¿Qué tienen los domingos que no tienen ningún otro día? (Vale, además de la misa… – para los creyentes practicantes -) Para mi tienen algo muy especial. El domingo es un día en el que todo pasa más despacio desde el mismo momento que uno se levanta, por ejemplo. Y esto da para tomarse las cosas de otra forma, como por ejemplo hacer un bizcocho antes del desayuno.

La receta de bizcocho de chocolate de hoy no tiene nada de especial, sinceramente. Es una receta como otra de tantas que se podrían hacer. Lo especial lo da el día, el momento de hacerlo y que un día después no queden las migas. Eso es lo que, para mi, hace especial una receta, el momento en el que la estás haciendo y el momento en el que te la comerás. Por supuesto, que tiene que estar rica.

Bizcocho, bizcocho, bizcocho…

Los bizcochos son de esas elaboraciones sencillísimas de la cocina que no sé por qué levantan más complicaciones a la hora de hacerlos, en especial de hornearlos. Bueno, tal vez porque al hornearlos se ve si se ha elaborado de forma correcta o no. Y cuando es que no, pensamos que el problema es del horno, cuando puede venir de antes, tanto de los ingredientes utilizados como del batido realizado.

Es importante leer todo lo expuesto aquí para entenderlo. De hecho en el primer párrafo encontréis las respuestas a muchos de los males que les pasa a vuestros bizcochos. En Expediente X la frase era «La verdad está ahí fuera». Yo os diría lo mismo de los bizcochos, la verdad para hacer un buen bizcocho está fuera del horno.

En mi opinión, para hacer un buen bizcocho, lo primero es fiarse de la fuente. O mejor dicho, ir a una fuente fiable, alguien que os demuestre que ha hecho una receta y que esa receta se corresponde con una fotografía o vídeo. Si vais a un libro y no os sale, probáis otra receta y no os sale, y así sucesivamente, me da que el error va a estar en el libro.

¿Qué es un bizcocho? Así de primeras os diría que es un batido de huevos, azúcar, harina y otros ingredientes horneados con aire dentro. La masa puede estar hecha, como os comento, con lo básico que sería huevos y azúcar. Sí, hay bizcochos que solo tienen estos ingredientes. Después lo más comunes y básicos son los que se elaboran añadiendo harina. Y por último tendríamos los bizcochos a los que se les añade grasas, chocolate, cacao, frutos secos, etc.

¿Y lo del aire? Sin aire, no hay bizcocho, así de claro. Y el aire es un ingrediente que introducimos durante la elaboración. Podemos hacerlo de varias formas. Por un lado batiendo enérgicamente el bizcocho, separando las claras y las yemas. Batimos las claras a punto de nieve y obtenemos un batido con miles y miles de burbujitas de aire dentro de la clara.

¿Y qué ocurre con el aire caliente de una habitación? ¿Qué hace la calefacción? El funcionamiento es sencillo, la calefacción calienta el aire y hace que suba hacia arriba, el aire frio baja y se calienta subiendo, de esa forma se calienta una habitación. En el horno ocurre algo similar. La diferencia es que no hay aire frio que circule. Las burbujitas de aire se calientan, y tienden a subir, a la vez la proteína del huevo se está calentando y cuajándose, se está endureciendo el bizcocho lo que hace que el aire no se escape y finalmente se quede la forma de bizcocho.

¿Entonces por qué añadir impulsor o levadura química a un bizcocho? Muy sencillo. Hay bizcochos ligeros, que son los que tienen harina, huevo y azúcar que con el aire que hemos introducido en el batido es suficiente, no necesitamos añadir nada adicional. Pero en otros bizcochos en los que hemos añadido ingredientes pesados, como la grasa de la mantequilla o aceite, o coberturas de chocolate, etc., hace falta ayudar al aire del batido con la adición de agentes químicos, la mal llamada levadura. Este impulsor al mezclarse con el batido (líquido) y calentarse en el horno, forma Dióxido de Carbono, que es más ligero que el aire y tiende a subir más rápidamente por lo que ayuda a subir los batidos pesados.

Cada paso de elaboración de un bizcocho implica el conocer cómo se hace ese bizcocho. De esa forma podremos hacerlo genial, y no siempre echar la culpa al horno cuando no nos salga bien. Las claras se llenan de aire, pero en un bizcocho pesado también hay fases para añadir aire. Por ejemplo la mantequilla siempre se mezclará con el azúcar en una mezcla que deberá adquirir cremosidad. ¿Cremosidad? Sí, esa cremosidad no es más que la adición, mediante batido, de aire a la mezcla de la mantequilla ablandada con el azúcar.

La mezcla de ingredientes, cuando estos sean de distinta naturaleza, se debe hacer orientado a conservar el aire dentro de la masa. Si hemos batido las claras a punto de nieve no nos servirá hacer el mismo batido al añadir la harina. Por cierto, a la harina se le introduce aire también en el momento de tamizarla. No es solo para evitar grumos. Al tamizar separamos la harina y al separarla ¿qué cosa se queda entre grano y grano de harina? Aire, hay aire.

Ah, para mezclar todo al final lo mejor es utilizar una espátula y mezclar de arriba a abajo y de abajo a arriba. Hay bizcochos muy ligeros que lo mejor es hacerlo con la mano.

En fin, espero que os quede claro que el horno es un paso más, no el único ni el que origina todos los problemas cuando un bizcocho no nos sale bien. Y ahora os dejo con una receta muy sencilla, mi desayuno del domingo pasado, un bizcocho de chocolate y aceite de oliva virgen extra.

Ingredientes para un bizcocho de unos 24 cm

225 g de harina
25 g de cacao en polvo 100 %
250 g de azúcar más un poco para poner por encima
250 ml de leche
2 blancas y 2 azules gaseosas (el impulsor que encontramos en Mercadona, por ejemplo)
50 ml de aceite de oliva
4 huevos
Para el molde aceite de oliva y harina

Elaboración del bizcocho de chocolate

Precalentamos el horno a 180 ºC. Y preparamos la masa.

Separamos las claras de las yemas. Batimos las primeras hasta punto de nieve. Ya sabéis, le estamos incorporando aire. Después añadimos una a una las yemas mientras seguimos batiendo. Por último incorporamos el azúcar, la leche y el aceite sin dejar de batir. Ahora nos va a bajar un poco el batido.

Acto seguido añadimos la harina con la levadura tamizada. Y ponemos en un molde previamente engrasado con el aceite y encamisado con un poco de harina.

Horneamos unos 25 minutos colocando el bizcocho en la posición 2 de nuestro horno, si tenemos 5 posiciones y teniendo en cuenta que empezamos a contar desde abajo. Ah, el horno sin aire, no beneficia en nada que haya corrientes de aire dentro del horno.

Sacamos, dejamos enfriar unos minutos y desmoldamos. Solo quedará recubrirlo con azúcar glass y partir para desayunar.