Receta de crema quemada

En la vida de un blog siempre hay momentos para entonar un lo siento por culpa de no actualizarlo como me gustaría. Bueno, el mes de enero, en especial la última quincena fue un tanto complicada. Por un lado tuvimos el II Tapas&Blogs en La Cruzada (crónica y fotocrónica). Y la última semana estuve en Madrid Fusión 2010 (crónicas en Directo al Paladar) así que como podéis imaginar no tuve demasiado tiempo para centrarme en mi rincón particular. ¡Lo siento!
Pero ya estamos en otro mes y con otras energías (aunque hoy me fallen un poco, espero que no se note en exceso) y toca ponerse manos a la obra. Quería hacer una crema catalana tal cual, pero he visto una receta un tanto particular por la forma de elaboración y por los ingredientes, se trata de una receta de crema quemada. El aspecto podría engañarnos pero ya veréis que sí, que efectivamente es una receta diferente a la crema catalana. Y he pensado que mientras me como una os lo cuento. ¿Me permitís que le de la primera cucharada?

Ingredientes para 4 personas
700 ml de nata
1 vaina de vainilla
7 yemas de huevo
100 gr de azúcar más un poco para quemar por encima.
Cómo hacer la crema quemada
Empezamos poniendo en un cazo la nata con la vaina de vainilla cortada por la mitad a la que habremos sacado las semillas pero que hemos añadido también a la nata. La calentamos casi hasta el punto de ebullición y retiramos. Dejamos que infusione la vainilla durante 10 minutos.
Batimos las yemas con el azúcar hasta obtener una mezcla ligeramente pálida y espesa. Lo añadimos a la nata que ya estará casi fría y mezclamos bien. Dejamos reposar una hora.
Yo mientras me voy comiendo mi crema quemada…

Precalentamos el horno a 140 ºC. Y repartimos la crema en los potitos. Ponemos en una bandeja de horno y cubrimos con agua hasta 3/4 partes de los potitos. Horneamos durante unos 40 minutos o hasta que veamos que haya cuajado, lo mismo es más tiempo. Dejamos de un día para otro en la nevera.
Antes de servir espolvoreamos con azúcar, bastante, y quemamos. Podemos meter los potitos dentro de hielo para que no pierda la temperatura con el calor del fuego.

La verdad que de esta forma la receta de crema quemada queda extraordinariamente suave y el toque del azúcar quemado con el soplete es imprescindible. Aunque también podéis quemarlo en un gratinador, aunque es mucho mejor el soplete ya que de esa forma conseguimos que la crema siga fría y no se estropee con el calor.
Y sí, la verdad que cogí los primeros potitos que tenía a mano y no pare en coger unos más bonitos.





