Las galletas sablés o pastas derivan en nombre de la pasta sableux que viene a ser una masa quebrada dulce. Destacan por su profundo sabor a mantequilla, que en palabras de mi hijo mayor sería algo así como: “me gustan mucho porque saben a mantequilla y la mantequilla es buena”.

Hay varios tipos de pasta sableux, en este caso vendría a ser la más básica y a partir de aquí podríamos tener otras con ingredientes como almendra molida y aromatizantes. La cuestión es intentar escoger una mantequilla que sea buena. Por ejemplo una que esté elaborada de forma tradicional ya que el batido se desarrolla durante muchas horas, tiempo que la hace tener un sabor más pronunciado y por lo tanto las pastas serán de locura.

Si no soléis hacer galletas en casa os perdéis varios momentazos. El primero el placer de tocar una masa tan fina, suave, sedosa, al tacto como esta. El segundo el aroma a mantequilla que inunda cada rincón de la casa de forma sumamente espectacular. El tercero, para mí, el placer de ver como tus peques te piden una y otra y cuando se acaban te dicen que cuando harás más. Así que probablemente, ahora que no quedan, haré alguna tanda más.

Galletas sablés

Cómo hacer la masa para las galletas sablés

Es una masa un tanto delicada. A mí me enseñaron que lo importante de esta pasta era hacerla con la mantequilla bien fría, amasar poco, justo lo necesario para conseguir unir los ingredientes. Si amasamos mucho corremos el riesgo de… No, mejor dicho, si amasamos mucho la masa se volverá elástica, se dice entonces que coge liga, y por lo tanto se encogerá al cocerla. Por cierto, para estirar la masa aquí tenéis el vídeo que hice al respecto:

Ingredientes para unas 14 sablés grandotas:

400 g de harina
275 g de mantequilla
125 g de azúcar glass
1 huevo
75 ml de leche
Sal

Pasos:

1. Con una batidora de pie o con la mano mezclamos la mantequilla fría cortada en dados pequeños con el azúcar glas hasta obtener una pasta homogénea. Lo suyo es hacerlo con una cuchara o similar si no tenemos batidora ya que con la mano le daríamos demasiado calor a la mantequilla.

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2. Añadimos el huevo, a temperatura ambiente, y mezclamos hasta que quede bien incorporado. Después la leche y la misma operación.

3. Añadimos la harina con la sal, mezclamos bien y rápido. Envolvemos la masa en film de cocina y dejamos reposar en frío durante al menos media hora. Si la masa coge mucho frío y se endurece la trabajamos un poco con las manos antes de estirar.

4. Ahora estiramos la masa. Ya sabéis los pasos siguiendo este vídeo.

5. Una vez estirada la cortamos con el corta pastas. A mí me gustan grandes así que…

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6. Pasamos las pastas a una bandeja de horno con papel vegetal y horneamos a 180 º C con el horno precalentado durante unos 10 minutos. O algo más si las queréis más doradas y crujientes. Aunque estas galletas no destacan por ser crujientes, si no suaves y tiernas.

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7. Sacamos del horno, dejamos enfriar 5 minutos sobre la bandeja y después ya las podremos coger para poner sobre una rejilla y que se terminen de enfriar.

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8. Para guardar las galletas sablés podéis utilizar una lata o bote. Aguantan muchísimo tiempo. Otra cosa es que aguantéis vosotros el placer de comerlas.