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Vídeo de Abersancho
Vídeo de Abersancho

Aunque mi pequeño monstruo de las galletas no come aún cosas solidas si que le da mordisquitos a las galletas y espero que lo haga también lo haga con estas rosquillas de navidad, eso sí haré algunas sin frutos secos para él y para mi ninia.

La receta viene en un libro que para los que tengáis niños pequeños en casa es ideal. Se trata de Cuentos del cocinero, y creo que de todos los libros que compré en la última feria del libro de Madrid es el que más me ha gustado.
En él podemos encontrar una selección de los mejores cuentos de todo el mundo. Tenemos así un cuento de cada país: España, Portugal, Alemania, EEUU, Brasil, India, Marruecos, etc. (no son todos los que son), pero sí hay una selección que representa a todos los continentes. Por ejemplo en nuestro caso…
La receta que os presento hoy es de Holanda. El capítulo empieza con un cuento que se llama El sueño del zapatero, como siempre se tratan de cuentos con algún tipo de moraleja. Al terminar el cuento nos enseñan una receta típica del país y sobre todo que les gustará a los niños. No son recetas de postres únicamente, también las tenemos saladas y muy, muy apetecibles. Y antes de entrar en nuevo capítulo y por lo tanto en nuevo país nos muestran a modo de esquema algunas de las costumbres típicas de la cultura de la zona así como datos de interés, cultura general que se llama.
Así que ya sabéis, para mí un buen regalo para estas navidades. Por un lado el libro y por otro entrar en la cocina con vuestros hijos. Disfrutar por partida doble.
Cuentos del cocinero
Jorge Zentner y Mariona Cabassa
ISBN: 9788423690886
Precio 18 euros
Entrando en materia necesitaremos los siguientes ingredientes, salen 4 rosquillas y sus respectivos agujeros así que podéis duplicar perfectamente las cantidades.
50 gr de harina normal
50 gr de harina de fuerza
1 cucharadita de levadura Royal (aquí tengo un problema porque la receta no especifica que tipo de levadura, yo la hice con levadura de panadería y han quedado muy ricas pero os pongo levadura Royal porque a mí me parece que el resultado no es el que tenía que ser, ¡¡si alguien lo prueba que me lo diga!!)
60 gr de mantequilla
80 gr de azúcar blanco
1 huevo
Una pizca de sal
40 gramos de granillo de almendra
Si tenéis harina de pizza, la que viene preparada ya con la levadura podéis utilizarla sin problema. Si no, mezclamos las harinas y le añadimos la levadura, 50 gr de azúcar, la mantequilla y medio huevo.
Mezclamos todo bien y terminamos amasando hasta que la masa se despegue. Dejamos reposar 15 minutos. Todas las masas es conviene dejarlas reposar ya que así ayudan a que el gluten del trigo haga su función de cohesionar toda la masa.
Después enharinamos la mesa de trabajo un poco y estiramos la masa con un rodillo hasta dejarla en medio centímetro. Cortamos con dos aros o un vaso y algo más pequeño para hacer el agujero. Y pasamos a una lata de horno (dícese de la placa, bandeja, etc., que sirve para meter los alimentos dentro de un horno), con papel vegetal de horno.

Pintamos con huevo y espolvoreamos azúcar y almendra picada. Yo he dejado la mitad sin almendra. Añadimos un poco de huevo por encima para que se quede bien pegada la almendra y cocemos a 170 ºV durante unos 15 minutos o hasta que estén doradas.
Eso sí, podéis aprovechar los agujeros para cocinarlos tal cual o los unís, estiráis y volvéis a hacer una rosquilla. Yo si os digo al verdad prefiero la primera opción. Quedan muy monos los agujeros de las rosquillas de navidad.

Algunas veces nos podemos volver locos con esto de las medidas no exactas. Es decir, las que no están medidas en alguna unidad de peso. Lo que ocurre por ejemplo cuando en mucho post os puedo poner con pizca de sal. Pero, ¿qué es una pizca de sal? Pues es esto:

Si lo pesaramos de forma muy profesional con una balanza muy precisa vendría a ser uno dos gramos a lo sumo. Y se suele utilizar para recetas de masas donde queremos que no nos quede sosa pero tampoco sea una preparación salada.
Por fin el 20-N tiene connotaciones positivas. O por lo menos de alegría. Hoy es el Día Universal del Niño y aunque la campaña a la que se suma El Monstruo de las Galletas es para denunciar algo muy negativo, debo decir que el hecho en sí de que exista la campaña me parece algo muy positivo.
Os dejo con el vídeo de la blogocampaña. NO A LA PORNOGRAFÍA INFANTIL.
Vía | Navarra Gourmet

Las pastas de té, la misma masa que utilicé en la receta base I, son un recurso muy bueno para tener en casa durante bastante días. Como buena masa sableux dura mucho tiempo si las dejamos en un bote hermético bien cerradito.
Hoy las he rellenado de membrillo, y ¿por qué Membrillo Santa Teresa?

Aunque los “disclaimer” se ponen al final, he preferido ponerlo al principio, ¿por qué? Bueno, algunos de vosotros ya lo sabéis. De hecho lo saben porque yo soy el pesado que les escribe para mandarles productos de Santa Teresa para que hablen de ellos con total libertad, si no les gusta, ¡pues que lo digan! :-) .
En primer lugar he utilizado Membrillo Santa Teresa porque cuando trabajaba como encargado del Centro Gastronómico que tienen en Aravaca era una de las cosas más sencillas que vendíamos pero también una de las que más se vendían. Unas latas de pastas de membrillo riquísimas que además dábamos para acompañar el café. Os puedo asegurar que nunca os cansaréis de comerlas.
En segundo lugar porque a mí el membrillo no me gusta, pero curiosamente el de Santa Teresa me encanta, me parece de una calidad extraordinaria comparandolos con cualquier “membrillo gourmet” que podamos encontrar.
En tercer y último lugar, está claro. Uno de mis múltiples trabajos es el de asesorar a Santa Teresa en temas de internet (link al grupo en facebook), lo que hoy en día podría llamarse como Social Media Manager. Es decir, manejar, conducir, llevar, la comunidad de Santa Teresa en internet. Hacer que crezca escuchando, escuchando y escuchando a vosotros, los consumidores finales de los productos de Santa Teresa.
Por lo tanto, solo pedir disculpas si os parece una intromisión promocional. Pero no lo haría si de verdad no pensase realmente en el gran valor que proporciona el punto dos de mi explicación. De todas formas limitaré los links externos a un par a lo sumo.
Dicho esto, necesitaremos además de los ingredientes de la receta base de pastas, unos 150 gr de Membrillo Santa Teresa (link a la tienda on line).

La mantequilla la tenemos que tener blanda, esto es, a punto de pomada. Si no la tuviésemos así, la trabajamos con un tenedor o cuchara hasta que se ablande.
En el mismo bol donde tengamos la mantequilla añadimos por orden y antes de añadir nada nuevo mezclamos hasta unir bien: el azúcar glass, la sal, la vainilla, los huevos (a temperatura ambiente), la leche (a temperatura ambiente) y la vainilla.
Cuando tengamos una crema con todos los ingredientes anteriores añadimos la harina tamizada y de golpe. Amasamos bien con la palma de la mano, sin trabajar en exceso para que no tome mucha liga. Se recoge la masa, se aplasta de nuevo, se recoge, se aplasta, dos o tres veces o las que sean necesarias para que la harina se una bien al resto de ingredientes. En ese momento la juntamos y ponemos en film. Dejamos reposar en frio durante un par de horas al menos.
Ahora solo queda sacar del frigo y extender con un rodillo. Lo mejor es utilizar azúcar glass sobre la mesa de trabajo. Le damos el grosor deseado, unos 3 mm. Podemos ponerle cobertura de azúcar o almendra molida. Las ponemos sobre papel de horno y las cocemos a 180 ºC durante unos 10 minutos.

Al sacarlas, las dejamos reposar y sobre todo enfriar. Es entonces cuando cogemos nuestro Membrillo y lo machacamos con ayuda de un tenedor. Ponemos en cada pasta una porción y cerramos con otra.
Espero que os haya gustado. Y si alguno ya conocía el Membrillo Santa Teresa no tiene más que decírmelo, a ver qué os parece.


Desde el jueves pasado hasta el domingo estuvimos de viaje. Sí, El Monstruo de las Galletas y familia (Daniel, Verónica y Oriol) nos fuimos a Sevilla con motivo de la celebración del Evento Blog España 2009 más conocido en Twitter como #EBE09.
Llegamos el jueves para aprovechar y hacer un poco de turismo, yo sí había estado en Sevilla hace 10 años pero en una feria de Abril así que solo conocía el trayecto de ida y vuelta desde casa de unos amigos hasta la feria. Así que estos cuatro días, y aunque nos quedó mucho por ver, hemos conocido la Sevilla turística, aunque sobre todo la Calle Sierpes (sic).
En Sevilla estuvimos viendo la catedral (solo por fuera), los Alcázares con sus jardines (solo un poco), también muchas tapas, eso está muy rico. Y algunos descubrimientos muy interesantes en forma de repostería.
Además en el #EBE09 le puse cara a mucha gente con la que me escribo por mail normalmente, lo cual ayuda a humanizar este mundo. Principalmente a compañeros de WeblogsSL (Directo al Paladar, Mensencia, Noctamina y Yo llego a fin de mes). Aunque también tuve oportunidad de conocer a Andrés de El Amasadero, a su mujer y nene. Todo un placer, ya que son tan buenas personas (¿y cómo digo esto? Porque hay primeras impresiones que no fallan), como demuestran por mail.
Os dejo con algunas fotos. Solo unas pocas de las 467 fotos que hicimos. Por cierto Sevilla es una “máquina” dirigida totalmente al turista. Me gustaría volver para ver algunas cosas que no vimos y sobre todo para degustar la gastronomía del lugar.
La mítica vajilla “La Cartuja de Sevilla”.

Zona de la catedral de Sevilla que me llamó la atención.

Patio central de los Alcázares.

Una “lampara” de madera. Lo de las cabezas de muñecos es algo que se repite por muchos sitios de los Alcázares. Muy curioso.

Fuente en los jardines de los Alcázares.

Baños turcos.

Plaza de España. También estuvimos en los jardines de Maria Luisa.

Y la foto de los 50 euros por paseo. No montamos.

¡Ah! La lectura de manos se cotiza a 10 euros por mano, pero no hice fotos, no fuese que nos cobrase más.

Hoy me he despertado con una sensación muy buena, no sé si es porque es festivo en Madrid, la Almudena, o que, pero realmente las pilas a tope asi que me he puesto a mirar uno de mis blogs internacionales favoritos y que seguro muchos conocéis, el de Backarella y me he inspirado con su Good Morning para hacer mis tortitas americanas con manzana reineta y helado de Ben&Jaerry´s.
La única inspiración que he tenido realmente ha sido en añadirle una fruta a la masa de los pancakes o tortitas americanas. En ese momento me he acordado de un tipo los crêpes normanda y he mezclado todo en mi cabeza para hacer esta receta.
Y mi cabeza que une cosas que ni yo sé de qué modo se ha puesto a tararear la banda sonora histórica de Misión Imposible. Así que mientras os pongo la receta podéis ir escuchándola mientras.
Los ingredientes para unas 4 personas que vamos a necesitar son:
Para preparar la manzana reineta
1 manzana reineta grande
30 gr de mantequilla
1 chorrito de zumo de limón

Para las tortitas americanas
250 gr de harina
50 gr de azúcar glass
Una pizca de sal
Una pizca de esencia de vainilla (al gusto)
10 gr de levadura Royal
2 huevos
300 ml de leche
15 gr de mantequilla
Empezamos salteando la manzana reineta. La pelamos y cortamos en trocitos. En una sartén derretimos la mantequilla y añadimos la manzana, la salteamos un minutos y añadimos el zumo de medio de limón. Seguimos salteando un par de minutos más. Reservamos.
Hacemos la masa de las tortitas americanas. Sencilla, se parece mucho a la de unos crêpes o masas similares. Mezclamos con la harina, la sal y la levadura. Por otro lado batimos los huevos hasta que salga espuma, un poco. Y añadimos la leche y la esencia de vainilla y la mantequilla derretida. Mezclamos los dos boles bien, el de líquido y la harina. Dejamos reposar.

En una plancha o sartén echamos masa, que debe quedar líquida pero muy espesa. Y acto seguido una cucharada del salteado de manzana. Cuando deja de sonar el contacto de la masa con la plancha y la masa por encima tiene burbujas es el momento de darle la vuelta. Dejaremos un par de minutos más y la sacamos.
Servimos nuestras tortitas por el lado “feo”, que en nuestro caso es el bonito porque tiene la manzana. Acompañamos con un bola de helado Ben&Jerry´s. No pagan el post, pero es que a mi es el que más me gusta. En este caso es el Strawberry Cheescake.
Qué tengáis muy buen día y sobre todo muchos ánimos para toda la semana. No sé si veré a alguien en el EBE09 que se desarrolla entre el 13 y el 15 en Sevilla, pero por si alguien va que me deje un mensaje, a ver si podemos hacer una gastroquedada o algo así.

Video | Wales2468
El Barrio Sésamo cumple 40 años y Google nos lo recuerda…

El caso es que en casa ahora mismo tengo un pequeño monstruo de las galletas… tiene un vicio que no es normal, ¿o sí?

Hoy toca una receta, que podríamos denominar como básica a la hora de hacer galletas y pastas. Esta es una de esas pastas típicas que cuando alguien viene a merendar casa te trae, así que ahora tenemos la receta. Como es la receta base tampoco me he puesto a decorarlas en exceso y de hecho las he dado la forma más sencilla que podemos darle.
Pero antes, debo decir que soy lo peor de lo peor. La semana pasada, final de mes, y de trabajo hasta arriba y no pude actualizar el blog. Por otro lado hemos tenido que sacar a nuestro pequeño Oriol de la guardería. Sí, lo de ponerse malos es normal, lo sé, pero parece que nuestro peque se pone más de la cuenta por diferentes cosillas que le pasaron cuando nació. Nada de que preocuparse, pero en casa le tengo.
250 gr de mantequilla en pomada
150 gr de azúcar glasé
2 huevos
Una mini pizca de sal
Esencia de vainilla al gusto
375 gr de harina

La elaboración es muy sencilla. Eso sí, lo mejor será tener todos los ingredientes a temperatura ambiente. Os hablo principalmente de la mantequilla y de los huevos. ¿Por qué? Bueno, la mantequilla obviamente se trabaja mejor cuando está en “pomada”. Blandita no cuesta nada manejarla y mezclarla con otros ingredientes. ¿Pero los huevos por qué? Básicamente porque al añadir los huevos fríos (5 o 6º C) sobre la mantequilla en pomada, esta última se endurece y parece que la masa se ha cortado, de esa forma no obtenemos una masa cremosa y homogénea. Si nos pasa esto, podemos añadir una cucharada de harina en el momento de añadir los huevos, y aunque no es lo mismo, algo conseguiremos.
Empezaremos mezclando la mantequilla con el azúcar hasta obtener una crema. Después añadimos los huevos ligeramente batidos, la sal y la vainilla, y volvemos a mezclar. ¿Sencillo, verdad?. Ahora la crema será más líquida.
Por último añadimos la harina tamizada, aunque esto de los tamices tenía mucho más sentido cuando la harina no estaba tan refinada como ahora, aún así, a tamizar se ha dicho. Mezclamos bien, sin trabajar en exceso, pero justo lo necesario para obtener una masa como es debido. Eso sí, no esperéis un tipo sablé. Estás pastas son las llamadas pastas de manga. Porque usamos una manga pastelera para darle forma.

Sobre una plancha de horno a la que hemos puesto un papel sulfurizado (papel vegetal, de horno, etc.) añadiremos discos de unos 3 cm de diámetro con una manga pastelera con una boquilla rizada del 10. Las separamos el doble de su tamaño por lo que puedan crecer o extenderse al cocerse. Podemos decorarlas con granillo de almendra, coco, guindas, etc. Las introducimos en el horno a 200 ºC durante 8 a 10 minutos, hasta que los bordes empiecen a dorarse.
Sacamos y dejamos enfriar sobre unas rejillas. Llegado este momento, cuando están frías podemos bañarlas en chocolate por ejemplo o dejarlas tal cual.
Las pastas rizadas o pastas de manga de este tipo se pueden hacer en diferentes tamaños. Se pueden hacer como si fuesen lenguas alargadas, herraduras, ochos, etc. Ya prepararemos algunas de otra forma.

La verdad que esto de trabajar en casa no está nada mal, aunque no es tan bueno como la gente se imagina, en especial un cliente que cuando estábamos hablando de un proyecto va y me dice: ¡es que no puedes pretender cobrarnos lo mismo o ni la mitad de los que nos cobraría una SL con sus oficinas, sus empleados, sus gastos de luz, oficina, etc…! Me dieron ganas de contestarle una grosería, porque claro, los que trabajamos desde casa solemos mirar el techo mientras nos rascamos la barriga y nos llevamos el dinero sin hacer nada.
Trabajar en casa significa muchas veces, no, perdón. Trabajar en casa significa siempre trabajar sin horarios, un día te sale redondo y en 5 horas te has liquidado todo el trabajo, el resto del día puedes pasarlo tirado a la bartola (y no me refiero a la del chiste). Pero otros días, trabajas una hora, después tienes que atender cosas de casa, sigues trabajando otro rato, haz la comida o mal come, sigue trabajando otro rato, y te darán las once de la noche y no habrás terminado, ahí sigues y sigues, a pesar de eso hay que reconocer que con sus más y sus menos puedes considerarte una persona feliz.
Lo de sus más y sus menos tiene su cosa. No es la primera vez que echo de menos trabajar por cuenta ajena, que a pesar de ser autónomo me sigo considerando un trabajador por cuenta ajena pero incluso con muchos menos derechos, pero ese es otro cantar. Echo de menos trabajar por cuenta ajena, en una oficina, cocina, etc., porque perdemos algo crucial en la comunicación entre las personas. Os hablo de los gestos, del lenguaje corporal y también os hablo de la expresión a la hora de hablar, la entonación, el énfasis en la palabra. Muchos de los problemas que tenemos a través de los mails nos los ahorraríamos si levantásemos el teléfono para llamar a la otra persona.
La semana pasada pasé dos días muy malos por culpa de esto. Por culpa de la utilización partidista de los sentimientos y del chantaje que se puede llegar a hacer, aprovechándose de las conversaciones cerradas de los mails, sin poder dar réplica ni rebatir argumentos trasnochados y hippies.
A pesar de eso soy feliz, porque puedo levantarme de mi sitio de trabajo en el salón de mi casa y darle un beso y un abrazo o un trozo de galleta a mi hijo cuando me plazca. Sí, a pesar de todo lo que os he dicho que pasé la semana pasada, soy muy feliz, y eso es algo que nadie puede quitarme.