización correcta: la organización política, económica, social, cultural, etc., se han hecho aberraciones en la historia de la humanidad. Entre ellas la colonización de África, ese reparto que ha hecho países con fronteras prácticamente cuadradas sin atender a las especificaciones tribales…
Podría seguir, pero vuelvo a decir que son solo las opiniones de un medio politólogo venido a cocinero y que cualquier antropólogo, historiador, economista, y hasta el panadero de la esquina podrían rebatir con suma facilidad. Así que os dejo con mi receta de galletas especiadas de jengibre (hay que volver a la receta). Y sobre todo os prometo que no os aburriré con estos temas. Ha sido una coincidencia soltar algo que llevo en la cabeza mucho tiempo.

