Con este tipo de recetas creo que conseguimos reconciliarnos con nuestro pasado. Y no al nuestro, que tenemos más bien poco, me refiero a las recetas de nuestras abuelas, y tampoco específicamente porque mi abuela hiciese, que más bien yo no lo recuerdo, rosquillas de anís. Pero son recetas que nos devuelven por la buena senda, como por ejemplo la receta de perrunilla. Y en especial después de hacer cosas tan golososas como las brownkies o los bombcooknies.

Mientras escribo la entrada me he comido las dos que he probado, para certificar que estén bien. Las dos de la foto, no se iban a quedar ahí tiradas las pobres. Y claro, como el plato está tan cerca del ordenador han ido cayendo unas cinco o seis más. Realmente he perdido la cuenta, y no por el chupito de anís de la foto, el cual solo he utilizado para mojarme los labios, si no porque son una perdición estas rosquillas de anís fritas.

Cómo hacer rosquillas de anís fritas

Las masas fritas son una de las especialidades de la repostería que más me gustan pero que menos práctico. Y es que me tira el horno, no sé si es por aquello de que parece que manchamos menos o que. Bueno, el caso es que para hacer las masas fritas se utiliza harina floja y por lo general hay que utilizarla con precaución ya que las masas deben quedar más bien blandas, si nos pasamos con la harina las rosquillas, en este caso, quedarán como apelmazadas.

Por otro lado yo soy de la opinión que para hacer este tipo de recetas lo mejor es utilizar, tanto como ingrediente como en la sartén, aceite de girasol u otros aceites vegetales refinados. Sé que muchos sois fervientes defensores del aceite de oliva virgen extra, pero en estos casos nos aporta demasiado sabor, incluso cuando utilizamos alguna variedad suave como el arbequina. Si no tenéis de este tipo de aceite, lo que hacían las abuelas para suavizarlos era freír una cáscara de limón en el aceite.

Pero antes, sí queréis ver la receta en vídeo, aquí tenéis:

Ingredientes para unas 30 rosquillas

Anís del mono

2 huevos
100 g de azúcar
80 ml de leche
80 ml de aceite
50 ml de anís
Ralladura de 1/2 limón
350-400 g de harina
1 cucharadita de impulsor

Para rebozar

Azúcar

Elaboración paso a paso

Batimos ligeramente los huevos con el azúcar. Y vamos añadiendo poco a poco la leche, el aceite y el anís. Al final añadiremos la ralladura de limón y damos un par de vueltas.

Agregaremos la harina con el impulsor. Lo mejor es añadir unos 300 g y una vez bien mezclada comprobar como está la masa. Debe quedar compacta pero tirando a blanda y ligeramente pegajosa. En mi caso he terminado añadiendo los 400 gramos. Después dejamos reposar, tapada unos minutos.

Nos engrasamos las manos con un poco de aceite y vamos cogiendo porciones de masa de unos 15-20 gramos. Hacemos bolitas y vamos dejándolas sobre un papel de cocina o silicona. Mientras ponemos a calentar el aceite.

Cuando el aceite esté a punto, hacemos un agujero con el dedo en cada bolita de masa y formamos una rosquilla de unos 4 o 5 cm de diámetro. Y se pasan a freír con el aceite no muy caliente porque si no se pueden quemar y quedar crudas.

Después las escurrimos sobre papel absorbente de cocina e inmediatamente las pasamos por azúcar. El azúcar lo podemos mezclar con canela molida, pero la verdad que yo las prefiero sin canela, de ese modo el anís de la rosquilla se nota mucho más.