Creo que cada uno de nosotros debería hacer un decálogo de la felicidad particular y poner al menos (¡ojo!, al menos…) 10 cosas en la vida que te hagan feliz. Pues una de ellas creo que sería el juntarme con los que ya considero mis amigos en los encuentros que hace casi un año nos dio por organizar.

El 29 de septiembre, día que será recordado para muchos por la Huelga general que se celebró en contra de la reforma laboral, por unos pocos será recordado como el día que nos volvimos a encontrar después del verano en torno a una buena mesa y a unas buenas copas. Todo con la finalidad de disfrutar. ¿Y vaya si lo hicimos, no?

En esta ocasión el encuentro es fruto del entender y saber aprovechar una oportunidad. Nosotros buscábamos un sitio dónde realizar el encuentro después de que nos dejasen tirados y entonces me acorde de una persona que siempre me ha demostrado su disposición a hacer bien las cosas. Guillermo que representaba a Beefeater la noche del encuentro supo aprovechar la oportunidad y tuvo la virtud de colaborar en la organización de un encuentro de 10. En estos casos hay que quitarse el sombrero.

La noche

Prisas y más prisas por llegar a tiempo. Aparcar en Madrid es imposible y además la noche empezaba a calentarse en las calles por el tema «huelga». Una vuelta y nada, dos vueltas y nada, al final el coche al aparcamiento de la Plaza de La Luna.

Esa zona de Madrid tiene su encanto, lo digo en serio. Sí, hay prostitución en las calles, y eso a muchos les resulta sucio y empobrece la zona. No sé si a mí me han educado de otra forma pero creo que ese tipo de cosa forma parte de la vida y hay que verlo con naturaleza e incluso apoyar en la medida de lo posible para que sus condiciones sean mejores.

Me gustan las calles de Madrid, todas esas zonas de calles estrechas y que a pesar de lo que diga la gente creo que después de la remodelación urbana del Sr. Gallardón, creo que están mejor que antes. Tienen un estilo propio y además si nos fijamos en sus local podemos ver como poco a poco nacen lugares con un encanto propio, restaurantes, tiendas de moda, etc. Sí, sitios que merecen la pena ir y que están al lado de la prostitución de la zona. Qué paradójico, ¿no?

BeChic es una especie de loft, una especie de restaurante. Guillermo me explicó que como restaurante abren unos pocos días a la semana y que funcionan más como catering. Sea como sea tienen un espacio muy bien preparado. La atención fue en todo momento muy notable.

Beefeater por su lado hizo que la noche fuese perfecta. Llegamos y nos esperaban con un cocktail de bienvenida, Tom Collins: ginebra, zumo de limón, azúcar o sirope de azúcar y soda o agua con gas. Creo que teníamos tantas ganas de vernos que se nos olvido que estábamos allí para cenar y nos alargamos más de la cuenta en el previo.

Una vez sentados empezaron a desfilar los platos. No defraudó ninguno. El primero, Raviolis de Manzana Caramelizados Rellenos de Foie Reducción de Vino Blanco y Su Ensalada.

Ensalada Templada de Vieiras al Aroma de Trufas. Acompañada de Verduritas de Temporada.

Bacalao Confitado Servido con Fresas. Toques de Vainilla y Yogurt. El Bacalao extraordinario y el toque de la espuma de yogur y vainilla muy acertada.

Carré de Cordero. Zanahorias Al Comino y Escalonia. Una combinación de sabores genial.

Textura de Maracuyá. El que menos me gustó, yo soy de postres dulces. Así de clásico soy.

La noche terminó con una explicación sobre la Ginebra, los tipos que existen y en especial sobre Beefeater 24. Elaborada con una infusión de Té Sencha, Té Verde Chino y piel de pomelo. Además de utilizar el «centro» de la destilación.

Y después el Gin&Tonic. Con una rodaja de Pomelo y un poco de perejil, que ayuda a potenciar todos los aromas del Beefeater 24. Ah, y las copas las enfriaban con Nitrógeno. Os he hecho un pequeño video.

Las fotos son de Luisete, el Community de Fagor Industrial. El que escribe las líneas se olvido la cámara, y el iPhone4 con poca luz no es una buena solución de calidad.