Hace unas semanas mi amiga Esperanza me escribe por el gtalk y me pone un enlace a una página de Cuatro donde anuncian un nuevo programa donde piden gente que les guste hacer postres y que estará dirigido por el famoso Paco Torreblanca, Deja sitio para el postre. Y me pone, “Te tienes que presentar, que seguro que te cogen!!!” Bueno, o algo similar. Y yo, que la verdad llevo un tiempo desanimado, con mis cosas en mente, con una especie de reset general a todos los círculos de mi vida: sentimental, laboral, familiar, amistades… decido presentarme. Nunca he creído es los “Talent show” y mucho menos de los gastronómicos, aunque confieso que son la mar de divertidos por la cantidad de veces que puedes usar el sacapuntas para despellejarlos por Twitter.

Que conste que este post lo escribo cargado de mucha indignación y confesando que soy en buena parte culpable por pecar de ingenuo en un principio. Pero una cosa no quita la otra. Ahora iré desvelando la causa de mi indignación a tres días del inicio del casting donde saldrán los concursantes para un programa que se va a parecer mucho a una especie de Gran Hermano de la pastelería y la repostería.

La historia desde que rellené la inscripción hasta hoy, a tres días del casting

A los pocos días de rellenar el formulario, mandar una foto con una receta mía y olvidarme del tema. Me llaman por teléfono, un tipo encantador, con una sonrisa telefónica increíble y con mucho desparpajo y rapidez en el habla. Me comenta que les he gustado mucho, que me tengo que presentar al casting y me hace una serie de preguntas mientras escribe mis contestaciones. Me comenta brevemente que el programa consistirá en un casting que será el día 15 de noviembre en Madrid y en el que tendré que preparar un postre. Si me seleccionan pasaría al programa que se rodará en Madrid en diciembre y enero y pocos detalles más. Pero que tengo que rellenar una ficha con más datos míos y mandar fotos y un vídeo hecho por mi mismo en el que cuente un poco quien soy, qué hago, por qué quiero participar…

La verdad que acompañar todo este tipo de cosas a una vida un poco complicada que tengo hace unos meses me hace mucho bien, porque me hace crecer una cierta ilusión en mi interior de poder participar en un programa que me podría sacar de mi vida actual y depositarme en otro planeta sin mis actuales problemas y esas cosas. Además me hace ver que puedo construir un futuro diferente a partir de entonces. Sí, ilusiones, quedaos con estas ilusiones y con las otras muchas ilusiones de la gente que irá al casting y que participará en el programa.

Envío la ficha, mando las fotos, pero el vídeo me resulta de una pereza bestial y lo dejo pasar. Mi contacto de la productora del programa me insiste esa semana dos o tres veces en que le mande el vídeo que lo necesitan. Finalmente cojo y me hago el vídeo a mi mismo. De hecho hago la receta de las frolas de dulce de leche en ese vídeo, lo edito un poco, consigo subirlo a mi dropbox y lo envío. A los 30 o 45 minutos me llama y me comenta que le ha encantado el vídeo y que me confirma para el casting y que me llamará con más datos.

A la semana me llama y me confirma el casting, que será el día 11, que si paso esa prueba tengo que tener plena disponibilidad durante el resto de la semana porque habrá más pruebas y sorpresas que no me puede desvelar. Y si me seleccionan para concursar, sería el día 15 de noviembre y que el programa se empezaría a grabar la primer semana de diciembre y duraría, en el caso de llegar al final, al 31 de enero. Que es un programa 24 horas, 7 días a la semana y que nos dejarían salir los festivos de navidad para estar con la familia, en el caso de que lleguemos a esos días y no caigamos eliminados antes. Que no quieren que sea un Gran Hermano, que la intención de Paco Torreblanca es dar una formación intensiva esos dos meses (¡Dos meses a quien llegue a la final), y que por eso se tiene que estudiar y practicar todos los días de la semana sin descanso.

Por lo tanto, hay que tener disponibilidad e intención de estar esos dos meses, está claro que si se participa es con la intención de pasar el casting y de ganar el programa. Al menos con ese ánimo iba a ir yo. Esta llamada fueron 45 minutos de entrevista telefónica con más preguntas del por qué, del cómo, del quién, etc. Supongo que para armar algún tipo de guión en el casting para incidir en las sombras o ese tipo de cosas que se suele hacer para después montar el programa. Pero uno acepta las reglas del jugo con ilusión. Sí, ilusión ya lo he dicho varias veces, quedaos de nuevo con esa palabra, porque es un concepto de doble filo.

Uno piensa que ya está en el casting, pero no. Todavía llaman de nuevo y te vuelven a confirmar para el casting, te explican en qué consistirá. Un postre que hay que llevar hecho pero para terminar allí. Que habrá algunas cosas a nuestra disposición, que tenemos que ir con muchas ganas, que tenemos que responder a nosotros mismos una serie de preguntas. Imagino que para que no nos pille de imprevisto lo que allí se pueda dar. Y que el mismo día 11 nos dirán si pasamos a una segunda fase que se hará ese día y que tenemos que llevar camisetas interiores de manga larga, supongo que nos meterían en un cuarto frío. Y otra serie de cosas sin importancia. Pero que el sitio no lo sabemos aún.

Hoy, viernes, tres días antes del casting. Estoy hablando con una amiga, le comento que me voy a presentar, y me dice que otra si se presentó pero que tuvo que decir que no porque si llegas a ser concursante no pagan nada. Y le digo yo, ¿qué? Pero si es un programa que te encierran para cocinar, que estás 24 horas al día, 7 días a la semana. ¿Como que no pagan?

Claro, me doy cuenta de mi ingenuidad en ese momento. Como algo que yo veo que es vital, y no caigo ni en preguntarlo. Así que le escribo un mail a mi contacto de la productora. Me llama, no puedo cogerlo, le llamo, no puede él. Me llama y me pregunta por lo que necesito, qué dudas tengo. Y se lo vuelvo a decir, una llamada muy breve:

– Me han dicho que si se llega al programa no se cobra nada.
– No, es que no es un trabajo y no hay contrato. Vais al programa a aprender y costeamos la manutención y el alojamiento (programa 24 horas, recordemos).
– Ah, ok, entonces el lunes no voy al casting.
– Vale
– Vale

Mi indignación con el programa Deja sitio para el postre de Cuatro

¿De qué estamos hablando aquí? Porque creo que es lo primero que tendríamos que responder. ¿Es una ONG que quiere enseñar a cocinar a gente necesitada para que se ganen la vida? o ¿Se trata de un programa de televisión que tendrá publicidad, patrocinios, marcas colaboradoras de un canal privado de televisión con la intención de tener audiencia y ganar dinero? Creo que es lo segundo. ¿O me estoy equivocando?

Ilusiones. A lo largo del post os hablo de la ilusión con la que trabajan. No, no es que ellos trabajen con ilusión, que imagino que habrá de todo y en la productora los habrá con más o menos ilusión por su trabajo. Hablo de la ilusión de quien se presenta al casting, de los sueños de las personas que ven como otros de otros programas “triunfan” más o menos y como pueden ir cumpliendo sueños que de otra forma no podrían cumplir.

Lo dije varias veces en las sucesivas llamadas e incluso en el vídeo que mandé. Mi sueño algún día es llegar a tener una tienda sin muchas pretensiones, donde poder hacer mis postres, mis locuras “para gordos” (en plan cariñoso), y poder hacer con eso feliz a los que las coman, y ser feliz yo y mis dos peques, que ahora mismo es lo único que me importa. Mis dos hijos y mi propia paz y tranquilidad. Todo lo demás, sobra en mi vida.

Un programa de televisión no se puede valer de los sueños de las personas para hacer un show televisivo comercial. No se pueden valer de su trabajo, de la convivencia, de los conflictos que surjan, de su imagen como persona, de lo que lloren o rían dentro del programa… no pueden valerse de eso, no ético ni tampoco es justo, y que todo sea a cambio de promesas de fama, promesas de que cumplirás tus sueños.

Con las promesas de lo que te pueda aportar un programa y de lo que puedas aprender como pastelero de Paco Torreblanca no se da de comer a dos niños día a día, ni se paga el alquiler, ni se pagan los recibos, ni las deudas pendientes. Las promesas son algo vacío, tan vacío como los tarritos donde ahora tendría que tener una prueba de mi postre. Una promesa tan vacía como estos tarros, eso es lo que Deja sitio para el postre quiere vender.

Tarros vacíos de ilusiones

Tarros vacíos de ilusiones

Y por supuesto, enhorabuena a todas esas personas que sean capaz de hacer sacrificios en su vida como para poder entrar a un programa, como máximo dos meses, a cambio de promesas, tal vez un libro de recetas en unos meses hecho, un programa de televisión de postres en otro canal, o algunos bolos por ahí. O quien sabe, que puedan montar su propia pastelería en un futuro. Enhorabuena a los que podáis, porque quien sabe… a lo mejor sois afortunados.

Pero no, creo que estamos viviendo en un mundo donde la esclavitud sigue existiendo, pero que se ha convertido en un juego. Antes era el negrero el que decía que sus esclavos se debían sentir afortunados de tener un plato de comida al día y un techo donde dormir a cambio del trabajo en la explotación de algodón. Hoy en día, todos nos tenemos que sentir afortunados de trabajar gratis a cambio de promoción o de una supuesta formación. Esto a mi me parece indignante y una barbaridad que se esté dando y que se vaya a dar en este programa. Deja sitio para el postre de Cuatro me parece una burla a la ética y a la decencia.

Actualizo 12/11/13 a las 16:10

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