Archivos de la categoría Otros

Qué es la tahina

 

En mi última receta preparé un hummus y entre los ingredientes que se necesitan tenemos la tahina o tahine o tahini. Pues no es más que una pasta de sésamo. El sésamo o ajonjolí son esas semillas que encontramos encima del pan de las hamburguesas. Pues fuera de esta preparación (y de otras como los polvorones) es muy común en la gastronomía árabe y asiática.

Son unas pequeñas semillas muy ricas en aceite. De hecho el aceite de sésamo es muy común en tiendas de cocina asiática. Tiene un aroma y sabor fuerte y es ideal por sus tonos y gusto tostado para aderezar ensaladas o en salteados o incluso para marinar carnes, pescados o verduras.

Pero hoy hablamos de la pasta. Resulta genial para preparar una crema que sirve para aperitivos o acompañante en comidas. PEro también se utiliza como ingrediente en otras elaboraciones. Su principal ventaja la tiene un componente llamado sesamol que es un fuerte antioxidante. El principal inconveniente es que es muy calórico y además hay personas que tienen alergia alimentaria al sésamo.

La pasta de sésamo tal cual se elabora moliendo las semillas de sésamo. Al triturarlas el aceite aflora y se forma la pasta. Es lo mismo que si trituramos nueces u otros frutos secos, al poco empieza a “aceitar” y se forma una pasta. Si quisieramos hacer una crema de pasta la mezclariamos con aceite (por ejemplo de girasol) y un poco de agua mientras trituramos hasa que emulsiona y la pasta sería más clara y perfecta para untar con verduras o pan.

Y con este post contesto a la duda de “La pizca justa” de la receta de Hummus.

Café

café

No he sabido apreciar el café hasta hace poco más de un año y medio. ¿Por qué? No lo sé. Realmente el sabor amargo no lo he sabido apreciar hasta hace unos dos años. El apreciar el sabor amargo, así como el mal llamado “sabor” picante, solo se consigue educando el gusto por esos sabores. Por eso, la gran mayoría de la humanidad toma café y le pone un kilo de azúcar. Porque el café es amargo, el chocolate (el buen chocolate) debe ser amargo, los gintonics deben ser amargos, y si nos ponemos en el picante, ocurre tres cuartos de lo mismo.

Desde hace unas semanas, mis dos peques están con la canción de “papá, ya estás tomando café otra vez”, “qué asco”… No, no lo han probado. No se me ocurriría dárselo. Pero entonces pienso cuando yo era pequeño. Y también el café me parecía un asco y no entendía como mi madre podía tomarlo. Entonces, alguna vez, ella decía, si tomáis café la tripa se os volverá de color verde. En fin, historias de niños.

Qué queréis que os diga. Me encanta el sabor amargo del café, no le pongo una pizca de azúcar porque al igual que el calor hace que no se aprecie el sabor de un vino blanco, el azúcar hace que no se aprecie el sabor de un café. Bueno, hay realmente muchas cosas que estropean el sabor de un café. Como por ejemplo, señores hosteleros, ese agua hirviendo que tienen las cafeteras de muchos bares y restaurantes que hacen lo que quemen, o lo mismo con el tostado torrefacto del café… ¡En fin!

Ahora, la mayor parte de mañanas se ha convertido en una tradición. Una buena tradición, levantarme y hacer el café. Y lo mejor es cuando el café es para dos. Levantarme de la cama y que ella haga el café le otorga, aún más si cabe, un sabor mucho más especial al momento de tomarlo. Ese momento es uno de los momentos del día en el que hay que pararse a pensar. Lo importante que es compartir con la persona que quieres y que has elegido para vivir el resto de tu vida momentos normales, cotidianos. Pensar en todos esos segundos que son tranquilos y que se pasan en común. Momentos que pierden significado solo por el hecho de repetirse cada mañana pero que al final de una vida son los más importantes. Tenemos la obligación de pararnos y pensar en cada segundo que nos regalamos, en cada mirada, en cada instante de compañía, en cada cruce de mirada, en cada roce de nuestra piel… ¿Cuántas veces hay una taza de café que presencia esos momentos?

Hace unas semanas…

Continue reading

Pista para comer con niños en Madrid: La Vaca Argentina y su nueva hamburguesa infantil

Hamburguesa Vaquita_Menú infantil LVA

Hace unos días nos invitaron a participar en un taller de hamburguesas en La Vaca Argentina. La finalidad era que nuestros peques (de algunos bloggers) diseñasen la nueva hamburguesa infantil de la cadena de restaurantes. En dos equipos, el azul y el naranja, los niños se dividieron y crearon cada uno su propuesta.

El equipo naranja, donde participaban mis dos enanos realizaron una hamburguesa, la llamaron “Hamburguesa Vaquita”, y me hace mucha gracia porque el nombre se lo ha puesto Oriol, mi hijo mayor (6 años). Y resultó la ganadora. Lo de Vaquita viene porque mi hijo duerme con tres muñecos, uno de ellos es una Vaca que le regaló mi madre y que en origen se llamaba “Vaca Margarita” pero Oriol le cambio el nombre a “Vaquita” y le puso el nombre en su honor. Así que muy orgulloso de mi enano.

Por otro lado, la hamburguesa está realmente rica (aunque es mejorable con un pan que no sea mollete). Los ingredientes son: carne de vacuno, pan de mollete, queso Philadelphia, crujiente de cebolla, tomate natural, queso Cheddar y salsa La Vaca, y cuenta con acompañamiento de patatas fritas.

Así que ya sabéis, que si buscáis un sitio donde comer con niños, en los restaurantes de La Vaca Argentina encontraréis una deliciosa propuesta.

La Vaca Argentina en Madrid

OFICINAS CENTRALES
Camino de la Zarzuela,1 20023 Madrid
Tel. 91 382 98 00
reservas@lavacaargentina.net
Web

Dónde comer en Madrid: el brownie del Mad Café

brownie

Vuelvo con algunas píldoras de recomendaciones gastronómicas. No se trata de hacer un crónica de un sitio, que además en este caso tenéis aquí o aquí escritas por mí. Hoy, toca el brownie del Mad Café. Necesita una entrada para él solo.

Día del Padre, toca celebrarlo con los enanos. Primero una obra de teatro infantil en Off La Latina, después paseo por el barrio a pesar del tiempo desapacible que hace estos días por Madrid. Reserva en Mad Café y a disfrutar de las que son, para mí, las mejores hamburguesas de la ‘city’ madrileña. Pero de lo que quiero hablar es del brownie, que sabéis que son mi debilidad.

Calentito, con helado, sabrosamente amargo del chocolate bien elegido, el dulce del helado, denso, tal vez un poco pasado el punto (de lo que a mi juicio debe ser un brownie como Dios manda), ni muy delgado ni en plan grueso como un bizcocho, y un señor pedazo de trozo. La verdad que este sí que es un brownie rico y no lo que se pueden ver en otros sitios de ‘pitimini’.

Ya sabéis, en Mad Café

Mad Cafe
C/ Cava Alta, 13
28005 Madrid
Web
911 88 46 04

Enamorado de los fogones

Two glasses of white wine and bottle

Como cada año San Valentín vuelve a asomarse a nuestro calendario. Pero esta vez va a ser diferente. Nada de galletas con forma de corazón, ni bombones, ni globos, ni lazos. Este año vamos a celebrarlo como se merece. Y no hay mejor manera de hacerlo, que sentados en torno a una mesa delante de una deliciosa cena. Este año San Valentín se viste con delantal y se planta delante de los fogones.

Si tu media naranja es también un/a cocinilla como tú, la jornada será sensacional y el placer será doble: cocinaréis y disfrutaréis juntos.

Como he dicho no vamos a llenar la cocina de globos de colores pero sí podemos darle una atmósfera especial para que no sea el ambiente de siempre. ¡Creatividad al poder! Prueba a colocar algunos de tus utensilios de cocina como si fueran decoración en la pared. Sobre ellos deja post its que contengan los ingredientes de una receta nueva y sus explicaciones. No las dejes ordenadas. Como si de una yincana se tratara, tu acompañante deberá buscar la receta completa. ¡Puede ser un comienzo de tarde divertido antes de meternos en faena!

Romantic_dinner_IT_ambience

Presta atención a la mesa que montas para la cena. Pon algún detalle que sea algo nuevo y personal: una vela sobre una botella de vidrio verde como si de un candelabro se tratara o pon un candelabro de metal en el medio de la mesa. La iluminación ayudará a dar un ambiente de más calidez y una atmósfera más romántica.

Una vez resuelta esta prueba de destreza, habrá que ponerse con las ‘manos en la masa’. No hace falta que elaboréis un menú muy complicado. Podemos comenzar con una tabla de quesos o un foie acompañado de rebanadas de pan tostado con pasas. Siempre podemos acompañarlo con un vino que maride con nuestra elección. Como plato principal, podemos elaborar una pasta fresca casera con una salsa también homemade.

El postre en una jornada como esta no puede faltar: San Valentín es goloso por naturaleza. Una propuesta refrescante y muy sencilla es poner unas cucharadas de yogur griego en unas elegantes copas de vino. Después, pela unos kiwis y los bates junto con una cucharada de azúcar (si son lo suficientemente dulces no hará falta) y un poco de crema agria. El resultado lo añades sobre el yogur que teníamos previamente servido en las copas. Si encima lo decoras con trozos de galletas María, obtendrás un postre irresistible para cualquier monstruo o cocinillas que se precie.