Horneado por Dani el 23 Septiembre 2011 Guardado en Recetas de Panes dulces y Bollería, Sin lactosa |

Ayer por la mañana íbamos a desayunar unos bollos que compró Verónica en la panadería, a ella le encantan los suizos así que se compró uno y a mi me compró un croissant. El caso es que el suizo estaba duro como una piedra y no se lo pudo comer y de todas formas se lo hubiese tenido que comer con una pastilla de lactasa, ya que si recordáis es intolerante a la lactosa. El caso es que me dio un poco de pena y le he preparados unos suizos sin lactosa.
Con esta receta de suizos, además, se pueden preparar otra serie de bollos como pueden ser las medias noches, las cristinas, las trenzas, las bambas o las pinkas. Siendo la única diferencia entre unos y otros la terminación, el heñido y forma que se le da a la masa. Además de la temperatura en el horno y el tipo de baño que se le da antes o después de cocerlos.
Para hacer esta bollería sin lactosa lo único que tendremos que hacer será sustituir la leche, por leche sin lactosa y la mantequilla por margarina. Bien, aquí entra en conflicto mi defensa a ultranza de la mantequilla y el enfrentamiento que tengo con la margarina. Eso sí, hasta que he descubierto que no todas las margarinas son tan malas como las pintan.
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Horneado por Dani el 23 Enero 2011 Guardado en Recetas de Panes dulces y Bollería |

En ocasiones solemos quejarnos (me incluyo) de las malas influencias que nos llegan de Estados Unidos. Lo dejo así abierto porque nos quejamos de todo: partidos políticos, películas de cine, series, cultura musical … y por supuesto también nos quejamos de las malas influencias que nos llegan en gastronomía.
En este último aspecto creemos que la gastronomía española es la mejor del mundo y en contra posición solemos poner el fast food como esa forma de alimentarse de Estados Unidos y que nos ha “invadido”. No voy a entrar a juzgar esto, no quiero atacar el fast food ni tampoco defenderlo, creo que no me corresponde y que no es la temática de mi blog.
Hay que tener miras un poco abiertas para entender todo tipo de culturas gastronómicas y sí yo tengo algo claro es que lo que han hecho en el terreno de la repostería y bollería es desde luego para agradecérselo. Una de las recetas que seguramente más me gustan de allí es la de los cinnamon rolls, y la que hoy he hecho es esta de cinnamon buns que tienen una cobertura de glaseado. Si bien es cierto que las cosas no me salen perfectas y quería hacer los sticky bun que se hacen con una cobertura de caramelo (pero se me quemó por estar a otras cosas).
Por otro lado esta semana promete, y como promete para mi en lugar de empezar en lunes empezó ayer, adelantando trabajo a destajo porque asistiré a Madrid Fusión. Tengo que decir que el año pasado, que también fui, me defraudó un poco. Pero como este año ya sé lo que me puedo encontrar iré con otros ojos y seguro que lo disfrutaré mejor. En especial por toda la gente que espero conocer, a otros tantos que espero desvirtualizar y a otros que espero reencontrar. Ahora, de lo que allí acontezca os mantendré informados en Directo al Paladar. Ahora a por la receta de hoy.
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Horneado por Dani el 11 Septiembre 2009 Guardado en Recetas de Panes dulces y Bollería |

¡Ufff! Menudo título más largo que me ha quedado. Espero que Google no me diga nada malo (sic). En serio, yo me disponía a hacer un pan, en este caso un Bollo dulce portugués que por un lado me recuerda mucho a un suizo con las lógicas diferencias, ¡por supuesto! Y Verónica nada más verlo terminado, a eso de las 00.30 de ayer o mejor dicho de hoy mismo antes de acostarnos, me dice eso es un Bollete de toda la vida, solo que en Orihuela le ponen azúcar por encima.
Sí. Si alguno está casado con una Oriolana u Oriolano, descubrirá a lo largo de su vida que todo lo que en el resto del mundo se conoce con un nombre allí tiene otro nombre. Y no solo me refiero en este caso al Bollo dulce portugués. Por ejemplo a bucear se le dice capuzarse, a los zapatos papes, a la comida papas, el ir rápido por la calle que me llevas a pijo sacado, y así podríamos poner una infinidad de ejemplos y casos hasta rellenar un diccionario de Oriolano.
De verdad que yo no sé si es lo mismo o no un Bollo dulce portugués que un Bollete, pero si Verónica lo dice, pues oye, yo la haré caso.
Ya lo dice por algún sitio de mi blog, Galletas, postres y mucho más. Y ya lo dije alguna vez, quiero que sea ante todo un blog dulce. Pues oye también hay una infinidad de panes y masas “panificables” (toma palabro), que son dulces. En principio tengo pensado hacer dos, aunque nunca se sabe, pero si queréis saberlo tendréis que seguir leyendo El Monstruo de las Galletas.
La receta está sacada de El aprendiz de panadero, un libro extraordinario, con alguna pequeña variación. Los ingredientes son para dos Bollos, cada uno de unos 400 gr.
Para la esponja:
65 gr de harina de fuerza
15 gr de azúcar
7 gr de levadura instantánea
120 ml de agua

Para la masa:
85 gr de azúcar
7 gr de sal (1 cucharadita)
35 gr leche entera en polvo
60 gr de mantequilla en pomada
2 huevos grandes a temperatura ambiente
1 cucharadita de esencia de vainilla
2 cucharadita de agua de azahar
380 gr de harina de fuerza
60 ml de agua a temperatura ambiente

Cómo hacer un bollo dulce portugués…
… o un bollete de toda la vida.
Primero hacemos la esponja. Recibe este nombre la masa que queda líquida y que al fermentar parece una esponja. Mezclamos todos los ingredientes en un bol hasta conseguir que la harina quede totalmente mezclada. Tapamos con film y dejamos fermentar hasta que crezca la esponja. Por lo general y dependiendo de las condiciones ambientales suele tardar de una hora a hora y media.
Hacemos la masa. Mezclamos el azúcar, la sal, la leche en polvo, la mantequilla hasta obtener una crema. Mucho más fácil hacer todo el proceso con una batidora de masas (yo tengo la Kitchenaid, en plan americano total). Después le añadimos los huevos y las esencias. Mezclamos. Añadimos la harina y la levadura y mezclamos. Vamos añadiendo poco a poco el agua, solo lo necesario hasta obtener una masa fina y muy suave. Si nos pasamos y nos queda una masa pegajosa añadimos un poco de harina, pero siempre será mejor pasarse en agua que en harina. Amasamos unos 15 minutos a mano y unos 10 minutos en maquina.
Humedecemos con aceite la masa y un cuenco y la dejamos reposar y fermentar durante unas dos horas hasta que doble el tamaño.
Cogemos la masa, la desinflamos un poco y la partimos por la mitad para formar dos bollos. Cogemos una de las dos mitades con las dos manos y hacemos una bola. Tensionando la capa superficial de la masa hacia abajo y hacia dentro. Dejamos la zona de la grieta que se habrá formado abajo y dejamos fermentar de nuevo hasta que doble el tamaño sobre un papel sulfurado (de horno) en una bandeja. Y de nuevo ligeramente cubiertas de aceite.
Cuando haya aumentado su volumen hasta el doble los pintamos con huevo batido y los horneamos durante 50-60 minutos a 175 ºC. Irán cogiendo un color marrón caoba, como dice el autor del libro, muy “rico”. No temáis que no se quemarán.

Cuando los saquemos del horno los dejamos enfriar sobre una rejilla y ya estarán listos para comer.
De momento yo he comido estos Bolletes de toda la vida a palo seco esta mañana para desayunar. Resultan muy suaves y esponjosos. A la vez el dulce no es empalagoso y podemos engordarlo un poquito más con mermeladas, cremas de chocolate, dulce de leche, etc. Mañana probaré a tostarlo además.