Horneado por Dani el 23 Enero 2012 Guardado en Recetas de Cookies y Galletas |

Estoy desayunando unas cookies de chocolate en mi oficina. Mi escritorio/oficina está situado en una esquina del salón de casa. En ese pequeño hueco me paso unas cuantas horas al día trabajando siempre que no esté en la cocina. Estoy en frente a la ventana, tenemos 4 metros de ventana en el salón. La ventana da a la parte de atrás del edificio donde vivimos y a las terrazas de la primera planta de los tres números de calle que forma el mismo edificio.
Es un sitio muy tranquilo, nunca suele pasar nada y lo único que pasa, cuando es que sucede algo, son las típicas conversaciones entre la del segundo del dieciséis y la tercero del mismo número o entre la del tercero y la del primero del catorce, el número donde vivo yo. De hecho, creo recordar que lo más importante que ha sucedido en mi patio de vecinos fueron los ladridos de un perro que nos tuvo “atormentados” durante una semana. Pero llegó la vecina del cuarto de mi número y le puso las pilas a los dueños del perro.
Así pasan los días, viendo todos los días la misma tranquilidad de las diferentes comunidades o viendo a esos chicos que tienen siempre las luces de los fluorescentes encendidas desde bien temprano hasta bien tarde. Tiene pinta de oficina o de estudiantes de alguna oposición. Elucubraciones al fin y al cabo.
Ahora mismo los pájaros aprovechan la mañana para ir y venir de balcón en balcón y las hacendosas amas de casa barren y tienden la ropa lo que me lleva a pensar que nunca he podido tener esa planificación de deberes hogareña que ellas, como mi abuela, tienen. Mi vida es un caos a veces, pero me gusta pensar que incluso el caos tiene un orden, y ese es mi orden. Algo así como una teoría del caos en mi microespacio.
Echaba de menos escribir sobre mi vida en mi blog. A fin y al cabo pienso que mi blog es más eso, un diario personal que un blog de cocina.
Seguir leyendo »
Horneado por Dani el 29 Diciembre 2011 Guardado en Recetas de Cookies y Galletas |

¡Cómo es Papa Noel, qué bien me conoce! El 25 por la mañana me encontré un paquete de vainilla fudge al lado de mis zapatos. Creo que intentó meterlo dentro pero no pudo. Y encima me dejó una nota: “Para que hagas una receta de galletas con estos vainilla fudge“. Y dicho y hecho, al final una receta de cookies de chocolate y vainilla fudge que, de verdad, ha pasado a formar parte de mis preferidas.
El 2 de junio me auto propuse un reto. Hacer 100 recetas de galletas en unos dos años y medio (por cierto, encantado si alguna marca de utensilios de cocina, galletas, dulces, etc., quiere patrocinarlo (ya puestos, por sugerir que no sea)). Bueno, el reto de verdad hubiese sido hacerlas en 100 días, más que reto, locura. Hubiese sido divertido, pero también algo irrealizable con todo lo que tengo que hacer todos los días. Algunas veces llega la noche y me siento muy satisfecho por todas las piezas que hemos podido ir encajando. Otras veces acabamos un poco frustrados por no poder haber hecho todo lo que nos propusimos.
De esta forma es como van transcurriendo los días. O de esta forma es como han ido transcurriendo los días de un 2011 que ya se acaba. Del 2012 se esperan muchas cosas, y es increíble que casi ninguna sea buena. Al menos por esa fotografía que nos pintan de que será el peor año de la crisis. Quien sabe si no dirán lo mismo del 2013.
De lo único que estoy convencido es que si depende de alguien salir de la crisis, es a nosotros mismos. No podemos esperar grandes cosas de los políticos, más preocupados por satisfacer las demandas de un “mercado financiero” que padece de una sed crónica. Tampoco podemos esperar nada de unos bancos que no se fían ni de ellos mismos. Solo podemos ser nosotros, y nuestra capacidad creativa, los que seamos capaces de buscar salidas positivas a la crisis. Tal vez sea el momento de explotar esa afición que te gusta y convertirla en profesión.
Tal vez os suene a demasiado bucólico, esto del sueño americano de que todo es posible. Que un botones de hotel pueda llegar a ser director de una cadena hotelera, o que un sastre de barrio pueda hacer una cadena de centros comerciales. Sí, tal vez sea demasiado irreal, o demasiado complicado. Pero creo que todo consiste en no ponerse una meta, en dejar la meta en blanco y ver hasta donde podemos llegar con nuestras propias ideas y nuestros propios recursos. Ahí es donde reside realmente nuestra fuerza, en exigirnos cada día un poco más del día anterior. En superarnos a nosotros mismos, en superar nuestras metas volantes que nos llevarán, algún día, a ser lo que un día soñamos.
Espero que, a pesar de todas las noticias grises que inunden nuestros pensamientos, seáis, seamos, muy felices en 2012. Por mi parte voy a poner todo lo necesario en conseguir lo mejor para mi familia y en ese camino El Monstruo de las Galletas será una pieza clave.
¡¡No os vayáis!! Os dejo con la receta de cookies de chocolate y vainilla fudge.
Seguir leyendo »
Horneado por Dani el 24 Octubre 2011 Guardado en Recetas de Cookies y Galletas |

Este fin de semana tocaba hacer galletas, que si no veo que los dos años y medio que había previsto para hacer las 100 recetas de galletas, se van a convertir en cincuenta años. Exageraciones a parte, en esta ocasión quería hacer unas galletas, unas cookies diferentes a otras ocasiones y creo que con las galletas de chocolate negro y nueces de macadamia lo he conseguido.
Fuera avena, ingrediente que me parece da un toque genial a las cookies, y nada de crujientes, cosa que las cookies también agradecen mucho. Quería hacerlas blanditas y con algún contraste. El contraste pensé que podía ser con chocolate negro, de más de un 70% de cacao como el que utilicé en la receta de brownie con cookies. Y además, ya que las galletas no iban a ser crujientes había que añadir algo más, y pensé en uno de mis frutos secos preferidos, las nueces de macadamia.
Seguir leyendo »
Horneado por Dani el 11 Julio 2011 Guardado en Recetas de Cookies y Galletas, Sin lactosa |

Tengo una debilidad (de tantas). En este caso se trata de las cookies con sabor USA (o EE.UU). Para mi eso lo da un solo ingrediente que se convierte en imprescindible a la hora hacer cookies y que las diferencia del resto de galletas: la avena. Aunque esta receta cookies crujientes lleva algún otro ingrediente.
¿En qué se diferencian, además, con otras recetas de cookies crujientes? Básicamente a todas las que he podido hacer en otras ocasiones y que están o no en otros blogs, la mayor diferencia es que es son crujientes y además tienen “cuerpo”. Es decir, no son unas cookies meramente crujientes y finitas, si no hay que consistencia.
Seguir leyendo »
Horneado por Dani el 15 Febrero 2011 Guardado en Recetas de Cookies y Galletas |

He pensado que debía empezar mi gran cookie de toblerone en cazuela mi aportación a la #megaGalleta con una carta de agradecimiento. Estoy convencido que es lo mejor, pero que conste que la idea surgió de la nada. Y si no hubiese sido por @CocinillasYum, @lacocinadepozu, @cocinarpara2, @DavidMonaguillo, @hollycocina, @AmelieAmoros, @SandeeA, @CocinaEmancip, @shbunny, @monsieurcocotte, que recogieron el guante en seguida, estoy convencido de que esto no se hubiese quedado nada más que en un anécdota.
Seguir leyendo »
Horneado por Dani el 29 Agosto 2010 Guardado en Recetas de Cookies y Galletas |

No voy a entretenerme con muchos dilemas o elucubraciones, estoy seguro que si Triki tuviese una receta de cookies preferida estoy convencido que serían estas Chocolate Chip Cookies. Que por cierto le debo el descubrimiento a @Unuiaia quien me paso el link de allrecipes.com y es que la verdad que tienen pinta de ser las cookies de chocolate perfectas. Y después de probarlas puedo asegurar que por el momento lo son.
Ya sabéis que me gusta relatar, aunque sea brevemente mi emocionante vida. De hecho creo que es el hilo conductor de mi blog. Mi vida edulcorada con algunas recetas. En los últimos días tengo la cabeza que no para de pensar. Y no es para mal, por lo que no se cansa y la glucosa que le proporcionan las cookies va a la perfección.
Seguir leyendo »
Horneado por Dani el 3 Noviembre 2009 Guardado en Recetas de Cookies y Galletas |

Hoy toca una receta, que podríamos denominar como básica a la hora de hacer galletas y pastas. Esta es una de esas pastas típicas que cuando alguien viene a merendar casa te trae, así que ahora tenemos la receta. Como es la receta base tampoco me he puesto a decorarlas en exceso y de hecho las he dado la forma más sencilla que podemos darle.
Pero antes, debo decir que soy lo peor de lo peor. La semana pasada, final de mes, y de trabajo hasta arriba y no pude actualizar el blog. Por otro lado hemos tenido que sacar a nuestro pequeño Oriol de la guardería. Sí, lo de ponerse malos es normal, lo sé, pero parece que nuestro peque se pone más de la cuenta por diferentes cosillas que le pasaron cuando nació. Nada de que preocuparse, pero en casa le tengo.
Ingredientes
250 gr de mantequilla en pomada
150 gr de azúcar glasé
2 huevos
Una mini pizca de sal
Esencia de vainilla al gusto
375 gr de harina

Cómo hacer pastas rizadas
La elaboración es muy sencilla. Eso sí, lo mejor será tener todos los ingredientes a temperatura ambiente. Os hablo principalmente de la mantequilla y de los huevos. ¿Por qué? Bueno, la mantequilla obviamente se trabaja mejor cuando está en “pomada”. Blandita no cuesta nada manejarla y mezclarla con otros ingredientes. ¿Pero los huevos por qué? Básicamente porque al añadir los huevos fríos (5 o 6º C) sobre la mantequilla en pomada, esta última se endurece y parece que la masa se ha cortado, de esa forma no obtenemos una masa cremosa y homogénea. Si nos pasa esto, podemos añadir una cucharada de harina en el momento de añadir los huevos, y aunque no es lo mismo, algo conseguiremos.
Empezaremos mezclando la mantequilla con el azúcar hasta obtener una crema. Después añadimos los huevos ligeramente batidos, la sal y la vainilla, y volvemos a mezclar. ¿Sencillo, verdad?. Ahora la crema será más líquida.
Por último añadimos la harina tamizada, aunque esto de los tamices tenía mucho más sentido cuando la harina no estaba tan refinada como ahora, aún así, a tamizar se ha dicho. Mezclamos bien, sin trabajar en exceso, pero justo lo necesario para obtener una masa como es debido. Eso sí, no esperéis un tipo sablé. Estás pastas son las llamadas pastas de manga. Porque usamos una manga pastelera para darle forma.

Sobre una plancha de horno a la que hemos puesto un papel sulfurizado (papel vegetal, de horno, etc.) añadiremos discos de unos 3 cm de diámetro con una manga pastelera con una boquilla rizada del 10. Las separamos el doble de su tamaño por lo que puedan crecer o extenderse al cocerse. Podemos decorarlas con granillo de almendra, coco, guindas, etc. Las introducimos en el horno a 200 ºC durante 8 a 10 minutos, hasta que los bordes empiecen a dorarse.
Sacamos y dejamos enfriar sobre unas rejillas. Llegado este momento, cuando están frías podemos bañarlas en chocolate por ejemplo o dejarlas tal cual.
Las pastas rizadas o pastas de manga de este tipo se pueden hacer en diferentes tamaños. Se pueden hacer como si fuesen lenguas alargadas, herraduras, ochos, etc. Ya prepararemos algunas de otra forma.
Reflexiones en torno a una pasta y una taza de leche

La verdad que esto de trabajar en casa no está nada mal, aunque no es tan bueno como la gente se imagina, en especial un cliente que cuando estábamos hablando de un proyecto va y me dice: ¡es que no puedes pretender cobrarnos lo mismo o ni la mitad de los que nos cobraría una SL con sus oficinas, sus empleados, sus gastos de luz, oficina, etc…! Me dieron ganas de contestarle una grosería, porque claro, los que trabajamos desde casa solemos mirar el techo mientras nos rascamos la barriga y nos llevamos el dinero sin hacer nada.
Trabajar en casa significa muchas veces, no, perdón. Trabajar en casa significa siempre trabajar sin horarios, un día te sale redondo y en 5 horas te has liquidado todo el trabajo, el resto del día puedes pasarlo tirado a la bartola (y no me refiero a la del chiste). Pero otros días, trabajas una hora, después tienes que atender cosas de casa, sigues trabajando otro rato, haz la comida o mal come, sigue trabajando otro rato, y te darán las once de la noche y no habrás terminado, ahí sigues y sigues, a pesar de eso hay que reconocer que con sus más y sus menos puedes considerarte una persona feliz.
Lo de sus más y sus menos tiene su cosa. No es la primera vez que echo de menos trabajar por cuenta ajena, que a pesar de ser autónomo me sigo considerando un trabajador por cuenta ajena pero incluso con muchos menos derechos, pero ese es otro cantar. Echo de menos trabajar por cuenta ajena, en una oficina, cocina, etc., porque perdemos algo crucial en la comunicación entre las personas. Os hablo de los gestos, del lenguaje corporal y también os hablo de la expresión a la hora de hablar, la entonación, el énfasis en la palabra. Muchos de los problemas que tenemos a través de los mails nos los ahorraríamos si levantásemos el teléfono para llamar a la otra persona.
La semana pasada pasé dos días muy malos por culpa de esto. Por culpa de la utilización partidista de los sentimientos y del chantaje que se puede llegar a hacer, aprovechándose de las conversaciones cerradas de los mails, sin poder dar réplica ni rebatir argumentos trasnochados y hippies.
A pesar de eso soy feliz, porque puedo levantarme de mi sitio de trabajo en el salón de mi casa y darle un beso y un abrazo o un trozo de galleta a mi hijo cuando me plazca. Sí, a pesar de todo lo que os he dicho que pasé la semana pasada, soy muy feliz, y eso es algo que nadie puede quitarme.