Receta de galletas bretonas

Horneado por Dani el 14 Enero 2010 Guardado en Cookies y galletas | 14 comentarios

Galletas Bretonas

Receta de galletas bretonas
o eso es lo que dice Pierre Hermé en Larousse de los Postres. Y yo, por supuesto, no soy nadie para decir que no.

Hoy ha sido un día intenso movilizando y twitteando la convocatoria del Tapas&Blogs. Teníamos como número a conseguir 15 y por el momento creo que seremos alguno más. Lo cual está genial, ¿no? Para ser la primera convocatoria realmente seria. Y todo gracias a un equipo de personas que … ¡chapeau! Aunque no quiero agotar con el tema Tapas&….¿qué?. Ya habrá más momentos para hablar.

Hoy vamos al grano con las galletas, que me han servido para escapar del tema un ratillo.

Galletas bretonas

Ingredientes

130 gr de mantequilla
135 gr de azúcar glass
2 gr de sal
1 huevo
230 gr de harina
7 gr de levadura en polvo

Cómo hacer galletas bretonas

Primero ponemos la mantequilla en pomada. Yo la verdad que siempre suelo tener un taco de mantequilla fuera asi que no tengo problema. Pero si no, simplemente tenéis que trabajar la mantequilla un poco hasta que se ablande.

A continuación añadimos el azúcar y mezclamos hasta unir bien. Y lo mismo con el huevo, eso sí que sea del tiempo que no queremos que la mantequilla se endurezca con el frio huevo de la nevera.

Añadimos la harina con la levadura y mezclamos bien. Notaremos una masa muy sedosa. Formamos una bola y dejamos reposar unos 30 minutos.

Cortamos la masa en 4 trozos y hacemos unos rulos de unos 3 cm de circunferencia, cortamos en rodajas de 1 cm y ponemos sobre una bandeja con papel de sulfurizado. Dejamos enfriar una hora en la nevera.

Hacer galletas bretonas

Introducimos en el horno precalentado a 200 ºC durante 10 minutos. Dejamos que se enfríen y guardamos o comemos a la de ¡ya!

Y ahora tengo una duda. Las recetas de los libros de Pierre Hermé tienen trampa, ¿verdad? Casi nunca he hecho una receta que tenga bien la cantidad de lo que saldrá de galletas, o bien algún paso no suficientemente bien explicado. O cosas… raras…

Sea como sea, la receta de galletas bretonas están genial.

Galletas bretonas

Receta de galletas especiadas de jengibre y Cultura y Civilizaciones

Horneado por Dani el 8 Enero 2010 Guardado en Cookies y galletas | 4 comentarios

Galletas de jengibre

Todo hay que decirlo, la verdad que estas recetas de galletas especiadas de jengibre son muy típicas en el mundo anglosajón. – Seguir leyendo por la “Nota” del final -. Es curioso, pero os he hecho seguir este pequeño periplo por el post porque es así como lo he escrito. Al llegar al primer punto he empezado a escribir la nota y al llegar al inicio improvisado he seguido por aquí. La razón es que algunas veces pensamos en escribir sobre un tema y alguna conexión rara en la cabeza te hace cambiar todo. ¿Y por qué no seguir el impulso? Sobre todo cuando no se hace daño a nadie… Continuamos leyendo por Cultura y Civilizaciones.

Ingredientes

125 gr de mantequilla
100 gr de azúcar moreno
1 cuchara de miel
1 yema de huevo
3 cucharadas de leche
350 gr de harina
1 cucharadita de jengibre molido
1 cucharadita de mezcla de especias (canela, nuez moscada y clavo molido)
1 cucharadita de bicarbonato sódico

Cómo hacer galletas especiadas de jengibre

La receta es el libro de Galleta para perros de Helen Cooper que os hablé esta semana. Es la típica galleta que se termina con un glaseado haciéndole el dibujito de los botones, cara, pies y manos. Bueno, el por qué no lo he terminado con el glaseado es porque he acabado fatal con los roscones, casi aborreciendo cualquier cosa que sea un postre. Bueno, ya estoy recuperado, solo han sido dos días. Pero dos días que han estropeado ligeramente el aspecto de las galletas volviéndoles ligeramente blanquecinas. Por lo que no estoy muy satisfecho, pero el sabor y la receta están genial.

Galletas jengibre. Cómo hacerlas

Empezamos batiendo la Mantequilla y el azúcar en una fuente hasta que la mezcla sea de color claro y esté cremosa.

Luego batimos la yema de huevo y la miel hasta unirlos bien.

Mezclamos la harina con las especias y el bicarbonato y añadimos a la crema de mantequilla y la yema y la miel. Amasamos con las manos y añadimos la leche. Debemos conseguir una masa un tanto pegajosa, dura y un tanto quebradiza. La envolvemos en film y la dejamos enfriar una media hora aproximadamente en la nevera.

La sacamos y la estiramos con un rodillo dejándola de unos 4 mm de grosor. Cortamos con unos corta pastas de personitas y colocamos con cuidado sobre una placa de horno.

Galletas de jengibre 2

Horneamos durante unos 10 minutos a 180 ºC. Las dejamos enfriar y decoramos a placer.

Nota.- Lo del mundo anglosajón siempre he querido decirlo, aunque la verdad que me parece muy absurda la expresión en sí misma. Aunque si la utilizamos para referirnos a comportamientos socio culturales extraños para nosotros, pues bienvenido sean el mundo anglosajón, el mundo latino, el hispano y los millonésimos mundos dentro de cada cultura. Léase cultura que no civilización. Aunque sobre esto da para otro post… ¿y por qué no ahora mismo?

Culturas y civilizaciones

(Continuar leyendo por el primer párrafo)

El dejar de utilizar de una forma perversa de los conceptos y sus definiciones, el lenguaje en sí mismo, es lo que nos hace evolucionar, avanzar, hacía delante aunque no sepamos hacia donde exactamente… Pero, si os dais cuenta yo acabo de utilizar de una forma un tanto perversa lo de “delante” como si fuese algo positivo, pero a veces puede ser algo negativo también. Sí, es mejor pensar en lo que hacemos como parte de un todo con pasado, presente y futuro. Lo de mirar solo hacía delante me parece un error si no se tiene en cuenta del “dónde venimos” famoso.

Os quería hablar sobre esto de las “civilizaciones” que hace unos años puso de moda Zapatero, para mí un error, como otro cualquiera. Civilizaciones es lo que utilizaban los primeros “conquistadores” y también los últimos “colonizadores” para hablar de sociedades diferentes y sobre todo para situar en dos planos diferentes a los “civilizados” y los “incivilizados”. Y por lo tanto entre lo culturalmente bien visto y lo culturalmente mal visto. Entre los aleccionadores y los que necesitan ser aleccionados.

Lo anclado en el pasado, lo que no evoluciona, lo estancado en un pozo negro de la historia son los incivilizados, las sociedades tribales basadas en el parentesco como relación social. Y las civilizaciones son los buenos, los que progresan, los chachis vamos. Tampoco quiero dar clases de antropología, cosa chunga por otro lado ya que soy un medio politólogo venido a cocinero, pero siempre me ha interesado este tema.

¿Por qué no podemos hablar simplemente de culturas? Creo que el termino civilización es un término muy etnocéntrico, es decir quien ve al resto de sociedades y culturas solo desde su único punto de vista. Y medir una forma de vivir, de pensar, de actuar, de hacer o de deshacer simplemente desde el punto de vista de uno mismo, eso si que me parece estar atrasado y ser incivilizado.

Hay que entender que la historia de las civilizaciones es un término impuesto por la civilización occidental que impone su forma de ver las relaciones de las sociedades y diferentes culturas como una visión universal de las relaciones internacionales. Bajo estas definiciones de las civilizaciones y sobre todo bajo una única forma de entender cómo debía ser la civilización correcta: la organización política, económica, social, cultural, etc., se han hecho aberraciones en la historia de la humanidad. Entre ellas la colonización de África, ese reparto que ha hecho países con fronteras prácticamente cuadradas sin atender a las especificaciones tribales…

Podría seguir, pero vuelvo a decir que son solo las opiniones de un medio politólogo venido a cocinero y que cualquier antropólogo, historiador, economista, y hasta el panadero de la esquina podrían rebatir con suma facilidad. Así que os dejo con mi receta de galletas especiadas de jengibre (hay que volver a la receta). Y sobre todo os prometo que no os aburriré con estos temas. Ha sido una coincidencia soltar algo que llevo en la cabeza mucho tiempo.

Receta de Kerstkransjes, vamos rosquillas de navidad

Horneado por Dani el 25 Noviembre 2009 Guardado en Cookies y galletas | 8 comentarios

Rosquillas de Navidad

Aunque mi pequeño monstruo de las galletas no come aún cosas solidas si que le da mordisquitos a las galletas y espero que lo haga también lo haga con estas rosquillas de navidad, eso sí haré algunas sin frutos secos para él y para mi ninia.

Cuentos del cocinero

Cuentos del cocinero

La receta viene en un libro que para los que tengáis niños pequeños en casa es ideal. Se trata de Cuentos del cocinero, y creo que de todos los libros que compré en la última feria del libro de Madrid es el que más me ha gustado.

En él podemos encontrar una selección de los mejores cuentos de todo el mundo. Tenemos así un cuento de cada país: España, Portugal, Alemania, EEUU, Brasil, India, Marruecos, etc. (no son todos los que son), pero sí hay una selección que representa a todos los continentes. Por ejemplo en nuestro caso…

La receta que os presento hoy es de Holanda. El capítulo empieza con un cuento que se llama El sueño del zapatero, como siempre se tratan de cuentos con algún tipo de moraleja. Al terminar el cuento nos enseñan una receta típica del país y sobre todo que les gustará a los niños. No son recetas de postres únicamente, también las tenemos saladas y muy, muy apetecibles. Y antes de entrar en nuevo capítulo y por lo tanto en nuevo país nos muestran a modo de esquema algunas de las costumbres típicas de la cultura de la zona así como datos de interés, cultura general que se llama.

Así que ya sabéis, para mí un buen regalo para estas navidades. Por un lado el libro y por otro entrar en la cocina con vuestros hijos. Disfrutar por partida doble.

Cuentos del cocinero
Jorge Zentner y Mariona Cabassa
ISBN: 9788423690886
Precio 18 euros

Entrando en materia necesitaremos los siguientes ingredientes, salen 4 rosquillas y sus respectivos agujeros así que podéis duplicar perfectamente las cantidades.

50 gr de harina normal
50 gr de harina de fuerza
1 cucharadita de levadura Royal (aquí tengo un problema porque la receta no especifica que tipo de levadura, yo la hice con levadura de panadería y han quedado muy ricas pero os pongo levadura Royal porque a mí me parece que el resultado no es el que tenía que ser, ¡¡si alguien lo prueba que me lo diga!!)
60 gr de mantequilla
80 gr de azúcar blanco
1 huevo
Una pizca de sal
40 gramos de granillo de almendra

Cómo hacer Kerstkransjes o rosquillas de navidad

Si tenéis harina de pizza, la que viene preparada ya con la levadura podéis utilizarla sin problema. Si no, mezclamos las harinas y le añadimos la levadura, 50 gr de azúcar, la mantequilla y medio huevo.

Mezclamos todo bien y terminamos amasando hasta que la masa se despegue. Dejamos reposar 15 minutos. Todas las masas es conviene dejarlas reposar ya que así ayudan a que el gluten del trigo haga su función de cohesionar toda la masa.

Después enharinamos la mesa de trabajo un poco y estiramos la masa con un rodillo hasta dejarla en medio centímetro. Cortamos con dos aros o un vaso y algo más pequeño para hacer el agujero. Y pasamos a una lata de horno (dícese de la placa, bandeja, etc., que sirve para meter los alimentos dentro de un horno), con papel vegetal de horno.

Cómo hacer rosquillas de navidad

Pintamos con huevo y espolvoreamos azúcar y almendra picada. Yo he dejado la mitad sin almendra. Añadimos un poco de huevo por encima para que se quede bien pegada la almendra y cocemos a 170 ºV durante unos 15 minutos o hasta que estén doradas.

Eso sí, podéis aprovechar los agujeros para cocinarlos tal cual o los unís, estiráis y volvéis a hacer una rosquilla. Yo si os digo al verdad prefiero la primera opción. Quedan muy monos los agujeros de las rosquillas de navidad.

Agujeros de rosquillas

Pastas para el té con membrillo Santa Teresa

Horneado por Dani el 18 Noviembre 2009 Guardado en Cookies y galletas | 9 comentarios

Pastas con Membrillo Santa Teresa

Las pastas de té, la misma masa que utilicé en la receta base I, son un recurso muy bueno para tener en casa durante bastante días. Como buena masa sableux dura mucho tiempo si las dejamos en un bote hermético bien cerradito.

Hoy las he rellenado de membrillo, y ¿por qué Membrillo Santa Teresa?

Membrillo Santa Teresa

Aunque los “disclaimer” se ponen al final, he preferido ponerlo al principio, ¿por qué? Bueno, algunos de vosotros ya lo sabéis. De hecho lo saben porque yo soy el pesado que les escribe para mandarles productos de Santa Teresa para que hablen de ellos con total libertad, si no les gusta, ¡pues que lo digan! :-) .

En primer lugar he utilizado Membrillo Santa Teresa porque cuando trabajaba como encargado del Centro Gastronómico que tienen en Aravaca era una de las cosas más sencillas que vendíamos pero también una de las que más se vendían. Unas latas de pastas de membrillo riquísimas que además dábamos para acompañar el café. Os puedo asegurar que nunca os cansaréis de comerlas.

En segundo lugar porque a mí el membrillo no me gusta, pero curiosamente el de Santa Teresa me encanta, me parece de una calidad extraordinaria comparandolos con cualquier “membrillo gourmet” que podamos encontrar.

En tercer y último lugar, está claro. Uno de mis múltiples trabajos es el de asesorar a Santa Teresa en temas de internet (link al grupo en facebook), lo que hoy en día podría llamarse como Social Media Manager. Es decir, manejar, conducir, llevar, la comunidad de Santa Teresa en internet. Hacer que crezca escuchando, escuchando y escuchando a vosotros, los consumidores finales de los productos de Santa Teresa.

Por lo tanto, solo pedir disculpas si os parece una intromisión promocional. Pero no lo haría si de verdad no pensase realmente en el gran valor que proporciona el punto dos de mi explicación. De todas formas limitaré los links externos a un par a lo sumo.

Dicho esto, necesitaremos además de los ingredientes de la receta base de pastas, unos 150 gr de Membrillo Santa Teresa (link a la tienda on line).

Cómo hacer pastas para el té con Membrillo Santa Teresa

Pastas

La mantequilla la tenemos que tener blanda, esto es, a punto de pomada. Si no la tuviésemos así, la trabajamos con un tenedor o cuchara hasta que se ablande.

En el mismo bol donde tengamos la mantequilla añadimos por orden y antes de añadir nada nuevo mezclamos hasta unir bien: el azúcar glass, la sal, la vainilla, los huevos (a temperatura ambiente), la leche (a temperatura ambiente) y la vainilla.

Cuando tengamos una crema con todos los ingredientes anteriores añadimos la harina tamizada y de golpe. Amasamos bien con la palma de la mano, sin trabajar en exceso para que no tome mucha liga. Se recoge la masa, se aplasta de nuevo, se recoge, se aplasta, dos o tres veces o las que sean necesarias para que la harina se una bien al resto de ingredientes. En ese momento la juntamos y ponemos en film. Dejamos reposar en frio durante un par de horas al menos.

Ahora solo queda sacar del frigo y extender con un rodillo. Lo mejor es utilizar azúcar glass sobre la mesa de trabajo. Le damos el grosor deseado, unos 3 mm. Podemos ponerle cobertura de azúcar o almendra molida. Las ponemos sobre papel de horno y las cocemos a 180 ºC durante unos 10 minutos.

Untando las pastas con Membrillo Santa Teresa

Al sacarlas, las dejamos reposar y sobre todo enfriar. Es entonces cuando cogemos nuestro Membrillo y lo machacamos con ayuda de un tenedor. Ponemos en cada pasta una porción y cerramos con otra.

Espero que os haya gustado. Y si alguno ya conocía el Membrillo Santa Teresa no tiene más que decírmelo, a ver qué os parece.

Pastas con Membrillo Santa Teresa 2

Una de pastas rizadas, receta se sobreentiende

Horneado por Dani el 3 Noviembre 2009 Guardado en Cookies y galletas | 12 comentarios

Pastas para el té

Hoy toca una receta, que podríamos denominar como básica a la hora de hacer galletas y pastas. Esta es una de esas pastas típicas que cuando alguien viene a merendar casa te trae, así que ahora tenemos la receta. Como es la receta base tampoco me he puesto a decorarlas en exceso y de hecho las he dado la forma más sencilla que podemos darle.

Pero antes, debo decir que soy lo peor de lo peor. La semana pasada, final de mes, y de trabajo hasta arriba y no pude actualizar el blog. Por otro lado hemos tenido que sacar a nuestro pequeño Oriol de la guardería. Sí, lo de ponerse malos es normal, lo sé, pero parece que nuestro peque se pone más de la cuenta por diferentes cosillas que le pasaron cuando nació. Nada de que preocuparse, pero en casa le tengo.

Ingredientes

250 gr de mantequilla en pomada
150 gr de azúcar glasé
2 huevos
Una mini pizca de sal
Esencia de vainilla al gusto
375 gr de harina

Pastas rizadas para el té

Cómo hacer pastas rizadas

La elaboración es muy sencilla. Eso sí, lo mejor será tener todos los ingredientes a temperatura ambiente. Os hablo principalmente de la mantequilla y de los huevos. ¿Por qué? Bueno, la mantequilla obviamente se trabaja mejor cuando está en “pomada”. Blandita no cuesta nada manejarla y mezclarla con otros ingredientes. ¿Pero los huevos por qué? Básicamente porque al añadir los huevos fríos (5 o 6º C) sobre la mantequilla en pomada, esta última se endurece y parece que la masa se ha cortado, de esa forma no obtenemos una masa cremosa y homogénea. Si nos pasa esto, podemos añadir una cucharada de harina en el momento de añadir los huevos, y aunque no es lo mismo, algo conseguiremos.

Empezaremos mezclando la mantequilla con el azúcar hasta obtener una crema. Después añadimos los huevos ligeramente batidos, la sal y la vainilla, y volvemos a mezclar. ¿Sencillo, verdad?. Ahora la crema será más líquida.

Por último añadimos la harina tamizada, aunque esto de los tamices tenía mucho más sentido cuando la harina no estaba tan refinada como ahora, aún así, a tamizar se ha dicho. Mezclamos bien, sin trabajar en exceso, pero justo lo necesario para obtener una masa como es debido. Eso sí, no esperéis un tipo sablé. Estás pastas son las llamadas pastas de manga. Porque usamos una manga pastelera para darle forma.

Masa de pastas de manga rizadas

Sobre una plancha de horno a la que hemos puesto un papel sulfurizado (papel vegetal, de horno, etc.) añadiremos discos de unos 3 cm de diámetro con una manga pastelera con una boquilla rizada del 10. Las separamos el doble de su tamaño por lo que puedan crecer o extenderse al cocerse. Podemos decorarlas con granillo de almendra, coco, guindas, etc. Las introducimos en el horno a 200 ºC durante 8 a 10 minutos, hasta que los bordes empiecen a dorarse.

Sacamos y dejamos enfriar sobre unas rejillas. Llegado este momento, cuando están frías podemos bañarlas en chocolate por ejemplo o dejarlas tal cual.

Las pastas rizadas o pastas de manga de este tipo se pueden hacer en diferentes tamaños. Se pueden hacer como si fuesen lenguas alargadas, herraduras, ochos, etc. Ya prepararemos algunas de otra forma.

Reflexiones en torno a una pasta y una taza de leche

Pasta rizada

La verdad que esto de trabajar en casa no está nada mal, aunque no es tan bueno como la gente se imagina, en especial un cliente que cuando estábamos hablando de un proyecto va y me dice: ¡es que no puedes pretender cobrarnos lo mismo o ni la mitad de los que nos cobraría una SL con sus oficinas, sus empleados, sus gastos de luz, oficina, etc…! Me dieron ganas de contestarle una grosería, porque claro, los que trabajamos desde casa solemos mirar el techo mientras nos rascamos la barriga y nos llevamos el dinero sin hacer nada.

Trabajar en casa significa muchas veces, no, perdón. Trabajar en casa significa siempre trabajar sin horarios, un día te sale redondo y en 5 horas te has liquidado todo el trabajo, el resto del día puedes pasarlo tirado a la bartola (y no me refiero a la del chiste). Pero otros días, trabajas una hora, después tienes que atender cosas de casa, sigues trabajando otro rato, haz la comida o mal come, sigue trabajando otro rato, y te darán las once de la noche y no habrás terminado, ahí sigues y sigues, a pesar de eso hay que reconocer que con sus más y sus menos puedes considerarte una persona feliz.

Lo de sus más y sus menos tiene su cosa. No es la primera vez que echo de menos trabajar por cuenta ajena, que a pesar de ser autónomo me sigo considerando un trabajador por cuenta ajena pero incluso con muchos menos derechos, pero ese es otro cantar. Echo de menos trabajar por cuenta ajena, en una oficina, cocina, etc., porque perdemos algo crucial en la comunicación entre las personas. Os hablo de los gestos, del lenguaje corporal y también os hablo de la expresión a la hora de hablar, la entonación, el énfasis en la palabra. Muchos de los problemas que tenemos a través de los mails nos los ahorraríamos si levantásemos el teléfono para llamar a la otra persona.

La semana pasada pasé dos días muy malos por culpa de esto. Por culpa de la utilización partidista de los sentimientos y del chantaje que se puede llegar a hacer, aprovechándose de las conversaciones cerradas de los mails, sin poder dar réplica ni rebatir argumentos trasnochados y hippies.

A pesar de eso soy feliz, porque puedo levantarme de mi sitio de trabajo en el salón de mi casa y darle un beso y un abrazo o un trozo de galleta a mi hijo cuando me plazca. Sí, a pesar de todo lo que os he dicho que pasé la semana pasada, soy muy feliz, y eso es algo que nadie puede quitarme.