Para ir abriendo boca, con el mes de febrero, os dejo unas galletas sablé de chocolate. Son muy similares a las del libro de chocolate de Le Cordon Bleu y muy similares a las famosas galletas Korova, aunque he cambiado la proporción de algunos ingredientes. De todas formas, y aunque las publico no creáis que me han convencido mucho. No, no penséis que están malas, están riquísimas, pero yo soy más de otra textura en las galletas, y la suavidad, incluso, el tacto cremoso en la boca no me convence. Aunque esto es como las lentejas. Es decir, aunque no me gusten hay que saber apreciar cuando están bien hechas y ricas.
Se terminó enero. Parece que ayer mismo estábamos empezando el nuevo año, año que se despertaba con muchos y buenos propositos, tal vez algunos se hayan enfriado y por eso mismo os lo recuerdo, no es momento de aflojar con los propositos de año nuevo, es momento de darles un empujoncito. Por mi parte, nada se ha dormido, tal vez algún retraso, pero siempre para bien. Hace mes y medio, más o menos, os comentaba que tendría noticias. Una de las noticias es que dentro de poco el blog tendrá un nuevo diseño. Un diseño que irá unido a al resto de noticias que os tengo que dar, pero cada cosa en su momento. Y ahora toca una receta.
Estoy desayunando unas cookies de chocolate en mi oficina. Mi escritorio/oficina está situado en una esquina del salón de casa. En ese pequeño hueco me paso unas cuantas horas al día trabajando siempre que no esté en la cocina. Estoy en frente a la ventana, tenemos 4 metros de ventana en el salón. La ventana da a la parte de atrás del edificio donde vivimos y a las terrazas de la primera planta de los tres números de calle que forma el mismo edificio.
Es un sitio muy tranquilo, nunca suele pasar nada y lo único que pasa, cuando es que sucede algo, son las típicas conversaciones entre la del segundo del dieciséis y la tercero del mismo número o entre la del tercero y la del primero del catorce, el número donde vivo yo. De hecho, creo recordar que lo más importante que ha sucedido en mi patio de vecinos fueron los ladridos de un perro que nos tuvo “atormentados” durante una semana. Pero llegó la vecina del cuarto de mi número y le puso las pilas a los dueños del perro.
Así pasan los días, viendo todos los días la misma tranquilidad de las diferentes comunidades o viendo a esos chicos que tienen siempre las luces de los fluorescentes encendidas desde bien temprano hasta bien tarde. Tiene pinta de oficina o de estudiantes de alguna oposición. Elucubraciones al fin y al cabo.
Ahora mismo los pájaros aprovechan la mañana para ir y venir de balcón en balcón y las hacendosas amas de casa barren y tienden la ropa lo que me lleva a pensar que nunca he podido tener esa planificación de deberes hogareña que ellas, como mi abuela, tienen. Mi vida es un caos a veces, pero me gusta pensar que incluso el caos tiene un orden, y ese es mi orden. Algo así como una teoría del caos en mi microespacio.
Echaba de menos escribir sobre mi vida en mi blog. A fin y al cabo pienso que mi blog es más eso, un diario personal que un blog de cocina.
¡Cómo es Papa Noel, qué bien me conoce! El 25 por la mañana me encontré un paquete de vainilla fudge al lado de mis zapatos. Creo que intentó meterlo dentro pero no pudo. Y encima me dejó una nota: “Para que hagas una receta de galletas con estos vainilla fudge“. Y dicho y hecho, al final una receta de cookies de chocolate y vainilla fudge que, de verdad, ha pasado a formar parte de mis preferidas.
El 2 de junio me auto propuse un reto. Hacer 100 recetas de galletas en unos dos años y medio (por cierto, encantado si alguna marca de utensilios de cocina, galletas, dulces, etc., quiere patrocinarlo (ya puestos, por sugerir que no sea)). Bueno, el reto de verdad hubiese sido hacerlas en 100 días, más que reto, locura. Hubiese sido divertido, pero también algo irrealizable con todo lo que tengo que hacer todos los días. Algunas veces llega la noche y me siento muy satisfecho por todas las piezas que hemos podido ir encajando. Otras veces acabamos un poco frustrados por no poder haber hecho todo lo que nos propusimos.
De esta forma es como van transcurriendo los días. O de esta forma es como han ido transcurriendo los días de un 2011 que ya se acaba. Del 2012 se esperan muchas cosas, y es increíble que casi ninguna sea buena. Al menos por esa fotografía que nos pintan de que será el peor año de la crisis. Quien sabe si no dirán lo mismo del 2013.
De lo único que estoy convencido es que si depende de alguien salir de la crisis, es a nosotros mismos. No podemos esperar grandes cosas de los políticos, más preocupados por satisfacer las demandas de un “mercado financiero” que padece de una sed crónica. Tampoco podemos esperar nada de unos bancos que no se fían ni de ellos mismos. Solo podemos ser nosotros, y nuestra capacidad creativa, los que seamos capaces de buscar salidas positivas a la crisis. Tal vez sea el momento de explotar esa afición que te gusta y convertirla en profesión.
Tal vez os suene a demasiado bucólico, esto del sueño americano de que todo es posible. Que un botones de hotel pueda llegar a ser director de una cadena hotelera, o que un sastre de barrio pueda hacer una cadena de centros comerciales. Sí, tal vez sea demasiado irreal, o demasiado complicado. Pero creo que todo consiste en no ponerse una meta, en dejar la meta en blanco y ver hasta donde podemos llegar con nuestras propias ideas y nuestros propios recursos. Ahí es donde reside realmente nuestra fuerza, en exigirnos cada día un poco más del día anterior. En superarnos a nosotros mismos, en superar nuestras metas volantes que nos llevarán, algún día, a ser lo que un día soñamos.
Espero que, a pesar de todas las noticias grises que inunden nuestros pensamientos, seáis, seamos, muy felices en 2012. Por mi parte voy a poner todo lo necesario en conseguir lo mejor para mi familia y en ese camino El Monstruo de las Galletas será una pieza clave.
¡¡No os vayáis!! Os dejo con la receta de cookies de chocolate y vainilla fudge.
Tal cual, no podía llamar de otro nombre a la receta de panettone de chocolate con trozazos de chocolete doble dentro. Me refiero a lo de trozazos. No sé vosotros pero los chips de chocolate a veces se me quedan cortos y necesito algo más contundente. El remedio no es otro que coger una tableta de cobertura de chocolate y partir trozos más generosos que unas simples gotitas. Cuando lo probéis, esas lágrimas de chocolate os parecerán muy tristonas.
A veces los bloggers cocineros somos un poco pesados, hay que reconocerlo. De repente nos da por hacer el mismo tipo de receta y podemos ver durante un mes, como por ejemplo con la receta de hoy, panettones a diestro y siniestro por toda la blogosfera. Pero claro, ¿si no cocinamos lo que toca en cada temporada, qué sentido tiene entonces?
Lo prometido es deuda. Llevo dos semanas intentando hacer esta receta de galletas oreo caseras. Receta, por cierto, de uno de mis blogs preferidos, se trata de Seasaltwithfood, y aunque yo la he hecho con casi las mismas cantidades, la receta que os pongo está ligeramente modificada.
¿Por qué? Pues muy sencillo, porque aunque están realmente ricas y la textura es increíblemente parecida a las Oreo de los paquetes del super, hay sabores o texturas que estarán mejor con otras cantidades. Por ejemplo, en la receta original no dice el porcentaje de cacao del chocolate que se utiliza para fundir y añadir a la masa, solo dice “semidulce”, que vete tú a saber exactamente qué es eso. Yo he utilizado uno de 55% pero creo que hay que utilizar una cobertura con todavía menos cacao, ya que deja un regusto amargo que a lo mejor no os gusta. Ya se sabe que el sabor amargo es difícil de apreciar.
Otro detalle es de la crema. Ese color blanco es difícil de lograr, por no decir imposible si tenemos en cuenta que se hace mezclando mantequilla con azúcar glass, entonces el color es más bien amarillento. En este sentido también lo he modificado en la receta para que quede menos blanda. Seguramente, todo se debe a que la mantequilla utilizada en Canadá (el blog) es bastante diferente a la utilizada por aquí, porque en sus fotos sale blanca, blanca.
Toca un recopilatorio de las recetas de brownie que se hicieron el viernes, que ya sabéis que fue el día del brownie. Valga este post como reconocimiento y agradecimiento de tan magno evento. Comoju tiene recopilados más de 150 brownies. No sé si llegaré a tanto, si no está el tuyo en este post déjame un comentario con enlace y lo actualizo.
1. El vídeo de la receta de brownie de pistacho y nueces de cocinarpara2.
Esto del brownie tiene su historia. No no me refiero a la creación del brownie, que también la tiene, y seguro que muchos de vosotros conoce ya una de las versiones de cómo se inventó. Todo se gestó en Twitter hace tiempo y de vez en cuando se forma como tema recurrente entre David Monaguillo y yo. Y es que nos encantan los brownies con un punto fundente, lo que mucha gente consideraría poco hecho, vamos. Somos un poco los “radicales del brownie”.
La verdad que habéis respondido a esta locura de una forma increíble, de verdad. No tengo palabras. En la cocina de lo que se trata es de pasarlo bien, puede parecer una tontería si vamos contando a la gente que conocemos, a los amigos o familiares que hemos hecho brownie, que lo hemos fotografiado y que hemos escrito sobre él para publicarlo el mismo día que muchas otras personas. No lo contéis, porque os mirarán un poco raro. Pero para mi, la cocina tiene ese encanto, el de pasarlo bien. Si no, no tiene sentido.
Por cierto, iré recopilando todos los brownies durante el fin de semana, y el lunes publicaré un post con un enlace a todos para que los tengamos a mano.