¿Empezamos o continuamos? Además, un estofado de ternera con “Angêlus”

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Hablando, hace unos días, con una amiga yo le decía que hoy en día es difícil pensar en un trabajo en el que te vayas a jubilar. Creo que con la crisis que estamos viviendo, aunque Rajoy & Co., quieran hacernos creer que esto ya se ha acabado, hay realidades que han cambiado para siempre.

Nunca volveremos a tener una educación como la de antes (mejor dicho, nunca hemos tenido una educación como tuviese que haber sido), nunca tendremos una sanidad pública en condiciones, aunque la privada sea todavía mucho peor (en especial porque con la sanidad no se puede crear un negocio, y todos “estos” lo están consiguiendo). Y nunca tendremos un mercado laboral como el de antes. En muchas cosas para bien, en otras muchas para mal. Las que han empeorado son las que me preocupan hoy en día.

Aquí iban dos párrafos donde crítico con pelos y señales las actitudes de mis exjefes, me despidieron el viernes sin derecho a paro después de casi un año de duro trabajo. Donde digo lo que me parecen y lo que no, pero en una segunda edición del post he decidido eliminarlos. No se merecen que les dedique más tiempo en mi cabeza. Tengo que buscar trabajo, así que si sabéis algo de trabajo relacionado con el mundo del Social Media, seré todo oídos para mandar mi CV a la de ya.

Tengo motivos para ser feliz ahora mismo. Tengo dos hijos que son increíbles (claro, son mis hijos). Tengo una pareja que sé que está ahí y que me apoya y me entiende. Pero sobre todo, sé que lo que venga en el futuro con ella será muchísimo mejor que el pasado que llevamos, y creo que hasta el momento ha sido algo maravilloso. Tengo motivos para ser feliz porque se abre ante mí un mundo en el que tengo que volver a empezar, o volver a continuar (título del post).

Si me atengo a mi vida, siempre ha sido un continuo volver a empezar, y siempre que lo he hecho ha sido en mejores condiciones que lo que tenía hasta el momento. Es cierto que en cada momento de la vida en los que he tenido que volver a empezar he pasado por situaciones difíciles. Hay quien lo llama reinventarse, yo me refiero a esto como volver a empezar, pero realmente es un continuar.

Continuaré luchando por darles un futuro a mis hijos, continuaré luchando por tener un futuro con mi pareja y sobre todo continuaré luchando por conseguir mis propios objetivos y fines. Los tengo, sé cuales son, ¡lucharé por ellos! Siempre lo he hecho.

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Receta de tarta de queso para un día cansado…

tarta de queso

Esta tarta podría llamarse: receta de tarta de queso New York. Pero el verdadero nombre es que es una receta de tarta de queso para un día cansado… Para que cuando llegues a casa te hagas un poco de café, te pongas la bata, estés calentita y disfrutes de un momento de paz y tranquilidad después de un duro trabajo.

En este blog he dicho muchas veces que no es el qué cocinamos, si no el cómo. El día que hice esta tarta tu estabas en medio de una guardia difícil, como casi todas las que tienes. Y la hice con la intención de que hicieses reset al llegar a casa. Hoy, estás de guardia de nuevo, pero yo no puedo hacerte lo que me gustaría, tampoco puedo decírtelo del modo que me gustaría. Tal vez por eso, cuando uno empieza a entender cosas recuerda el porqué inicié en 2009 este blog. Este blog solo ha tenido sentido para mi cuando he podido contar mi vida a través de la razón de ser de lo que he cocinado.

Hoy, mi blog me ha descubierto muchas cosas. Y quiero decirte que lo entiendo y que tienes razón. Pero no por pensar que estoy equivocado, si no porque creo que a veces la vida nos enseña que debemos escuchar y que merece la pena esperar.

No, no quiero que este post suene triste porque aunque mi corazón lo esté, y lo está por dos razones, una razón soy yo. Otra razón eres tú. Este post es feliz y es para decirte que entiendo algunas cosas. Es para decirte que tengo esperanza de que al final todas las piezas encajarán y que como en los puzles, cuando uno ya no encuentra cómo encajar las piezas y deja pasar un tiempo todas las piezas terminan por encajar rápidamente. Ese es mi deseo porque un puzzle no se deja sin terminar después de haber pasado tantos momentos intentando construirlo.

Desde pequeño he sido de una forma de ser complicada. Es una forma de ser que mucha gente no entiende, ¿cómo me van a entender si, incluso, muchas veces no me entiendo yo mismo? Recuerdo luchar contra todo a lo largo de mi vida. De pequeño contra los niños mayores que se metían con mi hermano, por sus diferencias. Recuerdo luchar contra mis tíos cuando no me dejaban participar de cosas de la familia y por aquel entonces yo era “el último mono”.

La verdad, nunca he sido muy hábil en las relaciones sociales, a pesar de tener miles de conocidos y de que en numerosas ocasiones se me haya reconocido de algún u otro modo. Pero reconozco que soy de tener muy pocos amigos, no lo sufro. He aprendido a ser quien soy, a pesar de lo que os he comentado ya, que muchas veces no entiendo el porqué de mi forma de ser, no entiendo cuando mi cerebro me dice que tengo que hacer algo para no seguir cagándola, y mi boca y la expresión de mi cuerpo hacen todo lo contrario para terminar cagándola.

¿Sabéis? Llevo muchos años pensando que he perdido el tiempo. Sí, lo pensaba cuando empecé a estudiar Ciencias Políticas en la UNED. Pensé que después de que mi padre se muriese, estaba perdiendo el tiempo estudiando Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid. He pensado que he perdido el tiempo muchas veces en mi vida: trabajos, estudios, etc. Eso es una sensación que me ha acompañado durante mi vida adulta, pero he de deciros que el tiempo, al final, me ha demostrado que nunca lo perdemos, que siempre estamos a tiempo para hacer todo lo que nos propongamos.

La primera gran oportunidad que tuve en mi vida para demostrarme que no es tarde … “si la dicha es buena” … fue cuando decidí dejarlo todo y empezar a estudiar Restauración en la Escuela de Hostelería de la Casa de Campo de Madrid. Mucho antes también tuve que tomar una decisión, irme de casa a vivir con la que, años después, sería la madre de mis hijos, con la que he compartido parte de las grandes cosas que me han ocurrido en mi vida y a la que le agradezco muchísimas cosas que me han ocurrido gracias a tener su apoyo para conseguirlas. Tal vez, en ese caso hicimos un puzzle que no tenía más extensiones y cuando terminamos de hacerlo, las reglas de nuestra vida cambiaron.

A veces, hay que dejar las cosas sin terminar. Pero sé que hay otras muchas veces que hay que esforzarse por seguir construyendo para ver a dónde nos lleva. Si nos lleva a conseguir más piezas que colocar en el puzzle de nuestras vidas. Las piezas del puzzle son momentos de nuestras vidas, a veces no encajan en un momento determinado pero el tiempo, nuestra propia evolución, hace que terminen encajando.

En la vida debemos equivocarnos, debemos demostrar que tenemos diferencias, debemos probarnos a nosotros mismos y descubrir, con ello, que hay cosas que debemos cambiar. Que no somos perfectos, o que todo lo contrario, somos perfectos porque somos imperfectos. Somos imperfectos porque con la imperfección aprendemos a mejorar.

Mi tarta de queso es como mi vida. No es perfecta, pero la hice con todo lo que tengo, con mis habilidades y con mi sentimiento. Hasta aquí, mi receta de lo que ha sido mi vida. De lo que sea a partir de ahora, no lo sé… solo espero aprender y que con el aprendizaje pueda ser mejor persona.

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Enamorado de los fogones

Two glasses of white wine and bottle

Como cada año San Valentín vuelve a asomarse a nuestro calendario. Pero esta vez va a ser diferente. Nada de galletas con forma de corazón, ni bombones, ni globos, ni lazos. Este año vamos a celebrarlo como se merece. Y no hay mejor manera de hacerlo, que sentados en torno a una mesa delante de una deliciosa cena. Este año San Valentín se viste con delantal y se planta delante de los fogones.

Si tu media naranja es también un/a cocinilla como tú, la jornada será sensacional y el placer será doble: cocinaréis y disfrutaréis juntos.

Como he dicho no vamos a llenar la cocina de globos de colores pero sí podemos darle una atmósfera especial para que no sea el ambiente de siempre. ¡Creatividad al poder! Prueba a colocar algunos de tus utensilios de cocina como si fueran decoración en la pared. Sobre ellos deja post its que contengan los ingredientes de una receta nueva y sus explicaciones. No las dejes ordenadas. Como si de una yincana se tratara, tu acompañante deberá buscar la receta completa. ¡Puede ser un comienzo de tarde divertido antes de meternos en faena!

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Presta atención a la mesa que montas para la cena. Pon algún detalle que sea algo nuevo y personal: una vela sobre una botella de vidrio verde como si de un candelabro se tratara o pon un candelabro de metal en el medio de la mesa. La iluminación ayudará a dar un ambiente de más calidez y una atmósfera más romántica.

Una vez resuelta esta prueba de destreza, habrá que ponerse con las ‘manos en la masa’. No hace falta que elaboréis un menú muy complicado. Podemos comenzar con una tabla de quesos o un foie acompañado de rebanadas de pan tostado con pasas. Siempre podemos acompañarlo con un vino que maride con nuestra elección. Como plato principal, podemos elaborar una pasta fresca casera con una salsa también homemade.

El postre en una jornada como esta no puede faltar: San Valentín es goloso por naturaleza. Una propuesta refrescante y muy sencilla es poner unas cucharadas de yogur griego en unas elegantes copas de vino. Después, pela unos kiwis y los bates junto con una cucharada de azúcar (si son lo suficientemente dulces no hará falta) y un poco de crema agria. El resultado lo añades sobre el yogur que teníamos previamente servido en las copas. Si encima lo decoras con trozos de galletas María, obtendrás un postre irresistible para cualquier monstruo o cocinillas que se precie.

¿Sabéis lo que son los ramen?

Japón me encanta, no porque haya estado allí, aunque sé que si fuese entonces me volvería loco. Me gusta principalmente por su gastronomía, que por supuesto es mucho más que sushi. Una de las comidas más tradicionales que adoptaron de china son los ramen. De hecho se suele confundir bastante a menudo. El tipo de fideo es el chino pero los japoneses lo adoptaron y lo hicieron suyo en una versión callejera de la comida.

Este plato tiene más de 4.000 años de vida, y hasta tiene su propio museo donde se juntan dibujos, recetas, historia… La palabra que da nombre al plato se forma de dos caracteres chinos, por un lado – ra – que significa estirar y otra – men – que significa fideos. Es decir, la forma de hacer estos fideos es estirando la masa una y otra vez. Enrrollando y estirando y así hasta conseguir miles de estos fideos.

Los japonese fueron geniales porque hicieron de esta comida un plato completo ya que se compone de verduras, setas, carne, miso, pollo, salsa de soja, huevo cocido, curry y muchos otros ingredientes que lo hacen genial. Vamos, ideales. Digamos que es una comida rápida muy completa, tanto que… ¿Quién de nosotros no los ha comido? ¿Y vosotros de quienes sois?

Este post tiene contenido patrocinado.

La ganadora de la cesta Lidl Deluxe es…

Después de revisar los 140 comentarios para participar en el concurso de la cesta de Lidl con productos Deluxe nos hemos decantado por dos comentarios. El primero el de Roger y el segundo el de Paquita dado que a nuestro juicio eran los que cumplían con mejor criterio los requisitos para ganar.

Pero, como finalmente solo puede haber un ganador, nos hemos decantado por el de Paquita por su emotividad e historia…

¡Muchas gracias a todas y todos por participar!

¡Feliz Año!