Hoy cumplo una deuda pendiente conmigo mismo al publicar esta receta de macarons rellenos de chocolate al 70%. No veáis la de veces que me he propuesto hacerlos y unas veces por unas cosas y otras por otras no lo había hecho aún. Pero bueno, la verdad que han sido dos cosas las que me han animado. Primero que recibí hace un mes un kit de productos de Lékué entre los que venía este kit para hacer macarons.

Y por otro lado, que dos grandes blogueras han puesto en el último mes sendas recetas de macarons. Por un lado Pam de Uno de Dos y SandeeA de La receta de la felicidad. Y es que no hay más que ver lo bien que les han quedado a ellas para animarse y hacerlos.

Kit de Lékué para hacer macarons

Con este post, además inicio, lo que pretendo que sea una sección fija en el blog, en especial a partir de enero, en la que os hablaré de diferentes utensilios y accesorios de cocina que utilizo, o utilizaré en mi cocina. El primero creo que es uno que levanta muchas expectativas ante la dificultad que entraña esta receta. Se trata del kit de Lékué para hacer macarons.

Kit lekue para hacer macarons

Bien, este kit está compuesto por el famoso Decomax, hermano mayor del Decopeq. Y que nos sirve como una especie de manga pastelera en la que entra bastante más cantidad de la que parece a priori. El Decomax viene con boquillas de diferentes tamaños y formas, lisa, rizada, etc.

Lo bueno del decomax, no es solo la capacidad y forma de usarlo. Tiene una tapa con una ligera rosca y además se usa apretando de forma mucho más sencilla que una manga pastelera. Lo bueno es que lo podemos limpiar muy fácilmente bajo el grifo o en el lavavajillas. Bueno, como cualquier utensilio de silicona que tengáis.

Kit lekue para hacer macarons

Además tiene lo que para mi es lo mejor de todo en este kit. Y es un tapete de silicona con unos círculos en relieve en su superficie que te indican cuánta masa tiene que poner. Bueno, no es que te diga la cantidad, si no más bien, tiene dos círculos dibujados. El primero y más pequeño sirve para indicarte la porción de masa que pones. El segundo es para que al hornear, y se expandan los Macarons de Lékué se contengan ahí, y ayuden a formar el borde clásico que tienen.

Debo decir, que la receta la he intentado dos veces. La primera fue con el librito de recetas que viene con el kit, y creo que puse demasiada masa. No estaba muy claro en el propio kit el tema de los círculos. Y se expandieron demasiado y terminaron pegoteados los unos con los otros. Esto os puede ocurrir, si precisamente, hacéis como yo y os pasáis en la cantidad de masa.

De todas formas, la receta que viene me parece que tiene demasiada cantidad de almendra y queda muy espesa. Así que la repetí con una segunda receta diferente. Y que es la que os voy a enseñar hoy.

Cómo hacer Macarons de Lékué. Receta base de merengue francés

Los Macarons de Lékué que he hecho hoy están realizado con una receta base de merengue francés a la que se le añade el azúcar glass y la almendra molida. No he hecho nada más con esto. Ya sabéis que se le pueden añadir aromas y colorantes según vuestro propio criterio. Hay otras recetas, como pueden ser las de merengue italiano, que son mucho más finas, pero también mucho más complicadas al tener que dar un punto exacto al almíbar con el que se elabora el merengue.

En este post encontraréis el paso a paso de cómo hacer macarons, pero en cualquier caso tampoco voy a entrar mucho en detalle con cosas que están muy bien explicadas en Internet o en algunos libros de recetas, como puede ser el de Pierre Hermé. Aunque debo confesar, que una vez intenté su receta y fue un fracaso absoluto. Claro, que hace muchos años de eso, quien sabe ahora.

Ingredientes

Para los Macarons de Lékué

90 g de clara de huevo
220 g de azúcar glass
120 g de almendra molida
25 g de azúcar normal

Para el relleno

100 g de chocolate al 70%
80 ml de nata 35 %

Elaboración paso a paso

Empezamos tamizando el azúcar glass y la almendra molida. Lo mezclamos bien. Al tamizar, conseguimos, no solo quitar los posibles grumos, si no que haya aire, de tal forma que la mezcla con el futuro merengue sea mejor.

Hasta ahora, alguna vez que había hecho macarons, o que incluso había empezado a hacerlos pero nunca terminaba la receta, había utilizado claras envejecidas. ¿Cómo se hace? Pues separas la clara de la yema y las guardas en un tupper en la nevera unas 24-48 horas. ¿Por qué? Ni idea, sinceramente. Las mejores recetas que circulan en blogs franceses lo hacen así.

Pero SandeeA mencionó en su receta lo hace con las claras pasteurizadas que venden en Mercadona, y como yo soy comprador compulsivo en Mercadona y de casi toda su gama de marca blanca, las he comprado. Y debo decir, que me he hecho fan. No solo sirven para macarons, si no que encima evitamos muchos riesgos en otras elaboraciones.

Hacemos el merengue batiendo el azúcar normal y las claras. Como lo hago en una batidora eléctrica, vamos en la KitchenAid, lo añado todo desde el principio. Pero si no, lo mejor es que empecéis a montar las claras solas y después añadáis el azúcar poco a poco hasta conseguir una mezcla, que al dar la vuelta al bol no se mueva, y por supuesto, no se caiga. Si no estáis muy seguros de hacer esta prueba no lo hagais, pero es muy importante de que esté bien montado el merengue.

Añadimos poco a poco la mezcla de almendras y azúcar glass, removiendo con suavidad para que el merengue no se baje (mucho). Y cuando lo tengamos bien mezclado, lo ponemos en el Decomax, o en una manga pastelera.

Ponemos pequeñas porciones de masa, justo dentro del círculo del tapete de macarons del kit de Lékué. Y dejamos reposar durante al menos una hora. Pero si os soy sincero, yo las dejé como 3 horas, por puro descuido. Cosa que ha sido bueno porque han quedado bastante bien. La cosa es que se forma una costra, que es la que posibilita que los macarons no se desparramen en el hornoy crezcan hacía arriba, formando a su vez un reborde hacía fuera.

Horneamos a 160 ºC durante unos 10-12 minutos. La cuestión es que deben haber crecido y hay que sacarlos justo antes de que empiecen a coger color. Pero justo después de pasar el riesgo de que si abres el horno se desinflen. Nadie dijo que tenía que ser fácil hacer macarons.

Al sacarlos los dejamos reposar sin tocar, hasta que se enfríen por completo. Entonces los quitamos, con ayuda de una espátula, porque, a mi al menos, se me quedaron ligeramente pegados sobre el tapete. Pero nada del otro mundo, salen muy bien. Y reservamos.

Para que os hagáis una idea los he tenido en un tupper en la nevera durante dos días hasta que he tenido un poco de tiempo para hacer el relleno de chocolate. También aguantan muy bien la congelación.

Para el relleno solo tendremos que hervir la nata y añadir al chocolate troceado. Mezclamos y dejamos enfriar hasta el punto en el que se pueda utilizar para untar. Y nuestros macarons rellenos de chocolate estarán más que listos para comer.