Receta de magdalenas, así, sin más. Las de toda la vida, con la única diferencia que las he hecho grandotas, bien grandotas. En tamaño muffin, pero sabor y textura de magdalena.

Algunas veces nos olvidamos de las cosas que se hacían en casa antes, nuestras madres, abuelas… para desayunar, merendar o cenar con un vaso de leche. Y que se hacían precisamente por una única razón, porque no se tarda tanto y el resultado es el mejor que hay: el hecho por uno mismo.

Cómo hacer magdalenas

Cuando pongo una receta de magdalenas en mi blog o en cualquier otro, sé que nos encontraremos ante algunos problemas de partida que tienen que ver, especialmente con el horneado y con el conseguir la forma de magdalena clásica.

Bueno, como veis en la foto principal estas magdalenas no tienen esa forma. Eso se debe a dos cosas, la primera es que las he hecho muy grandes, el papel (las cápsulas) de magdalena tradicional vienen a ser un tercio de las que yo he utilizado. Por lo que si hubiese perseguido esa forma de magdalena hubiese tenido que aumentar la levadura. ¿Pero qué hubiese pasado? Que para que estuviesen hechas por dentro muy probablemente se me hubiesen quemado por encima. Por lo que la segunda cosa, es precisamente el tipo de impulsor utilizado.

En cuanto al horneado hay que decir que se hace a una alta temperatura durante poco tiempo (225ºC-250ºC durante 8-10 minutos), se enciende el horno tanto arriba como abajo y la bandeja se pone, en un horno de tres posiciones, en el medio. En un horno de cinco posiciones en el 2, teniendo en cuenta que se empieza a contar desde abajo.

Ingredientes para unas 40 magdalenas (tamaño tradicional)

5 huevos medianos o 6 pequeños
250 g de azúcar
1/2 ralladura de limón
250 ml de aceite de oliva virgen extra (variedad arbequina)
1 cucharadita de impulsor
250 g de harina floja

Elaboración paso a paso

En un molde para muffins ponemos las cápsulas de las magdalenas. Con esto evitaremos que se abran al hornearse y nos queden desparramadas. Si las magdalenas son más pequeñas que las mías no hará falta lo del molde de muffins, siempre que las cápsulas sean fuertes. Otro truco sería meterlas dentro de moldes de silicona de muffin o magdalena.

Rallamos el limón. Para tenerlo preparado en el momento de añadirlo a la masa ya que veréis que es muy rápido de hacer y conviene, al principio y hasta que de añada la harina, no dejar de batir.

Mezclamos los huevos con el azúcar, batiendo con unas varillas sin parar. Cuando hayan aumentado el volumen al menos dos veces, añadimos el aceite, poco a poco y sin dejar de batir y la ralladura de limón.

Por último incorporamos la harina con el impulsor y mezclamos con una cuchara de abajo arriba y de arriba a abajo con el objetivo de que la masa no baje mucho.

Escudillamos la masa en una manga pastelera con una boquilla lisa. O si son de esas desechables no hará falta poner ni boquilla, cortamos la punta de un tamaño más o menos mediano. Y rellenamos las cápsulas hasta la tercera parte.

Horneamos a 230 ºC durante 12 minutos. Si vemos que se empiezan a poner oscuras y no falta aún tiempo, podemos apagar la parte de arriba del horno o bajar la temperatura un poco. Probamos que estén cocidas (una vez que ya hayan subido y tenga un buen color) pinchando con un palillo y comprobando que sale seco.