Al César lo que es del César y por lo tanto hay que justificar la autoría de la receta que hoy os traigo. Se trata de una receta de Ramón Freixa de su libro Mano de cocinero y tal vez por eso debería ponerle el nombre que el mismo le ha dado, Diamantes negros. Pero no sé si se trata de una variación en el tipo de azúcar utilizado, tiempos de cocción, harina o algo que no me han quedado tal cual se ven en la foto de su libro, marrones oscuros con algún reflejo brillante.
Bien es cierto que es uno de esos libros minimalistas donde las explicaciones son algo escasas y donde te las tienes que ingeniar con algunos de los pasos. Pero no es nada negativo, no todos los libros van a ser como los de Karlos Arguiñano, menos mal. ¡Cuidado! Que tampoco tienen nada de malo estos últimos. Pero bueno, además yo también le he incorporado alguna diferencia una bastante sustancial como es el tipo de mantequilla empleada, he utilizado una mantequilla de cabra que le da un sabor muy sutil además de otras diferencias.
El caso es el siguiente, ya lo puse en la página de El Monstruo de las Galletas en Facebook. Cuando planteaba esta entrada no estaba muy de acuerdo con el nombre pero tampoco se me ocurría ninguno y las sugerencias eran … bueno, simplemente eran. Así que Verónica (my wife, que suena menos feo que en español) me dijo que por qué no pedía sugerencias de nombre y hacía un sorteo después.
El tema empezaba a cuajar mejor desde esa perspectiva. ¿Pero, que podía sortear?, en la punta de la nariz lo tenía. Pues galletas, sortea galletas, me dijo ella. Pues claro, puede resultar original. Hay que tener en cuenta que las galletas es uno de los mejores regalos que podemos hacer a alguien, que claro está, le gusten. Así que si os animáis a dejar un comentario aquí o en Facebook con vuestra propuesta yo le regalaré unas galletas al nombre que más nos guste en casa.
¿Pero cómo? Pues bien, el jurado estará compuesto por mí y mi mujer. Oriol y los perros no cuentan, unos se comerían hasta el nombre de las galletas y el otro todavía no saber hablar. Reconozco que muy parcial no es el método así que para hacerlo más parcial voy a regalar una caja de Buttercookies al nombre que más nos guste y otra caja de Buttercookies entre todos los que participeis con vuestra proposición de nombre.
El plazo va a ser algo amplio puesto que el 1 de agosto partimos a la playa, merecidas vacaciones. En Agosto además no hay nadie, así que iré retomando el tema y le daré de plazo desde hoy hasta el 15 de septiembre cuando publicaré los resultados y el post con la receta de las Buttercookies, además de la preciosa caja en las que irán hasta su destino. Eso sí, lo lamento pero al ser un blog personal y sin financiación, más que la que le puede proporcionar mi bolsillo, limitaré los envíos a dentro de la península (sin incluir Portugal) y las Islas Baleares. Vamos, como cualquier concurso que dejan fuera a las Islas Canarias, digo yo porque será más caro.
Así que de la nada y de la cosa más tontaina creo que ha surgido una idea graciosa y original. O eso espero. :)
La receta sin nombre
Los ingredientes que vamos a necesitar para unas 25 unidades son,
250 gr de harina
Una pizca de sal
1 cucharadita de esencia de vainilla
110 gr de azúcar
15 gr de cacao en polvo
185 gr de mantequilla
Para hacer nuestras ¿galletas?, dejémoslo en petit four, mezclamos la mantequilla en pomada con el cacao en polvo. Una vez bien mezclado le añadimos el azúcar y la vainilla. Podéis utilizar un par de vainas de vainilla, abriéndolas por la mitad y raspando las semillas con la punta de un cuchillo. Mezclamos bien.
Al final añadimos la harina, mezclando. Se obtiene una masa muy similar a una sablé. Por lo que se deshace muy fácilmente. Para trabajarla mejor os aconsejo enrollarla en film, dándole un grosor de unos 2 cm y la dejáis enfriar en la nevera hasta que coja un poco de consistencia. Luego la sacáis y la cortáis en trozos de 1,5 cm aproximadamente.
Horneáis a unos 180 ºC durante 15 minutos o hasta que veáis que empieza a agrietarse las piezas. Lo sacáis del horno y dejáis enfriar a temperatura ambiente.
El resultado son unas mini galletas, mini cookies o mini algo, crujiente a la para que suave en el tacto con al lengua. Además la mantequilla de cabra, que es la primera vez que la usaba, da un matiz muy diferente aportando intensidad al sabor.
Para el primer cumpleaños del pequeño Oriol le compramos, antes de que naciera incluso, un teatro de marionetas de madera. El teatro cuenta con un par de cortinitas, sus tuercas gigantes de madera, colores vivos y llamativos y con una pizarra para anunciar la función del día. En su cumpleaños la función fue Bienvenidos al Zoo.
La verdad que fue un Zoo especial porque las marionetas que habíamos comprado eran de piratas y corsarios que poco tienen que ver con un Zoo, por lo menos de este siglo. Además compramos unas marionetas de animalillos. La estampa ya era dulce por sí sola. Pero solo nos faltaba añadirle un toque crujiente y dulce en forma de galleta glaseada.
Las galletas glaseadas no son ninguna novedad. De hecho hay recetas de convento o de monasterio donde el glaseado se utiliza para cubrir infinidad de piezas de galletas, hojaldres, bollos, rosquillas, etc. Lo más curioso de estas galletas glaseadas es la utilización que se hace de las densidad del propio glaseado más la utilización de los colorantes. Por no decir la necesidad acuciante de utilizar una serie de utensilios dependiendo el uso y finalidad del propio glaseado.
Hay empresas que incluso se dedican a esta labor en exclusiva. Tienen servicio para empresas, regalos originales sin duda para los clientes o como postres en catering de eventos. ¿A qué empresa no le gustaría ver su Logo corporativo en forma de galleta? ¿A qué trabajador no le gustaría comerse el Logo de su empresa con más o menos agresividad? Pero también es un regalo original para particulares, en fechas señaladas principalmente: En los BCB (bautizos, comuniones, bodas), en cumpleaños, nacimientos, fiestas de (no tan) guardar.
No es la primera vez que me he enfrentado a este tipo de galletas, de hecho seguramente sean un clásico dentro de un año en El Monstruo de las Galletas. La primera vez he de reconocer que me salieron fatal.
Yo trabajaba en un catering del que solo guardo malos recuerdos así que para nombrar algo mal, prefiero no decir cual es. Y una empresa relacionada con Internet a nivel mundial me pidió un presupuesto en el que incluyésemos este tipo de galletas. Podíamos hacer dos cosas: la primera y fácil pedirlas por encargo aunque el precio se nos disparaba, y la segunda y menos fácil hacerlas nosotros mismos.
En el trabajo diario de un catering, sobre todo a mitad de temporada, es sumamente difícil incorporar nuevas recetas, en especial si llevan tanto trabajo como unas galletas glaseadas. Pero el caso era probar, las hice de muchas formas, con glaseado de azúcar (glasa real), con chocolate blanco, negro, colorantes, etc. El resultado la verdad que no me entusiasmo nada de nada. Y finalmente no llegó a cuajar ese evento. Me alegre porque no tuve que decir que no lo hacíamos.
Pero todo va mejorando y hoy en día, aunque me queda mucho que dominar puedo decir que ya voy cogiendo el truco a hacer este tipo de glaseado. Una glasa real para el borde de la galleta, un glasa muy líquida para el interior. Dejar secar 12 horas y decorar de nuevo con glasa real u otro tipo de elementos.
Por cierto, no penséis que soy del Barça (que no tendría nada de malo tampoco) pero el elefante azul, me recuerda al Elefant Bleu Blau (mi catalán nefasto, ni siquiera en la intimidad). Aquel grupo opositor del que salió el actual Presidente del Barcelona.
Homer es mi perro y ya lo veis necesita urgentemente una Coca Cola. El tío… perdón el perro se tira todo el día durmiendo menos cuando come, bebe y vamos de paseo. El junto con Lola, mi otra perra que también es una bullgdog inglés. Pero bueno, son la noche y el día, por eso en este post solo sale el holgazán de Homer.
Hace un par de semanas fui a The American Store, la meca en Madrid para todos los amantes de los productos gastronómicos americanos además de un sitio de peregrinaje para quien profesa la religión del método Wilton. Y uno de los productos que compré fue una Cherry Coke, la famosa bebida de Coca Cola que tanto furor causó en los de mi generación o un poquito más mayores.
Lo curioso de esta bebida es que duró muy poco tiempo en los lineales de los supermercados y en las tiendas de los barrios. Creo que fue por la década de los 90 cuando se lanzó y que apenas duró un año como mucho.
Pero más curioso ha sido decir estas semanas que tenía una Cherry Coke y ver como bastante gente me preguntaba que donde la había comprado. ¿Si tanta gente tiene ganas de tomarse una Cherry Coke porque se decidió retirarla del mercado?
Hay cosas más curiosas, por ejemplo por qué Coca Cola se empeñá en sacar todos los años bebidas extrañas y que no tienen mucho tirón, por ejemplo el caso de Fanta XXX todos los veranos. Bueno, tampoco es tema hacer elucubraciones. Hoy por la mañana he visto a Homer y he dicho, este perro necesita una Cherry Coke.
Tal vez le hubiese dado un subidón de azúcar si le hubiese dado algo de Cherry Coke, porque es dulce para aburrir, ya no me acordaba. Por lo que la sed como que no la quita, todo lo contrario, dan ganas de beberse el canal de Isabel II. Pero ha estado muy bien recordar viejos tiempos.
Lógicamente no se la he dado, pobrecillo… nosotros. Porque quien conozca a los bulldogs sabrá que son perros que adolecen de dos principales defectos: los ronquidos y los gases. Cuando lo de Aznar empeñado en las armas de destrucción masiva de Irak yo estaba muy preocupado con que no le diese por venir a casa y llevarse a mis perros.
Lo único que le he dado ha sido el tapón para que se entretuviera, aunque no creáis que le ha hecho mucho caso.
La única que se lo ha pasado bien ha sido mi modelo para esta última foto, por cierto un segundo después de esa foto acabó con buena parte de Cherry Coke por encima. Todo por culpa del fotógrafo que tardo en ajustar los parámetros manuales de la cámara de fotos.
Si os acordais con la Cherry Coke sacarón un alucinante campaña publicitaria muy acorde con la música de moda en aquella época. La música era de un grupo creado para la ocasión que se llamaba “Cherry Coke” y el título de la canción era No hagas el Índio. Os la dejo.
Hace un año, el 10 de julio de 2008 a las 20,40 horas nació Oriol Martinez Ferrer hijo de Verónica Ferrer Romero y Daniel Martínez Pérez. Menos mal que está su madre para darle unos apellidos menos corrientes que los mios. El 11 de julio de 2009 Oriol ha disfrutado de su primera tarta de cumpleaños, pero sobre todo somos nosotros los que hemos disfrutado y disfrutamos de él cada día. ¡Gracias pachín!
Él no ha probado la tarta porque la verdad que no le gusta nada comer, y esas cosas sólidas menos todavía. Pone una cara de asquito cada vez que le acercamos un simple trocito de pan a la boca que lo mejor no era ni siquiera probar. Eso sí, a la hora de la vela el si que atacó la tarta como diciendo: ponerla lejos de mí!!!
Para hacer la tarta hay que tener en cuenta que es un trabajo muy laborioso, aunque hay trabajos que no cuestan nada y se hacen las horas que haga falta. Primero hay que hacer el bizcocho, después el relleno y por último la cobertura. Así que empezemos.
Para el bizcocho de la tarta de cumpleaños, (para 8 personas)
* 4 huevos
* 115 gr de azúcar
* 65 gr de harina
* 65 gr de maizena
La elaboración del bizcocho es muy sencilla, sobre todo si contáis con una maquina tan maravillosa como una kitchenaid. El secreto está en batir mucho los huevos con el azúcar, hasta que el amarillo de la masa vaya perdiendo tonalidad y vaya quedándose blanca. Eso se consigue cuando el volumen aumenta unas tres veces aproximadamente. Después añadimos la harina tamizada y mezclamos con cuidado para que no se baje el batido.
Luego solo queda poner el batido en un molde tan chulo como este: un “1″, al dedo para su primer cumpleaños. Eso sí, el molde si no es antiadherente debemos encamisarlo con una mantequilla y luego harina. Si no se pega y tela para despegarlo.
Una vez cocido al horno a 180 ºC durante unos 20 minutos la sacamos. Eso sí, antes comprobamos que está cocido pinchando con un palillo en la parte más gordita del bizcocho. Pero eso ya lo sabés. Desmoldamos encima de una rejilla y dejamos enfriar.
¡Qué pinta! y ¡qué hambre!. La verdad que el bizcocho se puede comer tal cual. Está quedando muy bien. Pero queremos rizar el rizo, asi qué toca partir el bizcocho. Esto requiere un poco de maña. Lo mejor es cortarlo volteando el bizcocho y con un cuchillo de sierra. Poco a poco sin llegar al centro la primera vez.
La tarta debe quedar bien jugosa, así que preparemos el relleno. Los ingredientes son:
* 1/2 litro de nata montada
* 50 gr de azúcar
* 30 gr de cacao el polvo
* 1/2 litro de agua
* 1/2 kg de azúcar
Hacemos el almíbar con el agua y el azúcar (el 1/2 kg). Cuando la tengamos a punto de hebra emborrachamos bien el bizcocho.
Puesta la falsa trufa, que se hace batiendo la nata con el azúcar y añadiendo el cacao, cerramos el bizcocho y reservamos que toca hacer la cobertura.
Vamos a necesitar un montón de azúcar y un monton de mantequilla. Oye, que solo se cumple una vez al año, y un año solo una vez en la vida. Así que menos prejuicios que este blog ¡¡¡¡¡ama las calorías!!!!!
* 150 gr de mantequilla
* 200 gr de azúcar en polvo
* 1 cucharadita de esencia de vainilla
* 2 cucharadas de leche
Batimos todos los ingredientes juntos hasta obtener una crema.
Con una manga pastelera extendemos el frosting de mantequilla y con una espátula la nivelamos y esparcimos bien por toda la cobertura. Después hacemos las florecillas con la cobertura que haya sobrado y con el colorante que queramos. Ponemos una boquilla rizada y las hacemos. Si no tenéis práctica primero probar encima de un papel de cocina: presión, velocidad, etc.
¡¡¡Chachán!!! Buena pinta, ¿no? Pues también está rica para aburrir.
Consideraciones.- Este ha sido el primer post de verdad de este blog. Todavía tengo muchos detalles que perfilar, pero la ensencia del blog está creada. Muchas gracias a todos los que me habéis animado, que sois muchos; ya que con un simple “Me gusta” en Facebook me lo hacéis más fácil. (Las galletas próximamente).
¡¿Ya?! Casi ya. Hay muchos tipos de comienzos y creo que casi siempre tienen una cosa en común, no son precisamente fáciles. Mi comienzo parte de ahí, no es fácil empezar un blog si no se tienen claras ciertas cosas, si no se tiene un diseño, si no se tienen contenidos, etc. En mi caso no es fácil simplemente por el diseño. Cosa que me está llevando unas cuantas horas. Aunque todo es mucho más fácil cuando se tienen las ideas claras.
Podía haber empezado desde cero totalmente, con la plantilla básica de wordpress y no meterme en lios. Pero quería algo diferente, algo un poco más “bonito”. Aunque algunos dirán que la belleza está en el interior.
No os preocupéis, que el siguiente post será una(s) galleta(s). En este, post quería darle un contenido meramente propositivo. Mis lineas básicas de lo que es El Monstruo de las Galletas.
En primer lugar y a destacar quería empezar diciendo que en este blog no habrá “more” (esa pequeña etiqueta que mete un link para seguir leyendo dentro del post). No es que no lo tenga, es que no lo necesito. Quiero un blog que se pueda ver en un vistazo, por lo menos las últimas entradas y sobre todo un blog muy visual, de eso se trata la gastronomía, ¿no? Debe entrar por los ojos. Una causa directa de esto y para no extender “al infinito y más allá” la portada, limitaré las entradas a cinco post.
Los cambios que ya he realizado han sido:
* Traducción del inglés al español casi todo el blog… Sé que me queda el pie. Todo se andará.
* He puesto un widget de texto para las imágenes de las Redes Sociales. Por cierto, tengo página en Facebook, de momento no he hecho campaña de afiliación, todo se andará…
* He puesto algunos plugins, como por ejemplo un formulario de contacto conmigo. Gracias a Martins de Apunts de cuina que me chivateo el plugin adecuado.
¿Qué más, qué más…? Uhmmm. La verdad que suena poco, pero he hecho algunas cosas más. Estoy creando el blogroll, he puesto una licencia de Creative Commons, he cambiado cosillas del código, tamaños, distancias, etc.
De momento me vuelve loco un tema, el buscador. Quería incluir uno de google, pero no consigo que me quede bien. así que volveré a poner en breve el que viene por defecto en el diseño original.
Las tareas pendientes de diseño son varias. Una: el logo, lo que dará presencia al alma del blog. Me he puesto en contacto con un chico que hace diseños, para mí, espectaculares. La verdad que no le he dicho nada de nombrarle, así que por el momento no lo voy a hacer. Después de escribir hablaré con él para comentárselo.
Dos: poner contenido al acerca de…, a la política de privacidad (sencillita), seguir con los enlaces, ver algunos plugins más y widgets chulos.
Por último un adelanto del siguiente post. Me imagino que lo pondré el domingo o el lunes. Serán unas galletas con glaseado dedicadas a mi peque que cumple un añito el día 10 de julio y que además le operan la próxima semana, el día 7. Con el post entenderéis todo.