Receta de arroz con leche quemado
El arroz con leche, seguramente sea uno de los postres más clásicos y tradicionales que existan en la cocina española. Pero también es un postre que llevo bastante dentro de mí. Recuerdo unas vacaciones un poco extrañas que hicimos con mi padre y mi abuela por Asturias y como se convirtió en todo un fiasco la búsqueda de un arroz con leche quemado.
Todo empezó un domingo de principios de septiembre de algún año cercano a 1995. Sí, en plan abuelita de las Chicas de Oro “Sicilia, 1883…”. Mi padre nos sorprendió con que la mañana siguiente nos íbamos a Asturias de tour, desde el occidente hasta el oriente pasando por diferentes ciudades y pueblos. Un día en cada sitio, a la aventura, a buscar alojamiento, comida, etc. Las recuerdo como unas vacaciones apasionantes, sobre todo en el aspecto gastronómico. De hecho desde entonces estoy enamorado de la gastronomía asturiana (al margen de que mi abuela paterna sea de allí).
El caso es que comimos más tostas de cabrales, chorizo a la sidra, entrecots al cabrales, fabada, cabritu, y un millón de platos más que lo que una persona normal podría comer. El lema era reventar antes que sobre… el mal del pobre, vamos. Pero no hubo forma de comer un arroz con leche en condiciones en ningún sitio. Todos tenían el quemador roto, o eso decían. Sea como sea siempre tendré esa espinita clavada y aunque utilizar un soplete no es igual, creo que es lo mejor para casa. Así que adelante con la receta.

