Cierto, he desaparecido una semana, pero tengo motivos para hacerlo. El motivo casi único, está claro que lo tengo que decir,es que el tiempo, escaso tiempo que tengo para mi blog, lo he utilizado para terminar los últimos detalles y poder abrir la tienda on line de utensilios para hacer galletas y respotería… ¡¡¡por fin!!!, se llama La Cocina del Monstruo. Pero no, no os voy a hablar de eso hoy. Quiero hacerlo en único post, donde os cuente mis motivos, mis ilusiones, mis miedos. Y sobre todo para prensentarla como es debido.

Así que como no os voy a hablar de la tienda on line, lo mejor es que pase rápidamente a una receta de galletitas saladas que tengo para el aperitivo, por ejemplo. Sí, he pensado que estaría bien hacer algunas recetas de galletas saladas que nos sirvan para poder untar cosas en ellas, o simplemente comerlas dentro de un aperitivo o merienda con los amigos.

Cómo hacer galletas saladas

Esta receta es del libro de repostería de la Marquesa de Parabere, la verdad que es de las pocas veces que hago una receta tal cual viene en un libro y de ahí que la mencione, porque las recetas que tiene me encantan, muy tradicionales pero muy efectivas. Eso sí, si la volviese a hacer hoy la pintaría con huevo antes de utilizar el corta pastas. Al hacerlas quedan muy blancas, demasiado para mi gusto. El huevo las aportaría algo de color y por lo tanto más felicidad.

Ingredientes

250 g de harina
60 g de mantequilla
100 ml de leche
1 cucharadita de impulsor (o levadura química, levadura Royal)
De 5 a 10 g de sal

Elaboración

En un bol mezclamos la harina con la mantequilla fría cortada en dados. Al hacerlo con la KitchenAid queda más o menos así, como desmigado. Pero si apretáis con la mano se queda apelmazado.

Después le añadimos la leche y la sal. Mezclamos bien hasta formar una masa compacta y que no se pega a las manos. De hecho luego no necesitaremos casi harina para estirarla. La estiraremos con el rodillo de amasar hasta lograr un grosor de unos 3 mm. En la receta dice que de medio centímetro.

Pasamos ahora a cortar la masa con un corta pastas rizado pequeño, como de 1 cm o 1,5 cm. También se pueden cortar en otros tamaños o incluso de otras formas.

Las pasamos a una bandeja de horno y las metemos en el horno precalentado a 180 ºC durante unos 10 minutos.

Después solo tendremos que pasarlas a una rejilla para enfriar y cuando estén templadas o ya frías las servimos o las guardamos hasta servir el aperitivo.